domingo, 5 de mayo de 2024

S A N T O R A L

SAN ÁNGEL DE SICILIA

Mártir Carmelita  (1145-1220)

Según la biografía atribuida al Beato Enoch nació en Jerusalén. Era judío, como sus padres  Jesé y María, descendientes de David,  su madre se convirtió al cristianismo lo mismo que su hermano gemelo Juan. Joven ya, decidió entrar en religión, pensando hacerlo con los monjes basilianos, pero habiendo sabido de la regla de San Alberto a los carmelitas, por la devoción a la Santísima Virgen María, entró en esta orden, en el convento de Santa Ana, en las afueras de Jerusalén.  Su hermano Juán se ordenó de presbítero, llegando a ser Patriarca de Jerusalén.
Perfecto religioso, abstinencia total, cuaresmas, penitencias y milagros de todo tipo. Tuvo una aparición de Nuestro Señor Jesucristo en la que le mostró todo el mal que le esperaba a la Tierra Santa con la invasión de los musulmanes: guerras, hambres y pestes, así como la pérdida de la paz. Le conminó a ir a occidente, a predicar la paz, la conversión y la misericordia de Dios. Para dar cumplimiento a esta visión, partió para Sicilia en 1219, llevando consigo algunas reliquias que le había entregado el patriarca de Alejandría, llamado Atanasio, para que las llevara hasta Italia; también llevaba la regla adoptada por san Brocardo para entregárselas al Papa. Al llegar a Sicilia su embarcación fue atacada por los sarracenos y tanto él como todos que llenaban la nave fueron bárbaramente torturados por los asaltantes, pero el Cielo vino en su ayuda y, después de una intervención milagrosa, salieron indemnes del suceso.

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEguDzj5vt0_xeMZUCRI8OeuaNNZBe1Y8vhv2CnzXnblPEsQ-4xs7sYBiK0hh_Rw84AcATwRjcJfGO7wGZLY8bdMR4JxvrCBeEHLc_SH6SNhrz6l9Eed4K_1d2CYV0f8GYz6jbGsTRERIo0x/s1600/angelo+8dc97a6e_z.jpg Predicó en Messina y Civitavecchia, donde conoció a Honorio III, que le pidió fuera a Roma, a predicar para él mismo y para el pueblo.
Estaba Ángelo predicando un sermón en San Juan de Letrán, cuando supo por revelación que estaban allí los Santos Domingo y Francisco, que andaban en asuntos de sus órdenes. Ángelo no los conocía, pero al subir al púlpito dijo que, entre los que escuchaban “había dos nuevas y firmes columnas de la Iglesia”. Predicó tan bien, que ambos santos quisieron conocerlo y (dice la “vitae”) “como si siempre se hubieran conocido, se abrazaron”.
Mientras estaban conversando, se acercó un hombre enfermo que les pidió por su salud, gracia que le concedieron los tres simultáneamente.
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Domingo, Ángelo y Francisco
en Santa Sabina
Y ocurrieron varias profecías: Ángelo le dijo a Domingo “el Señor te ha escogido como acérrimo impugnador de las herejías y predicador contra los vicios”; y a Francisco: “y a ti, como principal imitador de Jesucristo, cuyas cinco llagas ha de imprimir en tu cuerpo por premio de tu humildad”. A esto, contestó Domingo: “Alégrate, Ángelo, a quien el Señor ha escogido por predicador de la Verdad contra los vicios y herejías; y por lustre de la Iglesia con tus virtudes”. Y dijo Francisco: “Con razón, Ángelo, te debes alegrar, porque en breve tiempo darás tu vida por la honra del Señor en el reino de Sicilia, y con tres coronas de virgen, doctor y mártir, subirás al cielo”. De allí se fueron a Santa Sabina, casa de los dominicos, donde estuvieron en oración los tres, toda la noche.
Constancia de este encuentro y presencia de Ángelo, daba una inscripción en la celda de Santo Domingo en Santa Sabina: “Memento posteritas & mémorare hunc quem prœteris angulum prœngustum; fat augusta is fuit sanctorum trium yirorum Curia: Dum anno salutis MCCXIX. Isthic divinis in colloquiis pernoctarunt, trium Ordinum primitiva lumina, militantis Ecclesia fida columina: Franciscus Seraphicus , Angelus Martir Carmelita & Dominicus cœlla huius inquilinus. Audi Roma, felicius hic supervolat Aventino tuo augurium ex tali Heroum trisigmate, quam qui olim Romulo tuo spectavi ibidem tres vulturum quaterniones”.
Después de predicar fructíferamente en San Juan de Letrán, Ángel fue enviado a Sicilia a predicar en contra de los "cátaros" que infestaban la isla. La herejía cátara se había extendido después del año 1000, de este a oeste, ellos concebían la antítesis primaria entre el Bien y el Mal (de donde procede el mundo), condenaban radicalmente todo lo que era carnal y terrenal: condenaban el matrimonio, negaban la resurrección de la carne, eran vegetarianos, se prohibían el ejercicio de la justicia y las armas, condenaban la propiedad privada.
Se hospedó con los monjes Basilios de Santa María de la Grotta de Palermo y allí predicó durante 40 días. Después se trasladó a Agrigento.
Por donde pasaba curaba a los enfermos y obraba toda clase de prodigios.
En Licata (Agrigento) se encontró con el escudero Berengario, que además de ser cátaro llevaba una vida incestuosa. Furioso Berengario, por odio a la fé y  por haber llevado al buen camino a su hermana atacó a
San Ángel, mientras predicaba en la iglesia de los Santos Felipe y Santiago, hiriéndolo de muerte con cinco golpes de espada. San Ángel fue llevado a una casa cercana por los fieles, en donde cuatro días más tarde, murió a causa de sus heridas, era un 5 de mayo del año de 1226, antes de morir pidió a los habitantes de Licata y los fieles que perdonaran al asesino.
Fue enterrado en la iglesia donde fue agredido, más tarde su tumba se convirtió en centro de peregrinación, su culto se extendió rápidamente.
La Orden de los Carmelitas lo venera como un santo por lo menos desde 1456 y el Papa Pío II (1405-1464), aprobó su veneración pública. Junto a San Alberto de Trápani son considerados los "padres" de la Orden por ser los dos primeros santos que recibieron culto en la Orden, y por esto fueron representados muchas veces en la iconografía medieval al lado de la Virgen María.
Sus restos fueron trasladados en 1662 a una nueva iglesia llamada Santa María del Carmen, erigido por los habitantes de Licata, que habían sido preservados de una plaga (durante el virreinato de Nápoles en 1656) por la intercesión del santo.
Se lo representa vistiendo el hábito carmelita, con una espada o puñal clavado en el pecho y una herida en el cráneo. Lleva una palma con tres coronas que simbolizan su pureza de vida, elocuencia y martirio. También lleva una cruz, un lirio y rosas.

Patrón de Licata (Sicilia)
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Procesión con las reliquias de San Ángelo. Licata


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