sábado, 28 de marzo de 2026

S A N T O R A L

Beato CRISTÓBAL WHARTON

Presbítero en tiempo de la reina Isabel I, martizado por ser sacerdote

Nació en Middleton en el año 1540 cerca de Ilkley (West Riding de Yorkshire) en el seno de una familia acomodada. Era el segundo hijo de Henry Wharton de Wharton y Agnes Warcop, y hermano menor de Thomas Wharton, 1º barón Wharton.
Fue educado en el Trinity College, de Oxford,  allí se graduó el Master of Arts en 1564 y posteriormente fué miembro.

Como no estaba conforme con la nueva religión, se convirtió al catolicismo, por lo que salió de Inglaterra en 1583, y el 28 de Julio entró al Colegio Inglés en Reims para estudiar para sacerdote.

Fue ordenado sacerdote el 31 de Marzo de 1584 por Carlos de Guisa -Cardenal de Lorena-. Continuó sus estudios sacerdotales y el 21 de Mayo de 1586 regresó a Inglaterra, junto con el beato Eduardo Burden. No se sabe demasiado de su actuación como misionero, excepto las notas del Dr. Worthington, que hablan de él en términos muy elogiosos, «dotado de humildad, ferviente caridad y otras grandes virtudes.»

En 1599 se encontraba celebrando la Santa Misa en casa de la viuda Eleanor Hunt, y fue arrestado junto con ella y confinado en el castillo de York. 
Reliquias del beato Cristóbal Wharton

Les ofrecieron el perdón y la libertad si suscribían la supremacía espiritual de la Reina -que era Isabel I, hija de Enrique VIII y Ana Bolena-.Se

rehusaron. Junto a otros prisioneros católicos fue forzado a oír las predicaciones protestantes, y en la Cuaresma de 1600 fue llevado a juicio junto con la Sra. Hunt, y condenado a muerte por alta traición -ser sacerdote católico-, mientras que la viuda lo fue por delito grave.


El beato soportó el martirio con gran heroísmo, mientras que la viuda Eleanor Hunt estuvo en prisión hasta su muerte.

Reaparece serpiente en retrato de Isabel I


Londres, Reuters, 4 de marzo 2010. Una serpiente originalmente incluida en un cuadro de Isabel I, del siglo XVI, pero cubierta casi de inmediato, ha reaparecido, dijo el jueves la Galería Nacional de Retratos de la capital inglesa.


Foto La degradación por el tiempo reveló que la monarca fue originalmente pintada sosteniendo una serpiente, cuyo contorno es visible de nuevo en la obra de un artista desconocido y que data de la década de 1580 o principios de la siguiente.
Pero en el último momento el emblema fue cubierto y se pintó a la reina sosteniendo un pequeño ramo de rosas.
La galería dijo que no se sabía por qué se había hecho el cambio, pero sugirió que podría estar relacionado con el significado ambiguo del símbolo.


Foto Si bien una serpiente era a veces utilizada para representar la sabiduría, prudencia y un juicio razonable, todos atributos de una reina, también simbolizaba a Satanás y al pecado original en la tradición cristiana.

El retrato, que no ha sido exhibido en la galería por casi 80 años, es parte de una nueva muestra titulada Concealed and Revealed: The Changing Faces of Elizabeth I, sobre la monarca, que estará abierta al público entre el 13 de marzo y el 26 de septiembre.
La exhibición incluye cuatro retratos que datan desde 1560 hasta poco después de la muerte de la reina, en 1603, que al parecer cambiaron en apariencia de alguna forma desde que fueron creados.

