lunes, 17 de agosto de 2026

S A N T O R A L

SANTA CLARA DE MONTEFALCO, VÍRGEN


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En el valle de Espoleto, que está en la Umbría, provincia de Italia, como cuatro millas de Foligni, y ocho de Asís, está una villa que se llama Monte Falco, en la cual nació la virgen Santa Clara, que por distinguirla de la otra Santa Clara de Asís, hija primogénita del seráfico padre San Francisco, madre de tantas y tan gloriosas hijas, llaman santa Clara de Monte Falco: la cual tuvo por padre á un hombre virtuoso, que se llamaba Damián: y por madre á una buena mujer, por nombre Jacoba. Desde niña comenzó á echar de sí rayos de luz divina; porque siendo de solos cuatro años, inflamada en el amor de Jesucristo, las rodillas desnudas en tierra, ofrecía devotísimas oraciones delante de la imagen del Crucificado, y todo su estudio era entregarse á su esposo celestial: y porque no podía tan á su gusto entregarse á estas devociones, sin ser vista y registrada de los de su casa, se hurtaba muchas veces, y secretamente se iba á una iglesia que estaba allí cerca, dedicada á San Juan (que es de San Agustín), donde extendía mas las velas de su afecto y devoción.


A los seis años entró en el convento de agustinas de Santa Cruz y practicó las más ásperas penitencias, mortificando su inocente cuerpo. Cuentan sus biógrafos que fue tal su amor a la castidad, que no miró nunca el rostro de un hombre.


* Estando una vez contemplando en la llaga del costado del Señor, y toda traspasada de dolor, le apareció un mancebo con una cruz sobre los hombros, que le dijo: Hija Clara, ya he buscado un lugar firme para fijar esta cruz, y he hallado tu pecho en que la pueda poner y enclavar: es pues necesario que mueras en esta cruz si deseas ser mi hija y heredera. Desde la hora de este aparecimiento se cree, que las insignias de Cristo crucificado fueron impresas en el casto y amoroso pecho de esta santa virgen, de la manera que adelante se dirá; porque desde aquel tiempo le quedó un gran dolor en el pecho.

