Cuanto
más la Iglesia parece acercarse a su término tanto más desea enriquecerse con
nuevas fiestas que la traigan a la memoria su glorioso pasado.
Tened
en la mente los días antiguos, recordad la historia de las generaciones
pretéritas, decía ya Dios en la alianza del Sinaí, y en Israel los
padres consideraban como
una ley el dar a conocer a sus descendientes los relatos del pasado. También la
Iglesia tiene sus anales llenos de recuerdos de las manifestaciones obradas por
el poder del Esposo; mejor que los descendientes de Judá los
hijos de la nueva Sión pueden
exclamar mientras contemplan la serie de los siglos pasados: Tú eres mi Rey, Tú
eres mi Dios. Tú que siempre has salvado a Jacob.
EL PELIGRO MUSULMÁN
Mientras que en Oriente tenía
lugar la caída definitiva de los iconoclastas, en Occidente comenzaba una
guerra más terrible en la que éste debía luchar por la misma civilización
cristiana. Como un torrente, el Islán había arrojado desde Asia hasta el centro
de las Galias sus huestes feroces; durante más de mil años iba a disputar palmo
a palmo el suelo ocupado por las razas latinas a Cristo y su Iglesia.
Las expediciones
enviadas en los siglos XII y XIII para atacarla en el centro mismo de su poder
sólo consiguieron inmovilizarle por algún tiempo.
Bernardino de Siena y Juan de Capistrano, óleo de Alonso Cano
Con excepción de
España donde el combate debía acabar con el triunfo absoluto de la Cruz, viose
a los príncipes, olvidados de las tradiciones de Carlomagno y de San Luis,
abandonar, en provecho de sus ambiciones privadas, la guerra santa hasta que la
media luna, desafiando de nuevo a la cristiandad, concibió una vez más el
proyecto de conquista universal. En 1453, Bizancio, la
capital del imperio de Oriente, caía en un asalto de los jenízaros turcos; tres
años más tarde Mahomet II, su vencedor, ponía sitio a Belgrado, baluarte del
imperio de Occidente. Parecía que Europa entera no dejaría de acudir en socorro
de la plaza sitiada ya que la destrucción de este último dique significaría la
devastación inmediata de Hungría, Austria e Italia; para todos los países del
Oeste sobrevendría en breve una servidumbre mortal y una irremediable
esterilidad del suelo y de las inteligencias.
LLAMAMIENTO DEL PAPADO
La inminencia del
peligro no había tenido otro resultado que acentuar la lamentable división que
hacía del mundo cristiano juguete de algunos millares de infieles. Se diría que
la derrota de uno hubiera sido para muchos la compensación de la suya propia,
tanto más cuanto que de esta derrota más de uno esperaría obtener alguna
indemnización como precio de la deserción de su puesto en el combate. Sólo
contra todos estos egoísmos, en medio de las perfidias que se tramaban a la
sombra o que se hacían públicas, el papado se mantuvo firme. Verdaderamente
católico en su pensamiento y en su acción, en sus horas tristes o en sus
momentos de alegría y de triunfo, tomó bajo su protección la causa común
traicionada por los reyes. Desoído su llamamiento a los poderosos, se volvió a
los humildes y más confiada en sus plegarias al Dios de los ejércitos que en la
destreza bélica, reclutó entre ellos los soldados que hablan de llevar a cabo
la liberación.
UN CRUZADO
John Hunyadi in Budapest, Heroes’ Square
Entonces el héroe de este
día, San Juan Capistrano, temible ya desde hacía tiempo para el infierno,
consumó a la vez su gloria y su santidad. A la cabeza de otros pobres y
desvalidos como él, pero de buena voluntad, paisanos y gente humilde reunida
por él y sus hermanos de la Observancia, el pobre de Cristo no desesperó de
triunfar del ejército más fuerte y mejor dirigido, que se había visto en la
tierra desde hacía mucho tiempo. En una primera tentativa, el 14 de julio de
1456, rompiendo las líneas otomanas en compañía de Juan Hunyade, el único noble
húngaro que quiso compartir su suerte, se lanzó a Belgrado con el fin de poder
avituallarla. Ocho días más tarde, el 22 de julio, no satisfecho con mantenerse
en actitud defensiva, ante los ojos Hunyade estupefacto de esta nueva
estrategia, arrojaba entre las trincheras enemigas su tropa armada de palos y
horcas con la consigna de gritar el nombre de Jesús a los cuatro vientos. Era
la palabra de victoria que Juan de Capistrano había heredado de su maestro
Bernardino de Sena. "Que el adversario ponga la confianza en sus caballos
y en sus carros de combate; por nuestra parte invocaremos el nombre del
Señor". Y en efecto, el nombre perennemente santo y terrible salvaba una
vez más a su pueblo. En la tarde de esta memorable jornada veinticuatro mil
turcos cubrían el suelo con sus cadáveres; trescientos cañones, todas las armas
y riquezas de los infieles estaban en manos de los cristianos; Mahomet II
herido huía precipitadamente tratando de ocultar su vergüenza y poner a salvo
los restos de su ejército.
