Obispos católicos de todo el mundo exigen una disculpa formal del COI por la “blasfema” inauguración olímpica
En una contundente carta abierta, cardenales y obispos católicos de
todo el mundo han pedido al Comité Olímpico Internacional (COI) que
“repudie” y “se disculpe” por la “burla intencionalmente odiosa” de la Última Cena durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024.
Además, “los abajo firmantes se comprometen a un día de oración y ayuno en reparación por esta blasfemia”.
Carta abierta de obispos católicos al Comité Olímpico Internacional
“Si mi pueblo, sobre el que es invocado mi Nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra” (2 Cron 7,14)
El mundo entero presenció consternado la grotesca y blasfema representación de la Última Cena con la cual se inauguraron los Juegos Olímpicos de París. Resulta difícil comprender cómo los responsables pudieron permitirse intencionalmente profanar tan a la ligera la fe de más de dos mil millones de hombres.
Nosotros, obispos católicos del mundo entero, exigimos en nombre de todos los cristianos que el Comité Olímpico repudie este acto blasfemo y pida disculpas a todos los hombres de fe. Es difícil imaginarse que cualquier otra religión habría sido deliberadamente expuesta a un escarnio tan odioso ante un público internacional. Sin embargo, este vil acto representa una amenaza para todos, incluidos los creyentes de otras religiones y de ninguna, porque anima a los poderosos a hacer lo que les plazca con quienes desprecien.
Obedientes al Dios que nos llama a rezar con humildad y a rechazar el mal, nosotros, los infrascritos, celebraremos una jornada de ayuno y de oración en reparación por esta blasfemia. En esta occasion cada uno de nosotros ofrecerá el santo sacrifico de la Misa, en la que la Pasión, muerte y Resurrección de Cristo se nos hacen presentes por medio de nuestra obediencia al mandamiento que Él mismo nos dio en la Última Cena: “Haced esto en conmemoración mía”.
La Última Cena es la comida que Jesús de Nazaret tomó con sus amigos más íntimos en la noche antes de su muerte por ellos y por nosotros. Pedimos al Señor que quienes intenten dañar a otros con su poder, y quienes se vean dañados por los poderosos, imiten el amor sacrificial de Cristo, para que la paz, el decoro y el respeto mutuo vuelvan a reinar en el mundo.
Raymond Leo Cardenal Burke (La Crosse, EE.UU.)
Wilfrid Fox Cardenal Napier, O.F.M. (Durban, Sudáfrica)
Obispo Jean Clément Marie Gérard Laffitte (Entrevaux)
Obispo Gregory John Mansour (Eparquía de Saint Maron de Brooklyn, EE.UU.)
Obispo Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia, S.M.A. (Bossangoa, República Centroafricana)
Obispo Thomas John Joseph Paprocki (Springfield en Illinois, EE.UU.)
Obispo David Laurin Ricken (Green Bay, EE.UU.)
Obispo Daniel Edward Thomas (Toledo. EE.UU.)
Obispo David Arthur Waller (Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra)
LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO TRADUCCIÓN DEL P. FRANCISCO VILLANUEVA, S.D.B.
......Sólo Dios lo
puede todo, lo conoce todo y lo ve todo. Dios no tiene ni pasado ni
futuro, para Dios no hay nada oculto; todas las cosas le son presentes y
para El no hay distancia de lugar o de persona. Sólo El en su infinita
misericordia y para su gloria puede manifestar las cosas futuras a los
hombres.
La víspera de la Epifanía del corriente año
de 1870 desaparecieron todos los objetos materiales de mi habitación y
me encontré ante la consideración de cosas sobrenaturales. Fue algo que
duró breves instantes, pero fueron muchas las cosas que vi. Aunque de
forma y de apariencias sensibles, no se pueden comunicar a los demás
sino con mucha dificultad con signos exteriores o sensibles. Cuanto
sigue podrá dar una idea de ello. En todo esto se encuentra la palabra
de Dios acomodada a la palabra del hombre.
«Del Sur viene la guerra, del Norte viene la paz. Las leyes de Francia no reconocen ya al Creador y el Creador se hará conocer y la visitará tres veces con la vara de su furor.
La primera
abatirá su soberbia, con las derrotas, con el saqueo y con los estragos
en las cosechas, en los animales y en los hombres. En la segunda, la gran prostituta de
Babilonia, aquella a la que los buenos llaman, suspirando, el prostíbulo
de Europa, será privada del jefe y entregada al desorden.
¡París!
¡París! En vez de armarte con el nombre del Señor te rodeas de casas de
inmoralidad. Estas serán por ti misma destruidas: tu ídolo, el Panteón,
será reducido a cenizas, para que se cumpla lo que está escrito: mentita
est iniquitas sibi. Tus enemigos te colmarán de angustias, de hambre,
de espanto y quedarás convertida en la abominación de las naciones. Pero
¡ay de ti si no reconoces la mano qué te hiere! Quiero castigar la
inmoralidad, el abandono, el desprecio de mi ley, dice el Señor.
En la tercera caerás bajo una mano extranjera: tus enemigos verán desde lejos tus palacios incendiados, tus casas
convertidas en montones de ruinas, bañadas en la sangre de tus héroes,
que ya no existen. Pero he aquí que un gran guerrero del Norte llevará
un estandarte; sobre la diestra que lo sustenta está escrito:
«Irresistible es la mano del Señor». En aquel instante el Venerando
Anciano del Lacio le salió al encuentro flameando una antorcha de luz
vivísima. Entonces el estandarte se extendió y de negro que era se trocó
blanco como la nieve. En el centro del estandarte estaba escrito con
caracteres de oro el nombre de Quien todo lo puede.