* Llegó la hora en que había de recibir de su celestial esposo el premio de sus trabajos, y tuvo revelación de ello: y queriéndose aún más aparejar para aquella dichosa salida del mundo y entrada en el cielo, llamó á todas las monjas y exhortólas á que la encomendasen á Dios, y se acordasen de los trabajos que por ellas había padecido: que fuesen muy humildes, pacientes y sufridas unas con otras, obedientes á sus mayores y muy unidas todas en su santo amor entre sí, para que la obra de nuestra redención, que Cristo tanto amó, y compró con tan caro precio de su vida, no se perdiese en ellas por su culpa. Después recibió los santos sacramentos y el de la extremaunción, con muchas lágrimas, y fuere revelado que le eran perdonados todos sus pecados, y la gloria que le estaba aparejada. Con esta visión quedó tan consolada, que no se puede decir, y rompió el silencio, que hasta entonces había tenido, hablando con su amorosísimo esposo con estas palabras: ¡O dulcísimo Jesús, cuán grande es, Señor, el premio con que pagáis á los que os sirven siendo tan pequeños sus trabajos! Y con gran fervor, dijo: Es mucho, es mucho, es mucho precio Señor para mí el paraíso. Y algunas veces como quien hablaba con los ángeles y con los santos, decía: Llevadme.
Resultado de imagen para sta clara de montefalcoPensaron los circunstantes que ya había dado el espíritu al Señor, y llevaron el cuerpo á la iglesia para enterrarle; mas allí tornando en sí, abrió los ojos: y alegrándose todos los que estaban presentes, le dijeron que parecía tener mejoría; más la esposa de Cristo, conociendo ser llegada su hora, con grande alegría y sosiego les dijo: Amadas discípulas y hermanas mías, yo me voy de este mundo para el Señor que me llama: yo os encomiendo á él, en cuyas manos os dejo. Acabadas estas palabras, voló aquella alma bendita (sin algún movimiento ni alteración) á su Criador, dejando el cuerpo con su color y blancura como si estuviera vivo, con los ojos levantados al cielo, y el rostro con una claridad y un color rosado que le sobrevino y le hacía muy hermoso. Pasó de esta vida á 17 de agosto, año del Señor de 1299, á treinta y tres años de su edad, según la Crónica de la orden de los Menores; y según la de San Agustín, el año de 1308, y siendo como de cuarenta años. Resplandeció con muchos milagros dando vista á muchos ciegos, pies á los cojos, y oídos a los sordos, vida á una doncella muerta, y sanó á otras muchas personas gravemente enfermas de calentura tísica, de gota coral, de lamparones, de apostemas malignas é incurables, y de otras dolencias, y espantos de los demonios; y á otras necesitadas libró con la eficacia de sus merecimientos y oraciones.
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Relicario con la imagen del Crucificado, en el corazón de Clara
Por la fama de estos milagros y por haberse entendido que en su corazón tenia las insignias de la pasión de Cristo Nuestro Redentor, las monjas ó (como otros dicen) el vicario general del obispo de Espoleto, con licencia del papa, vino con tres médicos á la sepultura de Santa Clara, y le abrieron el pecho; y hallaron en su corazón (que era grande, grueso y cóncavo) impresas y estampadas las señales de la pasión del Señor; conviene á saber, un crucifijo con tres clavos, la lanza, la esponja, y la caña, que estaban de una parte del corazón; y de la otra estaban los azotes, y cada uno de cinco ramales, y con la columna y la corona de espinas. Estas señales ó insignias de la pasión eran como de nervios fuertes y duros. Hallaron más, dentro de la hiel tres peloticas redondas como tres avellanas, de igual peso, grandeza y color, las cuales siempre se hallaron en un mismo peso poniendo la una en una balanza y las otras dos en la otra, en testimonio de la verdad del misterio de la santísima Trinidad, de la cual esta virgen fué devotísima. Y así algunos pintan á esta esclarecida virgen, con un peso en una mano, y en las balanzas las pelotas divididas, y en la otra mano un corazón con Cristo crucificado y con las demás insignias de la sagrada pasión. Salió también, cuando la abrieron, sangre clara y limpia, y recogieron de ella una redomica: la cual hoy día se muestra con el corazón, y con las tres peloticas, con grande admiración de todos los que las ven (y yo las he visto), alabando al Señor que así honra á sus santos y obra en ellos tan grandes maravillas. También dicen las monjas que están en aquel monasterio, que muchas veces, antes que venga alguna extraordinaria tribulación, se descuaja aquella sangre de la ampolla, y hierve, y crece visiblemente, y que luego se hacen procesiones para pedir misericordia al Señor por intercesión de la santa virgen, y suplicarle que alce la mano del azote que temen.
Hácese gran fiesta en Monte Falco, con licencia del papa, el día de su glorioso tránsito á los 17 días de agosto, y también el día de la Santa Cruz de mayo; porque esta santa solemnizaba aquel día con grande devoción. Muéstrase su cuerpo dentro de la iglesia del convento por una reja que el año de 1561 (en que yo le vi) estaba junto al coro de las monjas; y aunque está seco y mudado el color, está entero sin faltarle parte alguna.
Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.

Monte Falco IglesiaEn la Iglesia de la Santa Cruz en Montefalco se conserva hasta hoy el cuerpo incorrupto de Santa Clara de Montefalco. Se pueden contemplar las reliquias de su corazón con las marcas de la pasión y las tres piedritas.
En el jardín del monasterio (junto a la Iglesia), se encuentran unos árboles muy valiosos. Resulta que Jesús se apareció a Santa Clara en el jardín con un callado, el cual le pidió a Santa Clara que lo sembrara. Ella le preguntó como hacerlo ya que no era una planta. Jesús le dijo que igual que si fuera una planta. En obediencia, Santa Clara siembra el callado y de pronto se convierte en un árbol milagroso que dio frutos. La santa utilizaba sus semillas para hacer rosarios con los que oraba por los enfermos y se sanaban.
Los descendientes del árbol milagroso aun están en el jardín del convento de Montefalco. Las hermanas del convento, siguen hasta hoy, haciendo estos rosarios.