El 6 de agosto llegaba a
Roma la noticia de una victoria que necesariamente traía a la memoria la de
Gedeón sobre los madianitas. El Soberano Pontífice Calisto III ordenó entonces
que todos los años la Iglesia festejaría la Transfiguración del Señor.
"Porque no era ni su espada la que había libertado la tierra ni su brazo
el que los había salvado sino tu diestra y poder de tu brazo, oh Dios, y el
resplandor de tu rostro porque te complaciste en ellos como en el Tabor en
vuestro muy amado.
VIDA
Juan nació en Capistrano,
en los Abruzos, en 1386. Después de haber gobernado muchas ciudades abrazó la
Regla de San Francisco de Asís y se esforzó en continuar la obra de San
Bernardino propagando el culto de los santos nombres de Jesús y de María.
Inquisidor y después Nuncio en Alemania, convirtió a muchos sarracenos y
herejes. Promotor de la cruzada, se le debe la victoria de Belgrado en 1456.
Murió poco después en Illok y Alejandro VIII le colocó en el catálogo de los
santos en 1620.
PLEGARIA
¡El Señor está contigo, oh
el más fuerte de los hombres! Ve con esa tu fuerza, que es tu fuerza, y libra a
Israel y triunfa de Madián; sabe que soy yo quien te ha enviado. Así saludaba
el ángel del Señor a Gedeón a quien escogía entre los menores de su pueblo para
altos destinos Así podemos saludarte también nosotros, hijo de Francisco de
Asís, mientras te pedimos que continúes protegiéndonos siempre. El enemigo que
venciste en los campos de batalla no es ya temible para nuestro Occidente; el
peligro está más bien donde Moisés lo señalaba a su pueblo: Guardaos bien de
olvidar al Señor vuestro Dios... no vaya a ser que después de haberos
satisfecho, después de haber levantado hermosas casas, multiplicado vuestros
rebaños, vuestro dinero y vuestro oro; después de haber gustado, la abundancia
de todas las cosas, vuestro corazón no se eleve y no vuelva a acordarse de
quien os ha libertado de la servidumbre. Si el turco hubiera triunfado en la
lucha cuyo héroe fuiste, ¿dónde estaría esta civilización de la que estamos tan
orgullosos? Después de ti, la Iglesia, debió tomar sobre sí la obra de la
defensa social que los jefes de las naciones no quisieron asumir. ¡Que el
reconocimiento que la es debida preserve a los hijos de la Madre común de este
mal del olvido que es el azote de la generación presente! Así mismo agradecemos
al cielo el gran recuerdo que por ti hoy nos trae al calendario litúrgico,
memorial de las bondades del Señor y de los hechos heroicos de los Santos. Haz
que en la lucha, cuyo campo de batalla somos nosotros mismos, el nombre de
Jesús ponga siempre en retirada al demonio, al mundo y a la carne; que su Cruz
sea nuestro estandarte y que por ella y la muerte a nosotros mismos logremos
llegar al triunfo de la resurrección.
LAS SANTAS NUNILO Y ALODIA, HERMANAS, Y SANTA CORDULA,
VÍRGENES Y MÁRTIRES
En Hosca, ó Bosca, ciudad de España de la región Werbelana,
cerca de Nájera, vivían dos santas doncellas, hermanas, llamadas Nunilo y
Alodia. Su padre era pagano y su madre cristiana; y así lo fueron ellas.