El guerrero y los suyos hicieron una profunda inclinación al Anciano y se estrecharon la mano.
Ahora la voz
del cielo se dirige al Pastor de los pastores. Tú ahora estás en la
gran conferencia con tus asesores; pero el enemigo del bien no guarda un
momento de reposo; estudia y practica toda clase de argucias contra ti.
Sembrará la discordia entre tus asesores; suscitará enemigos entre mis
hijos. Las potencias del siglo vomitarán fuego y querrían que las
palabras fuesen ahogadas en las gargantas de los custodios de mi ley.
Pero esto no sucederá. Harán el mal, pero en perjuicio de sí mismos. Tú
date prisa; si las dificultades no se resuelven, corta por lo sano. Si
te sientes angustiado, no te detengas, sino al contrario, continúa
adelante hasta que le sea cercenada la cabeza a la hidra del error. Este
golpe hará temblar a la tierra y al infierno, pero el mundo recobrará
la seguridad y todos los buenos se alegrarán. Conserva, pues, junto a ti
solamente a dos asesores, pero a cualquier parte que vayas, continúa y
termina la obra que te fue confiada. Los días corren velozmente y tus
años se acercan al número establecido; pero la gran Reina será siempre
tu auxilio y como en los tiempos pasados, también en el porvenir será
siempre magnum et ingulare in Ecclesia proesidium.
Fuente: LOS SUEÑOS DE DON BOSCO- CASTIGOS SOBRE ROMA Y PARÍS .SUEÑO 75.—AÑO DE 1870. (M. B. Tomo IX. págs. 779-783; Tomo X, págs. 59-63
jueves, 6 de junio de 2024
«Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua. luceat eis»
Como devoto de María Auxiliadora, acompañó desde jóven
Guadalupe: más descubrimientos milagrosos, asombro de la
ciencia, esperanza del "Reino de María"
Las investigaciones sobre las apariciones de la Santísima
Virgen a san Juan Diego, en los albores de la evangelización de México, revelan
aspectos cada vez más fascinantes, que proyectan luces proféticas sobre el
extraordinario futuro de América Latina .
Su encantador rostro de adolescente mestiza cautivó a los indígenas, que de inmediato se identificaron con Ella
Lo esencial de la historia del milagro es bien conocido. El
9 de diciembre de 1531 la Virgen aparece sobre la colina Tepeyac, a unos 7
kilómetros de la capital azteca, al indígena converso Juan Diego, para pedirle
que transmita al Obispo fray Juan de Zumárraga su deseo de que se sea levantada
en el lugar una capilla en su honor. El prelado recibe amablemente al vidente,
pero le pide una prueba de la veracidad de la aparición. Al día siguiente, en
un diálogo encantador, Juan Diego transmite el encargo a la celestial Señora y
el día 12 ésta le ordena recoger flores en el cerro y llevárselas al Obispo. A
pesar de tratarse de un lugar yermo y pedregoso, y de estar en pleno invierno,
el fiel Juan Diego sube al morro y allí encuentra rosas en plena floración, las
recoge en su tilma o ayate (especie de poncho de fibra
vegetal) y se las lleva al Obispo.
Cuando despliega la tilma y caen las rosas, fray Zumárraga y
todos los presentes quedan atónitos. Y del asombro pasan a la emoción, cuando
ven que en la humilde tilma ha quedado impresa una figura mestiza de la
Santísima Virgen, de indescriptible belleza. Entonces todos caen de rodillas...
Así comienza en México el culto a Nuestra Señora de
Guadalupe, que pronto se extendería por todo el Nuevo y Viejo Mundo.
“Aquella que aplasta a la serpiente” deshace la trama
anticristiana
El vidente San Juan Diego – Su condición de príncipe real y guerrero influyó decisivamente para la credibilidad del milagro y la conversión de su pueblo
El milagro de Guadalupe tiene un carácter profético, porque
su objetivo trasciende el tiempo y se proyecta sobre el futuro de América
Latina. Y de él deriva toda una cadena de milagros adicionales, que continúan
revelándose hasta hoy.
El primero de ellos ocurrió el día de la última aparición a Juan Diego. Un tío
de éste, llamado Juan Bernardino, gravemente enfermo y sintiéndose próximo a
morir, tuvo ese día una visión de Nuestra Señora, exactamente bajo los mismos
trazos con que se apareció a su sobrino. Hablándole en su propia lengua, el
náhuatl, la Virgen le anunció su curación, la cual ocurrió de inmediato (fué el
primer milagro de ese género sucedido en el Nuevo Mundo). Y le manifestó su
deseo de ser llamada Cuatlaxúpeh, que en azteca significa “aquella
que pisa a la serpiente”.
Ese nombre —que los españoles convirtieron en “Guadalupe”
por su parecido con el de la ciudad extremeña— acumula dos significados: uno
genérico, el de la Mujer bíblica del Génesis cuyo talón aplasta la cabeza del
demonio, y otro específico, su victoria sobre el
demonio Coatlicue o Quetzalcoatl, adorado por los aztecas
en forma de pájaro-serpiente. Lo admirable del caso es que en el mismo cerro
Tepeyac se daba culto a Tonantzín, la madre de esa deidad. Al elegir ese local
para aparecerse, Nuestra Señora deja claro que viene “para sustituir el
culto idolátrico a Tonantzín por el culto legítimo a la Verdadera Madre del
Verdadero Dios” [1].