domingo, 16 de agosto de 2026

S A N T O R A L

SAN ESTEBAN, REY DE HUNGRÍA, CONFESOR

La Hungría tiene nombre de los hunos, que la sujetaron, y habitaron: entre los cuales hubo un príncipe, y valeroso capitán, llamado Geisa, el cual era hombre severo, y en el gobierno para con los suyos áspero y mal acondicionado, y para con los otros (especialmente cristianos) era humano, benigno y liberal. Siendo aún gentil, comenzó á domesticarse con los cristianos, y darles fácil entrada en su ducado de Hungría, mandándoles acoger bien y hospedar; y á los clérigos y monjes acariciarlos: y finalmente, habiéndolos oído y tratado, alumbrado del cielo, conoció su ceguedad, y recibió la luz evangélica, y se abrazó con Jesucristo, verdadero Dios, y único Señor nuestro. Luego que fué bautizado, deseó comunicar á los otros sus vasallos la gracia del Señor, que él había recibido: para esto domó á los rebeldes, animó á los obedientes, é instituyó en Hungría varios obispados, y muchos ministros de Dios, para cultivar aquella viña tan inculta y llena de malezas. Mas estando con este cuidado, una noche le apareció un mozo hermoso sobre manera, que le dijo: La paz sea contigo, escogido de Cristo, deja este cuidado; porque no harás tú por tí, lo que piensas, ni Dios se quiere servir de tí para eso; porque tienes las manos llenas de sangre humana. Tendrás un hijo, que será rey, y del número de aquellos reyes que Dios ha escogido para reyes eternos
.
Este pondrá en obra por consejo divino lo que tú has pensado, y determinado en tu corazón. Lo que á tí te toca es recibir con grande acatamiento á un varón santo, que el Señor te enviará por su embajador, y obedecerle en todo lo que te mandare. Dichas estas palabras, desapareció aquel mancebo, y toda aquella visión, y Geisa quedó por una parte muy agradecido á Dios, por la promesa que había hecho de darle un hijo, que sería rey, y pondría en ejecución lo que él tanto deseaba; y por otra confuso, porque no sabía quién era aquel hombre que Dios le enviaba por embajador. Estando suspenso, y pensando en esto, le avisaron que San Adalberto, obispo de Bohemia, le venía á ver: y entonces entendió que aquel era el embajador que le venia del cielo: y así le salió á recibir con grande alegría y regocijo, y se puso en sus manos, para que le mandase todo lo que fuese servido. El santo obispo con su vida, doctrina, y predicación divina, convirtió gran número de aquella gente que por su natural condición, y por su idolatría fiera y bárbara, vivía apartada del gremio de la Santa Iglesia: y para que se fuese cumpliendo lo que Dios había prometido á Geisa, que le daría un hijo que edificase como otro Salomón el templo del Señor, en lugar de David, su padre; estando preñada, y cerca del parto la mujer de Geisa, le apareció el glorioso protomártir San Esteban, con sus insignias de levita, y le certificó que pariría un hijo, que sería el primer rey de aquel reino; mandándole que le llamase de su nombre, que era Esteban. Nació el niño en Estrigonia: bautizóle San Adalberto, y conforme á la revelación de Dios, lo llamó Esteban; y allí crió, y fué enseñado en la gramática. Después su padre llamó á los grandes y nobles, y á los demás, á quienes de derecho pertenecía, y tomóles juramento que recibirían por su señor y príncipe á Esteban, su hijo, y siendo ya el padre de mucha edad, acabó el curso de su peregrinación el año del Señor de 997, y el mismo año el bienaventurado San Adalberto, habiendo ido á alumbrar los pueblos de Prusia con la luz del Evangelio, alcanzó la corona del martirio.
Estatua en el interior de la Basílica 
de San Esteban -Budapest-
Fué devotísimo este santo rey San Esteban de la sacratísima Virgen María, nuestra Señora, á quien con particular deseo y voto ofreció su reino, suplicándole humildemente que lo tomase debajo de su amparo y protección: y para ganar mas la voluntad de la santísima Virgen, en la ciudad de Alba (que es la cabeza del reino de Hungría) le edificó un suntuosísimo templo de maravillosa traza, y le enriqueció de tantos y tan preciosos dones de oro y piedras preciosas, que no parecía se podían estimar. No se contentó el santo rey con haber dado muestras de su gran piedad en su reino; pero también quiso extenderla en los ajenos; porque en Jerusalén fundó un monasterio de monjes, y les dio viñas y tierras, con que pudiesen vivir: y en Roma hizo otro colegio de doce canónigos con título de San Esteban, y un hospital para los peregrinos húngaros, que por su devoción iban á aquella santa ciudad: y en Constantinopla también mandó labrar una iglesia, proveyéndola de lodo lo necesario.
o
FuenteLa leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.


 La nueva Constitución de Hungría (año 2011) fue aprobada en abril por un voto de la inmensa mayoría de los legisladores
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Hace hincapié que el país se siente orgulloso del hecho que el Estado húngaro se ha creado hace miles de años por San Esteban, como parte de la gloriosa la Europa cristiana. Con la corona de Hungría - regalo del Papa Silvestre II al rey San Esteban - fueron coronados no menos de 55 reyes.
La Constitución tiene otros méritos. Define el matrimonio como "unión entre un hombre y una mujer," protege la vida del no nacido contra el aborto desde la concepción hasta la muerte natural, prohíbe la eugenesia y rechaza el comunismo.