Quedaron huérfanas de tierna edad y las crió una tía suya, mujer santísima. En
este tiempo se levantó en España la cruel persecución que contra los cristianos
movió el fiero y perverso Abderramán: y viendo á algunos que por no sufrir los
tormentos que tiranamente ejecutaban en los que firmes y constantes confesaban
la fé, apostataban y se hacían moros, los reprendían las dos santas hermanas,
dicíéndoles, ser gran necedad el negar á Cristo, por miedo de no perder esta miserable
vida; pues negándole perdían la eterna. Supo esto un califa ó gobernador de
aquella tierra, llamado Zumahil: mandólas traer ó su presencia y las hizo
grandes promesas si negaban á Cristo: y visto que ni por halagos, ni por
amenazas podía contrastarlas, mandólas volver á su casa y échelas, para que las
hablasen y persuadiesen, á ciertas mujeres paganas, y á un miserable apóstata,
que, ó por temor de la muerte, ó por ser vicioso había renegado.
Así éste como
las paganas, procuraban con astucias, halagos y promesas persuadirlas á que
renegasen y se hiciesen moras; y quien más las persuadía, era el renegado: á
quien, después de oído atentamente, para confundirle, dijo Nunilo: Dime: si recibiéremos
mi hermana y yo la secta de Mahoma, llena de tantos desatinos y liviandades,
¿estaremos seguras que viviremos en esta vida para siempre? El apóstata las
dijo: Que seáis moras ó cristianas habéis de morir en algún tiempo. Pues si es
así (dijo la santa), más seguro nos será morir luego por la fé de Jesucristo;
pues tenemos cierta la gloria celestial para siempre, que no, por vivir
cuarenta años más, ser después arrojadas á los infiernos para siempre. Fuéronse
con esto las paganas y el apóstata avisó al califa del intento y constancia de
las santas vírgenes: el cual las mandó prender y luego las sentenció á que
fuesen degolladas.Estando para recibir
el martirio, llegó el verdugo, y dijo á Nunilo que alargase el cuello y
recogiese los cabellos para degollarla. Mostró grande alegría la santísima
esposa de Jesucristo al oír esto: rodeó con aire y gracia sus hermosos cabellos
á la cabeza, y se puso de rodillas diciendo al verdugo que la hiriese cuando
fuese servido. Dio el golpe el
verdugo, y no acertándolo bien, llevóla una parte de la hermosa mejilla sin
cortarla del todo la cabeza: cayó el bendito cuerpo, y con los vuelcos de la
muerte descubrió parte de sus benditos pies: corrió al punto su bendita hermana
Alodia, y se los cubrió sin muestra alguna de dolor y levantando los ojos al
cielo, vio subir en forma de paloma el alma de su hermana: y viendo se entraba
en la gloria, la dio voces diciendo: Espérame, hermana mía; que ya voy: y
apretándose un paño que tenía en la cabeza, se puso de rodillas sobre el cuerpo
de su hermana, y el verdugo al instante le cortó la cabeza: con que voló su
bendita alma á acompañar para siempre en la gloria á la de su santa hermana.Los paganos echaron sus santos cuerpos
en el río Barbate, de donde los sacaron los cristianos y dieron honorífica
sepultura.Dícese que hoy están
estos dos benditos cuerpos en San Salvador de Leyde, donde obra Dios por su
intercesión grandes milagros. Fué su glorioso martirio jueves, á 22 de octubre,
por los años del Señor de 851; si bien el comentador de san Eulogio dice, fué
el año de 840, y que la ciudad, donde fueron martirizadas, es Castro Viejo, y
allí se muestra su santo sepulcro. La ciudad de Huesca las quiere por suyas; la
verdad quede para Dios. Escribieron su vida y martirio Usuardo; san Eulogio in
Memorial, sanct., lib.II, cap. 7; Ambrosio Morales, in Schol. codic. manusc;
Trujillo, in Thesaur. conción., tom. II; Villegas, in Flor, sanct. Hispan.; los
breviarios antiguos de España; el Martirologio romano, y Baronio en sus
anotaciones y en el tomo X de sus Anales, año 851, núm. 5.