Al tiempo del milagro, en 1531 —apenas diez años depués de
consumada la conquista de México— la evangelización del país atravesaba
dificultades mayúsculas. Las conversiones eran escasas y frágiles (muchos
volvían a sus antiguas idolatrías), y se tenía información de una conjura de
brujos aztecas para asesinar a todos los españoles del país —que eran menos de
dos mil—, acabar con la evangelización, y restablecer el horrendo canibalismo
azteca. El Obispo Zumárraga escribía en 1529 al rey Carlos V una angustiada
carta, afirmando que si Dios no intervenía, “está la tierra a punto de
perderse totalmente”.
La maravillosa doble aparición quebró de raíz esta trama. Y
fue complementada por otro milagro espectacular, ocurrido apenas dos semanas
después. El 26 de diciembre, la imagen fue llevada festivamente desde México a
una primera ermita levantada a toda prisa en el mismo Tepeyac. Un lucido
desfile de indígenas la trasladó en medio de inciensos, músicas y danzas.
Llegados frente a la ermita, los danzarines escenificaban una batalla, cuando
de repente una flecha disparada accidentalmente desde una canoa atravesó la
garganta de un participante, que cayó muerto. En medio de gran conmoción,
gritos y llantos, el difunto fue llevado a los pies de la
imagen “implorándole que le restituyese la vida. En un instante, se
inrguió sano y salvo. La flecha fue removida, y sólo quedó una ligera cicatriz
para evidenciar el milagro”.
La noticia de estos tres prodigios se propagó velozmente por
todo México, y desde ese momento comienza una ola de conversiones.
El papel decisivo de Juan Diego, príncipe y guerrero
Para este fenómeno fue decisiva la persona de Juan Diego.
Según investigaciones recientes, que aún prosiguen, al contrario de la imagen
que de él suele presentarse, desfigurada por el sentimentalismo —la de un indio
de baja condición, pobre e ignorante—, el santo indígena habría sido de estirpe
principesca y posición acomodada, además de guerrero y hombre de gran cultura.
Su nombre nativo era Cuauhtlatohuac, que significa «El que habla como
águila».
Su padre Netzahualpilic era rey de Texcoco; y su madre, la princesa
Tlacayehuatzin, era hija de Moctezuma I. Es decir, por las venas del santo
vidente corrían las dos mejores sangres de México, la imperial azteca y la real
chichimeca. Para tener una idea comparativa, si él hubiese nacido en Cuzco se
le llamaría Inca.
Su abuelo paterno era el famoso rey chichimeca
Netzahualcoyotl, guerrero, filósofo y poeta, quien contemplando el orden de la
naturaleza llegó a deducir la existencia de un solo Dios invisible, Creador de
todas las cosas, en honor del cual compuso sesenta salmos, al estilo del rey
David.
Además de príncipe, Juan Diego era guerrero y había luchado
a órdenes del conquistador Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortés, en la
guerra contra los aztecas. El hecho de que Nuestra Señora hubiera elegido como
interlocutor a un indígena tan eminente, favoreció decisivamente el movimiento
de conversiones ulterior [2] .
En la imagen, una constelación de simbolismos maravillosos
Pero sobre todo, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe
está llena de un simbolismo maravilloso, que tocó a fondo el corazón de los
mexicanos, pueblo profundamente dotado de sentido simbólico.
● Por ejemplo, la Virgen aparece rodeada de nubes. Ahora
bien, a los seres que consideraban venidos de parte del Cielo, los aborígenes
mexicanos los figuraban surgidos “entre neblinas y nubes”. Así, cuando en 1519
Moctezuma II recibió a Hernán Cortés, le dijo: “Mi corazón estaba mirando
para los lugares de donde habéis venido, salisteis de entre las nubes y
las neblinas (...) a reinar en estos reinos”. Similar saludo dieron
los sacerdotes aztecas a los primeros misioneros franciscanos, en
1524: “vinisteis por el mar entre las nubes y neblinas, y Dios os
envió entre nosotros por ojos, oídos y boca suya”. Por eso, viendo que en la
tilma de Juan Diego Nuestra Señora aparece cercada de nubes, los indios
entendieron que venía del Cielo; que en Ella se hacían visibles los “ojos,
oídos y boca” de Dios; y que venía para “reinar en estos reinos”.
● Esta deducción era reforzada por tres diseños: de los
rayos del sol que circundan a la Virgen como irradiados de Ella; de la luna a
sus pies; y de las estrellas en su manto y sobre su cabeza; que hicieron
entender a los indígenas que Ella es la Reina de todo el universo.
● El 12 de diciembre, dia del solsticio de invierno en
México, era el día más importante en el calendario religioso azteca. Celebraban
al sol victorioso sobre las tinieblas. Y en la tilma, la Virgen surge
precisamente del sol... Asimismo los aztecas adoraban a la diosa
luna, Tezcatlipoca. Viendo a Nuestra Señora de Guadalupe pisando en
la luna, entendieron que ésta no es nada comparada con Ella. Más aún
considerando que en los duelos de guerra aztecas, el vencedor proclamaba su
victoria pisando la cabeza del vencido y manteniendo esa posición. La Virgen
aparece así como la gran vencedora de la idolatría.
● Pero, a diferencia de los horrendos dioses aztecas, sus
manos unidas en oración como suplicantes, y su ligera inclinación de cabeza en
señal de humildad, les hicieron comprender que Ella no es una diosa, sino una
maternal intercesora ante Alguien mucho mayor que Ella, el verdadero Dios.