http://www.jornada.unam.mx/2010/03/05/cultura/a07n1cul

viernes, 27 de marzo de 2026

S A N T O R A L

SAN RUPERTO o ROBERTO, obispo de Worms y de Salzburgo

Apóstol de Baviera

Obispo, misionero y fundador de Salzburgo, la encantadora ciudad alpina en Austria, célebre por haber sido la cuna natal de Mozart
Pablo Luis Fandiño
Imponente imagen de San Ruperto  
atribuida a Johann Vinazer (1684)
San Ruperto (Ruprecht o Roberto) nació en Worms en la segunda mitad del siglo VII, en el seno de la noble familia condal de los rupertinos o robertinos, que extendían su dominio sobre la región del medio y alto Rin. Estaban emparentados con la dinastía merovingia, que en aquel tiempo regía una vasta superficie de Europa, que incluye la actual Francia, Bélgica, una parte de Alemania y de Suiza.
Consagrado a Dios desde su infancia, recibió la esmerada educación que le tributaron monjes misioneros venidos de Irlanda. Sobre las excepcionales virtudes que desde muy joven adornaron su alma, “Ruperto se destacó —observa la Enciclopedia Católica, basada en antiguas crónicas— por la sencillez, la prudencia y el temor de Dios; era un amante de la verdad en su discurso, recto en la opinión, cauto en el consejo, enérgico en la acción, previsor en la caridad, y en toda su conducta modelo glorioso de rectitud”.1

Obispo de Worms

Al sobresalir por su elevada piedad y amplios conocimientos, fue designado para ocupar la silla episcopal de Worms. Su enorme reputación atrajo a muchas personas que desde lejanas provincias venían a pedirle instrucción y consejo. Sin embargo, como expresa el conocido refrán, nadie es profeta en su tierra: “aquel pueblo, que se componía la mayor parte de idólatras, no podía soportar una santidad tan ilustre, como la que condenaba todas sus irregularidades, desórdenes y supersticiones. Éstos le apalearon, le hicieron mil suertes de ultrajes y le echaron de la ciudad: pero Dios le preparaba otro asilo”.2 Ruperto soportó semejantes afrentas con gran dignidad y verdadero heroísmo. En fin, nuestro santo no hizo más que seguir las enseñanzas y el ejemplo del Apóstol:“proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina”.3
Aprovechó la presente contradicción para emprender un anhelado viaje a Roma, donde esperaba postrarse ante la tumba de San Pedro y presentar sus homenajes al Vicario de Jesucristo, a la espera de los designios de Dios.

Dios le descubre en Baviera un nuevo horizonte para su apostolado

Bautismo del duque Teodón por
San Ruperto de Salzburgo
Entre tanto, su fama de predicador había llegado a oídos de Teodón, duque de Baviera, quien le envió mensajeros a la Ciudad Santa suplicándole que fuese a instruir espiritualmente a su pueblo. En aquel fervoroso pedido, San Ruperto vislumbró un clamor de la Providencia que le mandaba a evangelizar aquella nación. “Fue recibido en Ratisbona por Teodón y por su Corte en el año de 697 con toda la distinción posible; y encontró los corazones de nobles y plebeyos dóciles a la palabra de Dios. La fe de Cristo había sido plantada en aquel país doscientos años antes por San Severino de Nórico; pero con su muerte las herejías y las supersticiones paganas habían extinguido enteramente la luz del Evangelio. Bagintrudis, hermana del duque Teodón, hecha cristiana, dispuso el ánimo de su hermano, y de todos los del país a recibir la fe de Cristo; y Ruperto con la ayuda de sus presbíteros, a quienes había llevado consigo, instruyó y después de un ayuno general bautizó a Teodón, a los Señores y al pueblo de todo aquel vasto país”.4
Entonces San Ruperto se dedicó a predicar, cultivar y civilizar a su población. De Ratisbona, la capital, pasó a Lorch en donde continuó desarrollando su ministerio. Allí, Dios se encargó de confirmar su doctrina con sorprendentes milagros; curó numerosas enfermedades con sus oraciones y convirtió a muchos de sus habitantes.
En atención al crecido número de los fieles y al extenso territorio que ocupaban, San Ruperto pensó en elegir un lugar a propósito para sede y núcleo de su apostolado. Después de descartar otras propuestas, pidió finalmente al duque de Baviera que le otorgara el territorio que otrora había sido ocupado por la ciudad romana de Juvavum, para erigir allí un monasterio y establecer su sede episcopal, a fin de afianzar su misión apostólica en el país. En agradecimiento por los grandes beneficios que su pueblo había recibido por la prédica de la fe verdadera, Teodón accedió gustosamente al pedido de San Ruperto, legándole a él y a sus sucesores un área calculada en dos mil millas cuadradas. En sus inmediaciones existía una mina de sal cuya explotación el santo obispo estimuló.