En este mismo día se
celebra la fiesta de santa Córdula, virgen y mártir. No dicen los historiadores
de donde fué natural; solo escriben, que era una de las once mil vírgenes, que
en tiempo de los hunos, gente feroz, padecieron martirio con la gloriosísima
santa Ursula. Córdula, pues, muy niña que era, tuvo miedo y se escondió aquella
noche que sus santas compañeras fueron martirizadas: y por eso no murió por la
fé en el mismo día: pero la mañana siguiente volvió en sí la santísima niña
Córdula, y doliéndose de haber perdido la palma del martirio, que las de su
compañía habían alcanzado gloriosamente, salió del rincón del navío, donde
estaba escondida, y ofrecióse, como cordera inocente, para que por amor de
Jesucristo la quitasen á ella la vida: lo que hicieron al instante aquellos
bárbaros, degollándola con grande crueldad; y así murió por la fé de su esposo
Jesús, y llegó a reinar en la gloria, celebrando su esposo con ella el divino
desposorio, y colocándola en el coro de sus once mil compañeras con la palma y
corona de mártir. Y como no se hiciese fiesta de esta santa, como de las otras,
porque no recibió el martirio el mismo día; apareció á una religiosa, y le dijo
que hiciese especial fiesta de ella al otro día después de las once mil
vírgenes, sus compañeras; y por eso la Iglesia de Tortosa, que tiene sus sagradas
reliquias, reza de ella, y de santa Cándida, á 22 de octubre. Los muy
reverendos padres de Nuestra Señora de la Merced del convento de Barcelona
tienen también reliquias, en su casa, de esta gloriosa santa, donde es muy
venerada. Fue su martirio glorioso á 22 de octubre por los años del Señor de
383: escríbenlo el breviario de Tortosa; el padre Doménech en su Historia de
los santos de Cataluña; el Martirologio romano; y Baronio en sus anotaciones, y
en el tom. IV de sus Anales, año 383, núm. 3, y sig.; y Pedro de Naialíbus, in
Cathialog., lib. IX, cap. 87.
Fuente: La leyenda de oro para cada día del
año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que
comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset,
Butler, Godescard, etc
Papa León XIV durante la audiencia con la prensa el 12 de mayo de 2025 – foto Edgar Beltrán. Wikimedia Commons
Considerando sus recientes y auspiciosas manifestaciones en defensa de la familia y de la coherencia que los católicos debemos mantener en la vida pública al sostener los principios de la fe, las asociaciones firmantes —herederas del pensamiento y de la acción del gran líder brasileño Plinio Corrêa de Oliveira— se dirigen filialmente a Vuestra Santidad para manifestar sus preocupaciones en cuanto al futuro de la familia.
En el año 2015, ya tuvimos ocasión de dirigirnos al Papa Francisco, en el período entre los dos Sínodos sobre la familia, para denunciar la alianza de poderosas organizaciones, fuerzas políticas y medios de comunicación que promovían la llamada “ideología de género”. Tal ideología servía de aval para una revolución sexual que favorece costumbres contrarias a la ley natural y divina. Lo que es más grave aún, constatamos, en esa oportunidad, una desorientación generalizada entre los católicos, “causada por la eventualidad de que en el seno de la Iglesia se haya abierto una brecha que permita la aceptación del adulterio —mediante la admisión a la Eucaristía de parejas divorciadas vueltas a casar civilmente— e, incluso, una virtual aceptación de las propias uniones homosexuales”. En consecuencia, pedíamos una palabra esclarecedora al Papa Francisco, para “superar la creciente confusión entre los fieles” e impedir “que se relativice la misma enseñanza de Jesucristo”.
Con el apoyo subsidiario de otras entidades reunidas en la coalición Supplica Filiale al Papa Francesco sul futuro della Famiglia, recogimos 858.202 firmas, que fueron entregadas en la Santa Sede en la mañana del 29 de septiembre de 2015, hace casi exactamente diez años.
Entre las firmas, se destacaban las de 211 prelados (cardenales, arzobispos y obispos) y un gran número de sacerdotes y religiosos, además de numerosas personalidades civiles de renombre en Occidente, así como de otras regiones del mundo. En su intervención en el coloquio Iglesia Católica: ¿Hacia dónde vas?, realizado en Roma el 7 de abril de 2018, el cardenal Walter Brandmüller citó nuestra petición como una de las más evidentes manifestaciones del consensus fidei fidelium ejerciendo un papel inmunizador para preservar a la Iglesia del error.