● Y como su rostro es de una adolescente encantadoramente
mestiza, es decir, posee un claro componente autóctono, los indios se sintieron
de inmediato connaturales con Ella.
● El vestido interno de la imagen, que asoma en las mangas,
es blanco, precisamente el color que usaban en México las doncellas. Pero la
túnica es rosada, color de las mujeres casadas. Mientras que la faja de color
lila, dibujada un poco encima de la cintura, así como la configuración del
vientre, dan a entender que se trata de una Mujer grávida. O sea, sus
vestimentas simbolizan simultáneamente a una esposa, Virgen y Madre.
Este conjunto de simbolismos cautivó de tal manera a los indígenas, que provocó
un movimiento de conversiones incontenible, sin precedentes en la historia de
la Iglesia.
En el siglo del ateísmo, milagros que desconciertan a la
ciencia
El Santuario de Nuestra Señora de los Remedios en Puebla de los Ángeles expresa el espíritu maravillable del pueblo mexicano, que la Virgen de Guadalupe deslumbró con su prodigiosa variedad de significados simbólicos
Pero la pintura escondía aún otras maravillas simbólicas,
cuya revelación Dios reservaba para varios siglos después: precisamente para
nuestra época de incredulidad y apostasía, como preludiando una nueva y más
prodigiosa conversión...
● Los primeros exámenes científicos a que
la tilma fue sometida, en 1666 y en 1787, concluyeron que la pintura
no era obra de pincel ni otro medio humano conocido, y que su conservación era
humanamente inexplicable (la fibra de magüey no dura más de 20 años, y la
humedad salitrosa del lugar la corrompe rápidamente).
● Estas conclusiones fueron confirmadas en 1954 por el
profesor español Francisco Camps Ribera, autoridad europea y mundial en
técnicas pictóricas, quien observó que la burda tela absolutamente no ofrecía
condiciones para pintar trazos tan delicados sobre ella, y que en la imagen no
hay huella de pincel.
● Pero lo más asombroso es que ¡tampoco hay pintura! En 1936
el profesor de química de la Universidad de Heidelberg Richard Kühn, de origen
judío y Premio Nobel de Química 1938, dictaminó que en el diseño de la imagen
no existe ningún colorante conocido, ni animal, ni vegetal, ni mineral. Es
materia desconocida.
Las fotografías en infrarojo de la imagen tomadas en 1946, de frente (der.) y al dorso (izq.), revelaron la ausencia completa de trazos de pincel y de cualquier otra técnica pictórica conocida
● Las fotografías en infrarrojo tomadas por Jesús Cataño en
1946, de ambos lados de la tilma, corroboran que no hay huellas de pincel ni de
otro medio conocido. Junto con el Santo Sudario de Turín, esta es la única
imagen calificada con el vocablo griego aceiropoivhtoV (literalmente
“pintada sin el uso de manos”).
● Esto fue nuevamente confirmado por las fotografías con
rayos infrarojos obtenidas en 1979 por los científicos de la NASA Jody Brand
Smith y Philip S. Callaghan. Ellos concluyeron que “la técnica empleada es
desconocida en la historia de la pintura. Es inusual, incomprensible e
irrepetible”.
● Como también es inexplicable que el color de la pintura se
mantenga vivo y remozado después de cinco siglos, sobre una tela que debería
haberse deshecho en pocos años, increíblemente conservada en perfecto estado
hasta hoy.
● Pero hay más. En 1929 el fotógrafo Alfonso Marcué había
descubierto que en el ojo derecho de la imagen se refleja el busto de un
hombre, posiblemente Juan Diego o el Obispo Zumárraga. La persecución
anticatólica que se vivía entonces en México impidió llevar adelante las
investigaciones. Pero en 1951 el dibujante Carlos Salinas, examinando
fotografías ampliadas de la imagen, reconoció esa misma figura reflejada en las
córneas de ambos ojos. Esto fue confirmado por una comisión de 20 oculistas,
químicos, optometristas y diseñadores tras 8 años de investigaciones [3].
● Tres destacados oftalmólogos, los doctores Rafael Torija
Lavoignet, Enrique Graue Díaz-González, y Amado Jorge Kuri, examinaron
separadamente los ojos de la imagen con instrumentos de mucha precisión y
llegaron a una misma conclusión, que parecen “ojos vivos”. Graue los examinó
con un oftalmoscopio de alta potencia y descubrió una luminosidad en las
pupilas: “Uno pasa el haz de luz en los ojos de la Virgen de Guadalupe y
ve cómo brilla el iris y cómo el ojo adquiere profundidad. ¡Es algo que
emociona!... le recuerdan a uno los ojos de una persona viva” [4].
El fabuloso porvenir católico de América Latina
● Las sorpresas no paran ahí: en diciembre de 1981 los
astrónomos del observatorio Laplace de México, P. Mario Rojas, y el Dr. Juan
Homero Hernández Illescas verificaron que las estrellas que aparecen en la
pintura corresponden a la posición de las constelaciones en el cielo de México
en la madrugada del propio día de la aparición, 12 de diciembre de 1531. Se
identifican del lado derecho las constelaciones de Libra, Escorpión, Hidra,
Centauro y nuestra Cruz del Sur; y al lado izquierdo Boyero, Osa Mayor,
Berenice, Lebrel, Tauro y Dragón. ¡El simbolismo de la Reina del Cielo! [5].
