San Dionisio, Obispo de Corinto y Confesor
San Dionisio floreció en el segundo siglo de la Iglesia; y aunque se ignora el lugar de su nacimiento y también su origen; pero se sabe que por sus heroicas virtudes subió al episcopado de Corinto en tiempo del emperador Marco Aurelio. Allí se distinguió por su elocuencia, no menos que por el grande celo que manifestaba en la conversión de los herejes y gentiles de que estaba plagada su diócesis, y casi todas las ciudades del Oriente y Occidente.A los lugares donde podía llegar á predicar el
Evangelio, ó por la grande distancia, ó porque se lo impedían sus enemigos,
escribía cartas llenas de unción y caridad, para convertir á la religión
cristiana los infieles que estuvieran todavía sumergidos en las densas
tinieblas del paganismo.
A la misma Roma escribió varias cartas dando gracias al
pontífice San Sotero, que entonces ocupaba la primera silla de la Iglesia, por
las limosnas con que socorría á los infelices que estaban condenados á las
minas por conservar su creencia y no ser perjuros á su religión.
En aquella época se descubrieron en Corinto y en otros
lugares algunas herejías, no por la mala interpretación de las Sagradas
Escrituras. sino por los falsas doctrinas que se enseñaban en las escuelas de la
filosofía gentílica, que para oponerse á la nueva creencia no tenían embarazo
en propagar los más crasos errores y las ideas más perniciosas, con las cuales
tenían desordenadas á todas las gentes y á las ciudades en continuas
conmociones. San Dionisio con su virtud y sabiduría descubrió el origen de
estos errores, manifestó de qué provenían todas las nuevas sectas, cuál era su principal
objeto, y procuró combatirlas con sus discursos en el púlpito y con sus
escritos que mandaba á las ciudades por donde se había propagado el veneno de
aquellas falsas religiones.
Era preciso que este santo tuviera tantos enemigos,
cuantos eran los incrédulos y herejes á quienes combatía, y que estos lo
persiguieran como que era el que más fuertemente se oponía a sus novedades. Mucho
tuvo que sufrir Dionisio por conservar pura é intacta la religión de
Jesucristo. Por esto algunos lo creen mártir, y como tal lo venera la Iglesia
griega, aunque otros creen que no llegó á sufrir el martirio. El Martirologio
romano lo tituló confesor, y la iglesia latina lo numera en el catálogo de
santos confesores.
El papa Inocencio III hizo traer de la Grecia el cuerpo
de San Dionisio, y lo mandó á la abadía de este nombre que está cerca de Paris;
pero como este monasterio ya poseía de antemano las reliquias do San Dionisio
Areopagita, se ha creído que este segundo cuerpo es el de San Dionisio de
Corinto, y así se venera en aquel lugar.
Fuente: COMPENDIO DEL AÑO CRISTIANO DE LA OBRA DEL P. CROISET

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