Amoris laetitia es una exhortación apostólica del Papa Francisco, que tuvo el abuso de admitir a la comunión eucarística a personas divorciadas civilmente y casadas nuevamente
Con gran dolor en el alma, no podemos menos que constatar que, lejos de atender ese justo pedido del rebaño, el predecesor de Vuestra Santidad en la Cátedra de Pedro agravó aún más la situación. De un lado, por el abuso de admitir a la comunión eucarística a los divorciados y vueltos a casar civilmente —a través de la nota 351 de la Amoris Lætitia y la aprobación pontificia de la interpretación de los obispos de la provincia de Buenos Aires—; de otro, mediante declaraciones y gestos que legitimaron las uniones civiles homosexuales, culminando con las “bendiciones pastorales” autorizadas por la declaración Fiducia supplicans, del 18 de diciembre de 2023, firmada por el prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Desde entonces la situación continuó empeorando, sobre todo en cuanto a la aceptación de las uniones y relaciones homosexuales. Se multiplicaron declaraciones de altos prelados pidiendo una “actualización” de la enseñanza de la Iglesia y un cambio del Catecismo en los párrafos que afirman que la inclinación homosexual es “objetivamente desordenada”, que los actos homosexuales son “intrínsecamente desordenados” y que la Sagrada Escritura los presenta como “depravaciones graves”.
Ya se oyen voces de prelados y teólogos que, con un lenguaje aparentemente moderado, piden “historicizar” las situaciones, a fin de evitar “preconceptos moralistas”, actualizando el lenguaje bimilenario de la Iglesia y adaptándolo a los tiempos actuales. Es lo que piensan, por ejemplo, personalidades como el vicepresidente de la Conferencia de los Obispos de Italia, Mons. Francesco Savino 1, el arzobispo francés Mons. Hervé Giraud 2 y el cardenal Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo, quien llegó a afirmar que la enseñanza católica sobre la homosexualidad “está equivocada”, pues su base sociológica y científica habría perdido validez.3
Del mismo modo, la hermana Jeannine Gramick 4 y el padre James Martin 5 desean suprimir la expresión “intrínsecamente desordenados”, proponiendo fórmulas alternativas que tienden a hacer aceptable aquello que no lo es, ni puede serlo. El Camino Sinodal Alemán sigue en la misma dirección, pidiendo una revisión del Catecismo para adaptarlo a las “ciencias humanas”, lo que equivale a decir que el mundo moderno tiene mayor autoridad que Dios.6
Desgraciadamente hay quienes van aún más lejos, pidiendo no solo cambios en las palabras, sino también en la propia práctica de la enseñanza moral de la Iglesia. El cardenal Robert W. McElroy, por ejemplo, niega que la materia de los pecados sexuales sea grave, abriendo así el camino para la legitimación y normalización de la impureza.7 Afirma también que la “acogida radical” de los homosexuales practicantes debe ser incluso sacramental, es decir, que vivir objetivamente contra el mandamiento divino no constituiría obstáculo para recibir la absolución y la Eucaristía.8 El cardenal Timothy Radcliffe, después de afirmar que la enseñanza católica es “sana y buena”, diluye su enunciado al decir que es preciso entenderla con “matices”.9 Y reiteró indirectamente lo que había dicho antes en el Pilling Report, a saber, que las relaciones homosexuales podrían entenderse en clave eucarística, como una imagen de “la entrega de Cristo” en la sagrada comunión.10 El sacerdote y teólogo austriaco Ewald Volgger insiste en esa misma doctrina al decir que las relaciones entre personas del mismo sexo son una imagen del “desvelo de Dios por la humanidad”, lo cual justifica que sean bendecidas.11 El teólogo suizo Daniel Bogner vulnera directamente el sacramento del matrimonio, diciendo que es necesario darle una nueva comprensión, liberándolo de su “embalaje de perfección”, para que las uniones irregulares y homosexuales no sean discriminadas. Él defiende que es necesario acabar con “la fijación rígida en el sexo biológico y en la heterosexualidad de los cónyuges”, pues “la fecundidad no debe ser entendida exclusivamente en términos de reproducción biológica”.12
En vista de todo esto, Beatísimo Padre, no podemos dejar de concluir que, bajo el pretexto de la misericordia y de la adaptación a la ciencia, existen fuerzas que quieren reinventar la fe católica de acuerdo con las pasiones del mundo, tornándola irreconocible.