● Otro detalle asombroso: la tilma está colocada sobre una
placa metálica cuya temperatura es de 15° C., pero el tejido tiene una
temperatura de 36,5°C., correspondiente a la de un cuerpo humano vivo
normal [6].
Lo que caracteriza estos hallazgos realizados en el siglo XX es que ninguno de
ellos tiene explicación científica. Estamos, pues, delante de un milagro
ocurrido hace cinco siglos, que continúa desdoblándose hasta hoy, en nuevos y
prodigiosos sub-milagros...
Esta secuencia maravillosa, ¿qué otras maravillas augura?
Sin duda, con ella la Santísima Virgen nos muestra un acercamiento a los fieles
de México y de toda América Latina, inédito en la Historia. Por cierto hay en
esa proximidad un grand dessein, una celestial y grandiosa intención. Sus
ojos benignos puestos sobre el Continente mestizo indican una especialísima
predilección.
Más aún, el hecho de que la raza americana aparezca
reflejada en esos “ojos misericordiosos”, le da al milagro de Guadalupe una
dimensión profética. Y nos comunica la luminosa certeza de que el triunfo
universal del Inmaculado Corazón de María, que la misma Virgen prometió en
Fátima, tendrá en América Latina —el continente mariano por excelencia— un
protagonista de excepción, para construir aquí una nueva civilización cristiana
de grandeza inimaginable.
[1] P.Jorge Loring, S.J., El Misterio de la Virgen
de Guadalupe, in http://loring.catholic.net/publicaciones.phtml;
cfr. también Alejandro Ezcurra Naón, Cristiandad auténtica o Revolución
comuno-tribalista, Ed. Fernando III El Santo, Madrid, 1993, p. 70.
[2] Ver por ejemplo mención a los estudios del P. Rocha
Cortés Documentos para servir a la genealogía de Juan Diego, y de los
investigadores Miguel González Fernández, Eduardo Chávez Sánchez y José Luis
Guerrero Rosado, El encuentro de la Virgen de Guadalupe y de Juan Diego,
en http://www.mariologia.org/vidasejemplaresmarianassanjuandiego04.htm
La razón por la cual un indio tan noble como Juan Diego
vestía una tosca tilma, es que la usaba como señal de penitencia.
[3] Enrique M. Loaiza, O milagre da Virgem de
Guadalupe, Artpress, São Paulo, 2005, p. 59.
[6] Actualmente continúan investigándose otras posibles
maravillas como la existencia de 13 figuras de personas en las pupilas de la
Virgen, descubiertas por el ingeniero peruano José Aste Tönsman, los latidos en
el vientre de la imagen, etc.
Corría el año de 1918. La joven Juana Fernández Solar, aventajada
estudiante de Historia, presenta tres composiciones literarias al
Concurso General de la Vicaría, que le valdrán obtener el primer premio,
otorgado por la Academia.
Es
esta misma joven, quien pocos meses después ingresará en las Carmelitas
de Los Andes llamándose en adelante Teresa de Jesús, y que veneramos
con el nombre de Santa Teresa de Los Andes.
Transcribimos la primera de las composiciones mencionadas, titulada
expresivamente “Demoledores y Creadores”. El contenido de esta
composición revela trazos admirables y poco conocidos de su pensamiento y
su personalidad. Su visión de conjunto sobre decisivos acontecimientos
históricos de los últimos siglos; la convicción con que esta joven, que
bordea los 18 años, incursiona por los campos de la teología y la
filosofía de la Historia; y, sobre todo, su fe en la Iglesia militante,
constituyen un reconfortante ejemplo, una admirable lección, para todos
aquellos que luchan en defensa de los valores de la civilización
cristiana.
“Hay un poder siempre reinante, una dinastía que no conoce
ocaso, una luz que jamás se extingue, y este poder ha sido siempre
combatido, esta dinastía sin cesar perseguida, esta luz ha estado continuamente
circundada de tinieblas. He aquí la eterna historia del poder de la Iglesia; de
la dinastía del Papado; de la luz, de la verdad. Mientras todo pasa y fenece a
sus pies, mantienes la Iglesia erguida, porque está sostenida por el poder de
lo alto.
Descorramos el telón del escenario de los pueblos modernos,
y veremos que en cada siglo, los hijos de la Iglesia tienen que llevar a sus
labios la trompeta guerrera. Esta lucha no terminará porque eterno es el
antagonismo entre la sombra y la luz. Mientras los hijos de la sombra demuelen,
los hijos de la luz regeneran. De allí el título que adoptamos:
“Demoledores y Creadores”
I
¿Qué pasa en el siglo XVI? Los países de Europa se encienden
en el fuego de guerra fratricida. En Alemania un astro siniestro se
interpone entre las almas y el sol de la verdad. Lutero y sus secuaces dan el
grito de guerra, el blanco de sus ataques es la autoridad de la Iglesia. ¡Creed
lo que queráis! ¿Cuál es el fruto de esta rebelión? La destrucción de la
comunión de ideas. Las naciones se ven inundadas en sangre, las almas envueltas
en las tinieblas del error, y la herejía como río desbordado, arrastra a las
masas populares, a la nobleza, a los tronos y hasta a los ministros del altar.
Los canales por donde Dios derrama las gracias sobre las almas están pues
envenenados”.
