lunes, 25 de marzo de 2024

Anunciación y Encarnación del Verbo de Dios

Una Hora de Gracia:

Anunciación y Encarnación del Verbo de Dios

por Plinio Corrêa de Oliveira

La escena famosa de la aparición del Arcángel San Gabriel a Nuestra Señora constituyó para la humanidad una hora de gracia. El Cielo, que la culpa de nuestros primeros padres había cerrado, se abrió y de él bajó un espíritu de luz y pureza, trayendo consigo un mensaje de reconciliación y de paz. Este mensaje se dirigía a la criatura más hermosa, más noble, más cándida y más benigna que jamás naciera de la estirpe de Adán. Puestas en presencia las dos personas, el diálogo se establece. Conocemos por el Evangelio cuál fue la elevación y la simplicidad inefable de las palabras entonces pronunciadas.

La naturaleza angélica, su fortaleza leve y toda espiritual, su inteligencia y pureza, todo en fin se refleja admirablemente en la figura altamente expresiva de San Gabriel, representado en este cuadro de Fray Angélico. Nuestra Señora es menos etérea, menos leve, menos impalpable, casi diríamos. Y con razón, pues es criatura humana. Sin embargo, algo de angélico se nota en toda la compostura de la Reina de los Ángeles. Y su fisonomía excede en espiritualidad, nobleza y candor a la del propio emisario celestial.

El Ángel es superior a Nuestra Señora por naturaleza. Sin embargo, la Virgen es superior al Ángel por su santidad y por su incomparable vocación de Madre de Dios. De ahí la alta dignidad que ambos —la Virgen y el Ángel— expresan, y también la recíproca veneración con que se hablan. Pero esta actitud tiene aún otra razón más profunda. Invisible, Dios manifiesta sin embargo su presencia en la luz sobrenatural que parece irradiar de ambos personajes y comunicar el esplendor de una alegría pura, tranquila, virginal, a toda la naturaleza. Casi se siente la temperatura suavísima, la brisa levísima y aromática, la alegría que impregna toda la atmósfera.

¿Cómo pintar mejor una hora de gracia? Con un sentido profundo de las cosas, Fray Angélico supo encontrar las líneas y colores necesarios para expresar todo el contenido teológico y moral del episodio evangélico mil veces famoso. Su cuadro es, sin embargo, más que esto: vale por una prédica, pues forma, eleva, anima para el bien a quien lo contempla”.
Este día -25 de Marzo- es grande en los anales de la humanidad, aún en los ojos de Dios: pues es el aniversario del acontecimiento más solemne que se haya cumplido en el tiempo. El Verbo divino, por el cual el Padre creó al mundo, se hizo carne en el seno de una virgen y habitó entre nosotros . Adoremos la grandeza del Hijo de Dios que se humilló; demos gracias al Padre "que amó al mundo hasta darle su Hijo único y al Espíritu Santo cuya virtud todopoderosa obró tan profundo misterio." 
Año Litúrgico de Dom Próspero Guéranguer.

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