En este contexto de ofensiva abierta para forzar la aceptación de las uniones homosexuales, fue particularmente chocante ver que, bajo el pretexto de obtener indulgencias jubilares, se ofreció a grupos que profesan abiertamente tales errores una ocasión de gran visibilidad. Se permitió su entrada en procesión, portando una cruz arcoíris, en la Basílica de San Pedro. Lo que es más grave aún: ese verdadero desfile de “orgullo homosexual” fue precedido por una audiencia concedida al padre James Martin, el cual luego atribuyó a Vuestra Santidad palabras de aliento para su activismo en pro del movimiento LGBT. Del mismo modo, el arzobispo Mons. Francesco Savino declaró, al final de la homilía en la iglesia del Gesú, que Vuestra Santidad le habría dicho: “vaya a celebrar el Jubileo organizado por la ‘Tenda di Gionata’ y otras organizaciones que cuidan de hermanos y hermanas [homosexuales]”.13
Bandera con el “Arco-íris” en la plaza de San Pedro – Reproducción de YouTube
Sabemos que algunos de esos eventos desconcertantes (y otros que aún están en la agenda) fueron determinados por organismos de la Santa Sede durante el pontificado anterior y que Vuestra Santidad, tal vez en el deseo de garantizar la unidad de la Iglesia, parece querer cambiar la orientación de la Curia romana lentamente. Sin embargo, si es legítimo ceder en puntos secundarios en pro de la unidad, no parece legítimo hacerlo cuando ello implica sacrificar la verdad: obrar la verdad no es solamente decir lo que es verdadero, sino también practicarlo ante muchos testigos, como enseña san Agustín (Confesiones, Libro X, cap. 1, §1).
Una gran esperanza brotó en los corazones de millones de católicos cuando, en el Jubileo de las Familias, Vuestra Santidad citó la encíclica Humanae Vitae y aseveró que “el matrimonio no es un ideal, sino el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer”.14 Tal declaración fue un eco del discurso al cuerpo diplomático, en el que reiteró que la familia está “fundada sobre la unión estable entre el hombre y la mujer”.15 Pero esa esperanza se convierte en alarma ante el temor de que, como en el pontificado anterior, las actitudes pastorales concretas continúen desmintiendo en la práctica lo que se enseña en la teoría.
Este temor nos lleva a renovar el pedido que hicimos en 2015, en la Filial Súplica a Su Santidad el Papa Francisco sobre el futuro de la familia:
“En esta situación una esclarecedora palabra vuestra será la única vía para superar la creciente confusión entre los fieles. Ella impediría que se relativice la misma enseñanza de Jesucristo y disiparía las tinieblas que se proyectan sobre el futuro de nuestros hijos, si esa antorcha dejase de iluminarles el camino. Esta palabra, Santo Padre, os la imploramos con corazón devoto por todo lo que sois y representáis, seguros que ella jamás podrá disociar la práctica pastoral de la enseñanza legada por Jesucristo y sus vicarios, porque esto solo aumentaría la confusión. Jesús nos ha enseñado, en efecto, con toda claridad la coherencia que debe existir entre la verdad y la vida (cfr. Jn 14, 6-7) así como nos ha advertido que el único modo de no sucumbir es poniendo en práctica su doctrina (cfr. Mt 7, 24-27)”.
Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano.
Por último, nos atrevemos a añadir dos pedidos concretos, que dejen patente la realineación de la práctica con la enseñanza tradicional de la Iglesia:
Que se anule el rescripto del Papa Francisco que confirió valor de magisterio a la interpretación heterodoxa de las ambigüedades de Amoris Laetitia, reiterando con claridad que los divorciados vueltos a casar civilmente, viviendo more uxorio, no pueden recibir la absolución sacramental ni la Sagrada Comunión, por ser pecadores públicos.
Que se revoque la declaración Fiducia supplicans y se reafirme la prohibición de conceder cualquier tipo de bendición a parejas homosexuales, conforme lo establecido en el Responsum de la Congregación para la Doctrina de la Fe del 22 de febrero de 2021, a propósito de un dubium sobre bendiciones a uniones de personas del mismo sexo.
Pidiendo vuestra bendición apostólica, prometemos nuestras oraciones a Nuestra Señora del Buen Consejo y a san Agustín, para que iluminen a Vuestra Santidad en este delicado inicio de Pontificado, en que se ve involuntariamente confrontado con un legado de confusión y división difícil de reparar.