La fundación de Salzburgo

La ciudad de Salzburgo (que significa etimológicamente “ciudad de la sal”; salz en alemán equivale a sal en castellano), fue pues fundada por San Ruperto a orillas del río Salzach (“río de la sal”) y muy próxima a las ruinas del antiguo municipio romano de Juvavum. Es por ello que la iconografía cristiana representa a San Ruperto con un salero, o también con un barril en la mano, lleno precisamente de sal y no de vino.
Con la ayuda del propio duque Teodón, el santo prelado erigió la primera iglesia de Salzburgo así como un monasterio benedictino —ambos dedicados a San Pedro, el Príncipe de los Apóstoles— al pie del Mönchsberg, una de las dos emblemáticas montañas que rodean la ciudad, en el mismo lugar en que San Máximo —discípulo de San Severino— sufrió el martirio junto con sus compañeros el año 476.
Vista panorámica de Salzburgo, a orillas del Salzach
Apremiado por la necesidad de contar con nuevos y experimentados operarios para cuidar de su extensa mies, San Ruperto emprendió un rápido viaje a su tierra natal. A su regreso, trajo consigo a doce virtuosos misioneros de los cantones del alto Rin, entre los cuales se destacaron Cunialdo y Gislero, venerados como santos. Vino también acompañado de una sobrina, Santa Erentrudis, virgen consagrada a Dios, con quien erigió el año 714 el histórico monasterio de Nonnberg (monte de las monjas), el más antiguo convento femenino en el mundo de habla germánica. Convertida en su primera abadesa, Erentrudis gobernó con asombrosa prudencia y santidad, la prolífica comunidad de religiosas que le fue encargada por su tío carnal.

Qualis vita, finis ita

A tal vida, tal muerte. Satisfecho de haber provisto a sus instituciones con sólidas bases, San Ruperto comenzó a prepararse para el destino final de todo hombre. “Rendido de tan penosas como laboriosas fatigas, habiendo sacrificado al servicio de Dios su vida, bienes, comodidades y reputación, hizo saber a sus discípulos que se acercaba la hora de su muerte, cuya noticia sintieron en el alma; pero los consoló con la promesa de que intercedería por ellos ante el tribunal de Dios”.5
Al comenzar la Cuaresma del año 718, San Ruperto adoleció gravemente. Tras soportar con admirable paciencia las molestias propias de la enfermedad, entregó su alma a Dios el 27 de marzo de aquel año, en la festividad de la Pascua, después de haber celebrado misa y predicado.
Sus restos permanecieron en la iglesia de San Pedro desde su muerte hasta el 24 de setiembre del 774. Aquel día, San Virgilio —discípulo y sucesor suyo— condujo parte de ellos a la catedral, donde permanecen hasta hoy aguardando el día de su resurrección.
Tumba de San Ruperto en la iglesia de San Pedro, Salzburgo
Muchas iglesias y lugares en Austria y Alemania llevan su nombre, comenzando por la catedral de Salzburgo, como perenne testimonio de su inagotable actividad misionera.
El 20 de abril de 798, a pedido de Carlomagno, el Papa León III elevó la diócesis de Salzburgo a la categoría de arzobispado.
Desde fines del siglo XIII hasta comienzos del siglo XIX, Salzburgo se convirtió en un Principado gobernado por su arzobispo y formando parte del Sacro Imperio Romano Germánico.
Wolfgang Amadeus Mozart, genio universal de la música, fue bautizado en la catedral de San Ruperto el 28 de enero de 1756. Y fue en aquel mismo recinto, bajo la protección de nuestro santo, que interpretó sus primeras melodías, cuando la sugestiva Salzburgo cumplía su primer milenio de existencia. La fiesta de San Ruperto se conmemora hoy en Austria el 24 de setiembre y en el resto del mundo el 27 de marzo.
Notas.-
1. Ulrich Schmid, St. Rupert, The Catholic Encyclopedia, Robert Appleton Co., New York, 1912, in www.newadvent.org/cathen/13229a.htm.
2. P. Alban Butler, Vidas de los Padres, Mártires y otros principales santos, Imp. Santander, Valladolid, 1789, t. III, p. 409.
3. 2 Tim 4, 2.
4. P. Alban Butler, op. cit., p. 410.
5. P. Juan Croisset, Año Cristiano, Imp. de Pablo Riera, Barcelona, 1862, t. 3, pp. 437
Fuente:
El Perú necesita de Fátima