“Mas, ¿será posible que el mundo perezca? No, que un nuevo
astro surge en el horizonte; es el herido de Pamplona, Ignacio de Loyola, que
cae como soldado de un rey terreno y se levanta como guerrero del Rey del
cielo. Vedlo alistar una compañía que no ha de manejar el cañón ni empuñar la
espada. ¿Queréis conocer sus armas? ¡El Crucifijo! ¿Su divisa? ¡La mayor gloria
divina! Sus soldados se derramarán por doquiera, y portadores de la luz de la
verdad van dejando tras sí una huella luminosa; luz derraman en Europa, en la
controversia, la predicación, la enseñanza; luz derraman en las Indias con
Francisco Javier que regenera en las aguas del bautismo millones de almas; luz
derraman los soldados de la nueva milicia doquiera que dirigen sus pasos”.
II
Las naciones se ven inundadas en sangre,
las almas envueltas en las tinieblas
del error y de la herejía
“Demos vuelta a la página del siglo XVI y veremos en el
siglo siguiente el mismo espectáculo de sombra y luz de demoledores y
creadores. En el siglo XVII vemos destacarse entre las sombras una figura de
aspecto rígido y severo: Jansenio que arroja el hielo y la sombra por donde
pasa. La llama del amor vacila y acaba por extinguirse con su grito impío:
¡Cristo no murió por todos! Huid del Dios del Sacramento, pues podéis
enajenaros su voluntad por vuestra indignidad. ¡Huid, huid!, claman los de
moledores del siglo XVII, y las almas aterradas huyen, y se hielan y se
pierden”.
“Dios estaba herido en lo más delicado de su amor, el Verbo
pronuncia una vez más la palabra creadora que va a hacer brillar la luz en
medio de las tinieblas: en Paray-Le-Monial se levanta un sol esplendoroso y
vivificante. Jesucristo muestra a una humilde visitandina su Corazón abierto,
abrasado en llamas de amor, se queja del olvido de los hombres y los llama a
todos con insistencia, La legión jansenista grita: ¡Huid, huid! La voz de
Paray-Le-Monial clama en tanto: ¡Venid, venid! La negra bandera del terror
cederá ante el hermoso estandarte del amor, ¿Es esto todo? No, allí está el
gran apóstol de la caridad, San Vicente de Paul, que a imitación del Maestro
divino, llama al pobre, al enfermo, al niño; para todos hay cabida en su
corazón. Su bella legión de Hermanas de la Caridad arranca al infierno millares
de almas en el instante supremo. El amor desterrado reanima a las almas. La luz
saca a los espíritus de las sombras. El Corazón divino de Jesús y el corazón
deificado de Vicente de Paul, hablan de amor: de amor infinito el uno, y de
compasión hasta el heroísmo el otro.
III
“La lucha no ha terminado; el enemigo acecha siempre a la
Iglesia. La tempestad es más terrible que nunca en el siglo XVIII, Los corifeos
de la maldad, Voltaire y Rousseau se muestran, el primero con la sonrisa
burlesca en los labios y la blasfemia en la pluma, el segundo con el sofisma y
la confusión en las ideas, y ambos con la corrupción en el corazón, Los
pretendidos filósofos quieren explicarlo todo racionalmente, y proclaman a la faz
del mundo que no hay Dios, y arrancan a Cristo del corazón de nobles y
plebeyos, y aun se atreven a arrancarlo del corazón del niño. ¡Deteneos
infames! Está colmada vuestra medida, ese santuario de inocencia no puede ser
traspasado, esos niños pertenecen a Jesucristo! Un apóstol se levanta en nombre
del Dios de la infancia. Juan Bautista La Salle, funda las escuelas cristianas,
encerrando en el corazón de los niños desvalidos la chispa de la fe que se
extingue por todas partes”.
¡Guerra al Papa! Es el grito de la falange mortífera. Y en
su frenético entusiasmo dice que ya no habrá quien suceda al mártir de la
impiedad, a Pío VI. Mas no gritéis tan alto. Dios ha dicho que las puertas del
infierno no prevalecerán, y se burlará de vuestros designios. Ved sentado y
establecido en el trono un nuevo Papa. Lanzasteis a vuestra noble nación sobre
el patrimonio de San Pedro, y he aquí que los cismáticos cumplen
inconscientemente su misión: ellos arrojan al invasor y, bajo la seguridad de
sus armas vencedoras, nombra la Iglesia un nuevo piloto: ¡es Pío VII!
CONCLUSIÓN
¡Oh Iglesia, tu poder jamás será destruido! Las tinieblas
cubrieron la faz del universo en la aurora del Tiempo y al “Fiat lux”, huyeron
vencidas. Más tarde las sombras de la idolatría cubrieron al mundo antiguo,
vino el Verbo y disipó las tinieblas, porque el Verbo era la Luz. Hoy las
sombras cubren de nuevo al orbe cristiano; mas allí está la palabra de Cristo,
Verdad eterna: “Aquel que me sigue y cumple mi palabra no anda en tinieblas”.
"¡Oh palabra de vida! ¡A Ti amor eterno, a Ti eterna
felicidad!”,
(Teresa de los Andes – Obras completas, pp. 679 a 684;
Editorial Monte Carmelo, Burgos, 1995)
martes, 3 de noviembre de 2020
La triple crisis del Covid-19, la agitación civil y el desastre económico están sacudiendo las bases espirituales y materiales de Occidente y del mundo. No se trata de una crisis común, pues cuestiona nuestras certezas desgastadas por el tiempo, cambia nuestra vida diaria y restringe la libertad de la Iglesia. Ante esta crisis, muchos quedan perplejos y se preguntan qué fue lo que causó estos daños. ¿Hacia dónde va Occidente? ¿Es posible evitar el caos que se aproxima?