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Si se mantienen firmes contra los ataques que recibe, la nación húngara, seguirá el ejemplo del baluarte contra el comunismo soviético -que durante décadas se impuso por la fuerza- que fué el Cardenal Mindszenty, cuyos restos mortales se veneran en la catedral de Erztergom.
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PLENA REHABILITACIÓN DEL HEROICO CARDENAL MINDSZENTY

El sitio web de la archidiócesis de Esztergom-Budapest informó (el pasado mes de marzo 2012) de la plena rehabilitación legal, moral y política del heroico cardenal de Hungría, Jozsef Mindszenty. El proceso de rehabilitación del Siervo de Dios, el cardenal Mindszenty, se concluyó oficialmente por solicitud de su sucesor, el cardenal Péter Erdő, por orden del Fiscal General.
A finales de 1989, el Fiscal General había ordenado la revisión del proceso Nº IX. 254/1949, instruido por el Tribunal Popular de Budapest contra el Cardenal József Mindszenty, que lo acusó de alta traición. Mediante la Ley N º XXVI. de 1990, el Parlamento ordenó la reparación de dicho procesofarsa y, por lo tanto, de la condenación ilegítima.
La ordenanza actual concluye oficialmente el proceso de revisión y, al mismo tiempo que declara la plena rehabilitación legal, moral y política del cardenal József Mindszenty.
El Cardenal Péter Erdő, afirmó que este es “el fin de una larga historia, llena de sufrimiento”, que “contribuirá al conocimiento de la verdad de nuestro pasado, a la restauración espiritual y a la elevación la moral de nuestro pueblo.” “Esta decisión –concluyó el purpurado demuestra claramente que nuestra legislación ha roto con la pesada herencia de los juiciosfarsa y se compromete seriamente con hacer valer las exigencias fundamentales y humanas de la justicia”.

sábado, 15 de agosto de 2026


Plinio Corrêa de Oliveira

Assumptio Beatae Mariae Virginis in caelum

¿Cómo fue la Asunción de la Santísima Virgen?

"Santo del Dia", 14 de agosto de 1965 [1]





Asunción de la Virgen María - Anónimo Siglo XVII [MUSEO COLONIAL - Bogotá - Colombia]
















Ese dogma era ardientemente deseado por las almas católicas del mundo entero, porque pone a la Santísima Virgen completamente fuera de paralelo con cualquier otra mera criatura. Se justifica así el culto de hiperdulía que la Iglesia le tributa. [“hiperdulía”: culto especial reservado a la Virgen Maria, superior a la “dulía” que se dedica a los santos y a los ángeles].

Nuestra Señora pasó por una muerte suavísima que es calificada con una propiedad de lenguaje muy bonita, como la “dormición de Nuestra Señora”. “Dormición” indica que Ella tuvo una muerte tan suave, tan próxima de la resurrección que, a pesar de ser una verdadera muerte, entre tanto más parecía un simple sueño.

Dormición de Nuestra Señora, Beato Angélico (1395-1455) Museo de San Marcos, Florencia


Nuestra Señora después fue llamada a la vida por Dios, resucitó como Nuestro Señor Jesucristo. Subió después a los cielos, en la presencia de todos los Apóstoles allí reunidos, y de una cantidad muy grande de fieles. Esa Asunción representa una verdadera glorificación a los ojos de toda la humanidad hasta el fin del mundo. Es el preludio de la glorificación que Ella debería recibir en el Cielo.

Es interesante que hagamos una recomposición del lugar para imaginarnos cómo la Asunción sucedió. Acerca del hecho no existen descripciones y podemos imaginarlo como nuestra piedad gustaría.

En lo bajo, los Apóstoles todos arrodillados, rezando en un ambiente con algo de inefablemente noble, sublime, recogido, interior. Podemos imaginar todos los Apóstoles con expresiones de personajes de Fray Angélico.

El cielo llenándose gradualmente de ángeles, a imagen de los ángeles de Fray Angélico también, tomando los coloridos más diversos, con matizaciones e irradiaciones magnificas, un espectáculo absolutamente incomparable.

Si Nuestra Señora pudo dar al cielo un colorido tan diverso y producir fenómenos tan excepcionales en Fátima, ¿por qué lo mismo no se habría dado por ocasión de su Asunción al Cielo?

Ella se pone de pie mientras el respeto y recogimiento de todos aquellos que están allí va creciendo. La semejanza física de Ella con Nuestro Señor Jesucristo, su Hijo, se va acentuando cada vez más. La gloria de Nuestro Señor transfigurado se va comunicando a Ella.