http://www.fatima.pe/articulo-704-san-ruperto-de-salzburgo

jueves, 26 de marzo de 2026

S A N T O R A L

San Cástulo, Mártir

Como los emperadores gozan de todos los regalos, y conveniencias de este mundo; así es forzoso tengan, quien los sirva, asista, y corteje. Diocleciano, que en nada cedió á los demás emperadores; tuvo, entre otros muchos nobles de su familia, á Cástulo, tan de su afecto, y su satisfacción, que era de los que más cerca asistían á su imperial persona, sirviéndole como su más íntimo sumiller de corps, o camarero; que quien le fiaba su amistad, bien podía fiarle su persona dormida, y sola. Era Cástulo cristiano secretamente, y no se declaraba, por no perder la ocasión, que, viviendo oculto, tenía de favorecer y amparar á los cristianos: lo cual podía fácilmente, por la mucha mano, y amistad, que tenía con su amo el emperador. 

Entre otros muchos cristianos; á quienes favoreció, y amparó con amor y caridad cristiana, fueron de él con particular cuidado asistido, el santo pontífice Cayo, Marceliano, y Marcos, diáconos, y su padre Tranquilino, presbítero. Pero, como el tiempo sea voltario, y las, cosas, por ocultamente que se hagan, no puedan estarlo tanto, que dejen de saberse algún día, y más viviendo en aquellos tiempos los idólatras con tanto cuidado y deseos de hallar cristianos, en quienes emplear sus crueldades, y rigores; vino al fin á descubrirse como Castullo era cristiano, y gran favorecedor y amparador de los cristianos: por ­lo cual fué preso, sin que le valiese la inmuni­dad del imperial palacio, en que vivía, ni el esti­marle el emperador, como á fiel criado, y amigo, porque, con el nombro de cristiano todo se borraba para con aquellos tiranos. Fué examinado en tres audiencias públicas: pero hallado también tan constante y firme en la fe de Jesucristo, y confe­sión de su santísimo nombre; furioso el juez, lo hizo bárbaramente poner en una olla profunda, y que le llenasen de arena, y argamasa: con que, que­dando en ella sepultado su cuerpo vivo, fué su felicísima, y bendita alma aposentada en el alcázar, y palacio celestial del emperador supremo Cristo Jesús, donde fue recibida con festivos, y angéli­cos cánticos, y coronada de eterna gloria. Fué su martirio y pasión gloriosa á los 26 de marzo, por los años del Señor de 286, imperando el ya nom­brado Diocleciano. 
Moosburg Kastulus Ursulakapelle.jpgEscribieron su vida y martirio Beda, Usuardo, Adon, Pedro de Natalibus im Cathalogo, lib. 3, cap. 231; Santoro, el Martirologio romano, Baronio en sus anotaciones, y otros.
El silencio es virtud, que tiene su aproba­ción, y canonización por el mismo Dios: pero el dejar de hablar á su tiempo también fuera vicio: uno y otro se ha de regular por la prudencia. Grande fué la que mostró el invicto mártir de Je­sucristo san Cástulo: pues con ella supo tener en silencio todo el tiempo, que le pareció convenía, el ser cristiano: más después que vió, que también convenía hablar, habló tanto, y tan divinamente en !a confesión de la fe, que siendo preso por ese silencio, fué ahogado por su hablar, mereciendo por uno y otro la corona del martirio, y deján­donos enseñados á callar, y hablar á su tiempo: sabiendo que, imitándole siempre, le tendremos intercesor en la gloria, donde le veamos. Amén.
  FuenteLa leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.