En medio del gran peligro que amenaza Occidente, como laicos católicos que desde hace mucho defienden la civilización cristiana contra los errores del comunismo y del socialismo, Asociación Civil Fátima La Gran Esperanza y las organizaciones hermanas autónomas en los cinco continentes ofrecen su análisis del peligro y un mensaje de restauración esperanzadora.
I. La situación actual
La crisis actual se manifiesta de varios modos. Sin embargo, todos ellos presentan una unidad de propósito que tiene por fin destruir las estructuras que restan de la civilización cristiana occidental. Podemos dividirlos en tres categorías principales.
1. Una crisis sanitaria que afecta todos los aspectos de la vida
Las personas son orientadas a acostumbrarse a un mundo de tristeza, aislamiento y subconsumo controlado por tecnócratas, no muy diferente de la pesadilla distópica de la novela 1984 de George Orwell.
El mundo enfrenta una epidemia viral cuyo origen y diseminación apuntan sospechosamente a China. Este virus afectó sobre todo a las naciones cristianas de Europa y de las Américas, tanto en sus graves riesgos a la salud cuanto en el profundo impacto económico, social y psicológico de las draconianas medidas de salud y de confinamiento.
La así llamada nueva normalidad también está afectando la vida de cientos de millones al restringir la libertad de movimiento, interrumpir el trabajo y la educación, prohibir o limitar las reuniones y eventos culturales y, finalmente, restringir el acceso a la misa dominical y a los sacramentos.
Las personas son orientadas a acostumbrarse a un mundo de tristeza, aislamiento y subconsumo controlado por tecnócratas, no muy diferente de la pesadilla distópica de la novela 1984 de George Orwell.
2. La pandemia mostró las deficiencias estructurales de nuestro mundo globalizado
Con enormes consecuencias políticas, sociales, culturales y psicológicas, una grave crisis económica golpea nuestras puertas. Analistas de nivel mundial prevén que será mucho peor que la Gran Depresión que comenzó en 1929.
La pandemia reveló la monumental dependencia económica de Occidente, fruto descompuesto del imprudente traslado de su base manufacturera, sobre todo a China.
El resultado es una gran debilidad política en Occidente, que se encuentra muy degradado en un mundo “multipolar” en el que China comunista está asumiendo el rol del dragón. Muchos autores denuncian la disminución gradual e inevitable del poder político, militar y diplomático de Occidente en el escenario internacional. El mundo, como lo conocíamos, parece acabarse.
3. La inquietud debilita aun más a Occidente
Occidente está debilitado por focos de agitación que surgieron simultáneamente en todo el mundo, como desencadenados por una dirección común. Estos puntos incluyen:
Tumulto popular promovido por el movimiento Black Lives Matter
a) La inmigración descontrolada es un mal importado que favorece la formación de enclaves extranjeros dentro de las naciones. Muchos recién llegados (especialmente migrantes musulmanes) rehúsan la integración y la asimilación, lo que crea un separatismo interno de hecho. Esto transforma a Occidente en un “espacio abierto” multiétnico, multirreligioso y multicultural sin una identidad o propósito común.
b) Otro foco es el surgimiento de políticas de identidad e ideologías de izquierda que buscan arrasar todos los restos y estructuras del pasado cristiano; esos ideales sociales “deconstruccionistas” tienen como blanco la sociedad burguesa capitalista. Muchos izquierdistas se aprovechan de las diferencias raciales y culturales para promover la lucha de clases por medio de violencia en las calles y destrucción urbana. La rebelión promovida por el movimiento Black Lives Matter en los Estados Unidos es un ejemplo típico.
Una consecuencia de la agitación es que lleva a un radicalismo que, con la ayuda de los medios de comunicación, asusta y paraliza a la mayoría silenciosa. En países donde esta mayoría reacciona, la consecuente polarización ideológica lleva a una parálisis de las instituciones democráticas, y muchos observadores incluso mencionan el riesgo de una guerra civil.
II. El hombre occidental ante este panorama
Occidente no está preparado para enfrentar esta triple crisis. Sus cimientos están corroídos por la terrible debilidad estructural de una masiva revolución cultural, como se puede ver, por ejemplo, con la crisis en la familia, la cultura de la muerte representada por el aborto y la agresiva ideología LGBT que se impone a toda la sociedad, inclusive a niños inocentes.
Sobre todo, Occidente está debilitado por una crisis espiritual. Muchos abandonan la fe y viven sin Dios o su Ley, no buscando más la gracia de Dios ni la vida sacramental. Nuestra decadencia moral nos ha debilitado y hemos olvidado nuestras raíces cristianas.
Privadas de apoyo espiritual y social, la reacción de muchas personas a nuestra triple crisis es de desconfianza y conmoción. Muchos psicólogos llaman a eso “trauma colectivo”. Poderoso, sólido, tecnológicamente perfecto y seguro de sí mismo, nuestro mundo fue sacudido hasta sus fundamentos por el nuevo coronavirus.
En pocos meses, junto con la economía occidental, muchas certezas se derrumbaron. Dichas certezas habían alimentado el optimismo de las masas en el progreso indefinido. Hoy, la crisis ha corroído la confianza en la prensa, en la ciencia, en las autoridades políticas e inclusive en los líderes religiosos.
El optimismo, rasgo característico de nuestro tiempo, está desapareciendo. El optimismo, que dos guerras mundiales no pudieron sacudir, se está disipando, llevando a una creciente ansiedad por el futuro.