Ella cada vez más Reina, cada vez más majestuosa, cada vez más Madre. Todo lo más íntimo de su alma manifestándose de modo supremo en esa hora de despedida.

Fra Angelico - The Dormition and Assumption of the Virgin, 1424-1434 - Isabella Stewart Gardner Museum

Algunos ángeles, tal vez, los más espléndidos del Cielo, se aproximan y hacen subir a la Santísima Virgen. Con el auxilio de ellos, Ella va subiendo y, de a poco, el Cielo se va transformando.

En la tierra, aquella maravilla va mudando, y vuelve al aspecto primitivo. Los hombres vuelven a sus casas con la sensación que tuvieron en la Ascensión de Nuestro Señor.

Al mismo tiempo están maravillados, con una nostalgia sin nombre, desolados por algún lado, pero llevando en la retina algo que nunca habían visto, ni podrían haber imaginado al respecto de la Santísima Virgen.

Inmediatamente, el triunfo de Nuestra Señora comienza en el Cielo. La Iglesia gloriosa entera va a recibirla. Nuestro Señor Jesucristo la acoge, todos los coros de ángeles están ahí, San José está cerca. Después es coronada por la Santísima Trinidad.

Es imposible pensar en ese triunfo terreno, sin pensar en el triunfo celestial que vino enseguida. Es la glorificación de Nuestra Señora a los ojos de toda la Iglesia triunfante y a los ojos de toda la Iglesia militante.
Asunción de Nuestra Señora, Johannes Wielki, Master of the Olkusz Poliptych (1466-1497)

Con certeza, en ese día también la Iglesia padeciente en el Purgatorio recibió una efusión de gracias extraordinarias. No es temerario pensar que casi todas las almas que estaban purgando sus penas fueron liberadas por Nuestra Señora ese día. De manera que también allí hubo una alegría enorme.
Así es que podemos imaginar cómo fue la gloriosa Asunción de nuestra Reina.

Algo de eso se repetirá cuando venga el Reino de María prometido en Fátima, cuando veamos el mundo todo transformado y la gloria de Nuestra Señora brille sobre la tierra, porque Su reinado comenzó de modo efectivo, y días maravillosos de gracias como nunca hubo antes, comienzan a anunciarse también.

Antes de contemplar la gloria de Nuestra Señora en el Cielo, nosotros habremos de contemplarla en la tierra ciertamente, con algo que podrá darnos alguna semejanza de ese triunfo sin nombre que debe haber sido la Asunción de María.

Cuando pensamos en los triunfos que los hombres preparan para sus grandes batalladores, por ejemplo, las tropas francesas desfilando bajo el Arco de Triunfo, después de la Guerra de 1918, o más modestamente en los triunfos que los romanos preparaban para sus generales vencedores, debemos comprender que Nuestro Señor Jesucristo, que es infinitamente más generoso, debe haber premiado a Nuestra Señora, en el triunfo de Ella a los ojos de los hombres de un modo también inconmensurablemente mayor.

Por tanto, todo cuanto existe de más glorioso y triunfal en la Creación, habrá ciertamente brillado en la hora de la Asunción de Nuestra Señora.

Meditando en ello, aproximémonos en esta fiesta pensando en la virtud que debemos pedir a la Virgen Santísima. Cada uno debe pedir la virtud de que más necesita.

Pero, no sería pedir en demasía a Ella una virtud, que es el sentido de la gloria de Ella. Es decir, comprender bien todo cuanto representa Su gloria en el Orden de la Creación. Cómo esa gloria es la más alta expresión creada de la gloria de Dios.

Debemos estar sedientos de defender, por la virtud de la combatividad llevada a su último extremo, la gloria de Nuestra Señora en la tierra. Hacer de nosotros verdaderos caballeros cruzados de Nuestra Señora, luchando por Su gloria en la tierra.

Esa me parece la virtud más adecuada a pedir en esta fiesta de gloria, que es la Asunción de María Santísima.

(*) Extractos de disertación pronunciada el 14 de agosto de 1965 - Sin revisión del autor. 

A D V E R T E N C I A

“Católico apostólico romano, el autor de este texto se somete con filial ardor a las enseñanzas tradicionales de la Santa Iglesia. No obstante, si por lapso, algo en él hubiera en desacuerdo con dichas enseñanzas, desde ya y categóricamente lo rechaza”.

Las palabras “Revolución” y “Contra-Revolución”, son aquí empleadas en el sentido que se les da en el libro “Revolución y Contra-Revolución”, cuya primera edición apareció publicada en el número 100 de la revista “Catolicismo”, en abril de 1959.