15 de septiembre de 2025,
Fiesta litúrgica de Nuestra Señora de los Dolores
Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (Brasil)
American Society for the Defense of Tradition, Family, and Property (USA)
Tradición y Acción por un Peru Mayor (Perú)
Asociación Civil Fátima la Gran Esperanza (Argentina)
Australian TFP Inc. (Australia)
Canadian Society for the Defence of Christian Civilization (Canada)
Acción Familia por un Chile auténtico, cristiano y fuerte (Chile)
Asociación Civitas Christiana (Colombia)
Deutsche Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum e.V. (Deutschland)
Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción Pro Cultura Occidental (Ecuador)
Tradición y Acción (España)
Société française pour la défense de la Tradition, Famille, Propriété – TFP (France)
Hrvatsko Ddruštvo za Zaštitu Tradicije, Obitelji i Privatnog Vlasništva (Hrvatska)
Irish Society for Christian Civilisation (Ireland)
Associazione Tradizione Famiglia Proprietà (Italia)
Ufficio Tradizione Famiglia Proprietà (Italia)
Stichting Civitas Christiana (Nederland)
Österreichische Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum – TFP (Österreich)
Sociedad Paraguaya de Defensa de la Tradición, Família y Propriedad – TFP (Paraguay)
Philippine Crusade for the Defense of Christian Civilization (Philippines)
Fundacja Instytut Edukacji Społecznej i Religijnej im. Ks. Piotra Skargi (Polska)
Instituto Santo Condestável (Portugal)
Nadacia Civitas Christiana (Slovensko)
Family Action South Africa NPC (South Africa)
Tradition, Family, Property Association (United Kingdom)
Asociación Civil Fátima La Gran Esperanza – Argentina
Con gran expectación y alegría, manifestamos nuestras felicitaciones y
ofrecemos nuestras oraciones por Vuestra Santidad al ser elevado a la
Cátedra de San Pedro como León XIV. Deseamos que el pontificado de
Vuestra Santidad sea un punto de verdadera unidad en Cristo.
Que el celo misionero de Vuestra Santidad llegue a todos los que se
convierten a la fe, y especialmente a los jóvenes que buscan lo que san
Agustín llamaba esa «belleza siempre antigua y siempre nueva».
Imploramos a Nuestra Señora del Buen Consejo de Genazzano, patrona de
la provincia agustiniana que Vuestra Santidad dirigió, que bendiga y
proteja a Vuestra Santidad.
8 de mayo de 2025
Asociación Civil Fátima La Gran Esperanza – Argentina
Instituto Plinio Corrêa de Oliveira – Brasil
The American Society for the Defense of Tradition, Family and Property (TFP) – Estados Unidos
Deutsche Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum e.V. – Alemania
Australian TFP Inc. – Australia
Österreichische Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum (TFP) – Austria
Canadian Society for the Defence of Christian Civilization – Canadá
Fundación Roma – Chile
Asociación Civitas Christiana – Colombia
Hrvatsko društvo za zaštitu tradicije, obitelji i privatnog vlasništva (TFP) – Croacia
Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción – Ecuador
Nadácia Civitas Christiana – Eslovaquia
Tradición y Acción – España
Philippine Crusade for the Defense of Christian Civilization, Inc. – Filipinas
Société française pour la défense de la Tradition, Famille et Propriété (TFP) – Francia
Irish Society for Christian Civilisation – Irlanda
Associazione Tradizione Famiglia e Proprietà (TFP) – Italia
Stichting Civitas Christiana – Países Bajos
Sociedad Paraguaya de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad (TFP) – Paraguay
Tradición y Acción por un Perú Mayor – Perú
Fundacja Instytut Edukacji Spolecznej i Religijnej im. ks. Piotra Skargi – Polonia
Instituto Santo Condestável – Portugal
Tradition, Family, Property Association (TFP) – Reino Unido
La Asociación Civil Fátima La Gran Esperanza invita a sus amigos y benefactores a unirse al luto de la Iglesia y a rezar por el alma del fallecido Papa Francisco, la cual confiamos a la misericordia de Dios por intercesión de la Santísima Virgen María.
Pedimos también oraciones especiales por el próximo Cónclave, que tendrá la delicada misión de elegir al vicario de Cristo en este momento en que la Santa Iglesia atraviesa su peor crisis.
La liturgia de la Santa Pascua celebra la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado, después de su dolorosa Pasión, y nos da la esperanza de la vida eterna. Que el tiempo pascual, en el que hemos entrado, sea también ocasión para un gran renacer de la integridad de la Fe en el seno de la Iglesia Católica, así como de la confianza inquebrantable en el triunfo del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María.