En ese contexto de aprensión, muchos comienzan a cuestionar las premisas de Occidente y se preguntan: ¿Qué falló? ¿Existe alguna solución, una luz que pueda guiarnos durante esta tempestad, tranquilizarnos y restaurar la confianza en el futuro?
Estas preguntas contienen la semilla del remordimiento y unas vagas ansias por el camino de la virtud abandonado.
III. Una inmensa orfandad espiritual
En medio de la crisis, haríamos bien en ir a la fuente de la cultura cristiana para redescubrir los valores espirituales que nos formaron. De esa fuente espiritual provienen el orden, las instituciones y las gracias cristianas que nos sacarán de la actual triple crisis. Solo ese retorno de los hijos pródigos a la casa paterna puede regenerar a la sociedad en la escala y amplitud necesaria.
No obstante, nuestra incapacidad de lidiar con la triple crisis proviene del hecho de que una crisis paralela dentro de la Iglesia mina nuestras certezas, principios y valores. Esa crisis espiritual es mucho más destructiva, pues nos priva de los medios que nos ayudan a encontrar soluciones.
En esta hora suprema del Cristianismo, los fieles alzan la mirada naturalmente hacia la Cátedra de Pedro, la Autoridad Suprema de la Iglesia Católica, en busca de una palabra de consuelo y orientación. En vez de ser el baluarte de Occidente, no obstante, la Santa Sede parece indiferente a su destino. A veces, hasta da la impresión de favorecer a aquellos que atacan a Occidente con una intensidad incomparable. La inmensa orfandad espiritual occidental es el aspecto más terrible de la situación actual.
Consideremos estos hechos recientes (entre muchos que podrían ser citados) que socavan los fundamentos de la fe:
1. Mientras el Catecismo de la Iglesia Católica reiteró que los actos homosexuales “son contrarios a la ley natural” y “no pueden recibir aprobación en ningún caso” (n° 2357), y una declaración del Vaticano posterior, de 2003, condena “el reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales” [1], una declaración del Papa Francisco divulgada recientemente afirma que “las personas con una orientación homosexual tienen derecho a estar en la familia (…) Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil; tienen derecho a estar cubiertos legalmente”.
2. Con la intención de construir un “mundo nuevo” multipolar, el Papa Francisco lanzó Fratelli Tutti, una encíclica que, del punto de vista religioso, coloca a la Iglesia Católica y las Sagradas Escrituras en pie de igualdad con otras religiones y sus libros fundamentales. En nombre de una fraternidad naturalista universal y de su correspondiente “amistad social”, Fratelli Tutti proporciona las bases doctrinarias y psicológicas para un “mundo abierto” sin principios ni fronteras, sin religión definida, donde los recursos estén disponibles a todos por igual, y en que los conflictos sean resueltos por medio del "diálogo".
3. La encíclica favorece la invasión descontrolada de migrantes a Occidente (en el caso de Europa, eso significa principalmente musulmanes). Pide la sumisión de los países a organismos internacionales como las Naciones Unidas, que resolverían problemas globales, especialmente los relacionados al clima y al medio ambiente.
4. Además de eso, y contradiciendo la doctrina social de la Iglesia, Fratelli Tutti restringe la propiedad privada y la economía de libre mercado tan ampliamente que, en la práctica, niega la licitud moral de estos dos fundamentos de la economía occidental. Otros puntos de la encíclica también preocupan. El Papa Francisco los repitió a lo largo de su pontificado y probablemente está en vías de reiterarlo en los eventos del Pacto Global sobre la Educación y La Economía de Francisco. Por ejemplo, “decrecimiento sustentable”, energía libre de carbono (o sea pauperismo como padrón de consumo) y la propiedad y gestión comunitarias propugnadas por movimientos populares de izquierda.
5. A eso se suman los horizontes indigenistas propuestos en la Encíclica Laudato Si’ y en la Exhortación Apostólica Querida Amazonia, que presentan el modo de vida tribal como modelo de vida y comunidad sustentable. Para no mencionar los horrendos actos de culto a la Pachamama en el Vaticano. Ambos documentos confirman trágicamente las previsiones del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira sobre las tendencias pauperistas y tribalistas en la Iglesia, hechas en la tercera parte de su libro Revolución y Contra-Revolución, en 1976, y en su obra Tribalismo Indígena: Ideal Comuno-misionero para el Brasil del siglo XXI, publicado en 1977.
6. La pasividad de la Jerarquía durante la crisis sanitaria quedó evidente cuando muchas autoridades religiosas llegaron más lejos que los gobernantes, prohibiendo la celebración de misas e imponiendo la comunión en la mano. Por primera vez en la historia, el clero católico celebró la Pascua sin fieles, muchos de los cuales no están volviendo a la Iglesia, agravando la apostasía creciente.
IV. ¿Existe el derecho de resistir a un Papa que abandona al Occidente cristiano?
El Papa León XIII
La Iglesia Católica es universal; su nombre lo dice. Su misión es bautizar a todas las naciones, enseñándoles a observar lo que Cristo ordenó (ver Mt 28, 19-20). En ese sentido, no se identifica con una u otra área geográfica, etnia o cultura. No obstante, durante dos mil años, el fruto más visible y duradero del apostolado de la Iglesia fue la civilización cristiana occidental. Su santidad, espíritu evangelizador, profundidad filosófica y teológica, hospitales, universidades, obras de caridad, vigor económico y floreciente efecto en las artes y en las ciencias llevaron al Papa León XIII a describir en estos términos la Cristiandad medieval: “Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. En aquella época la eficacia propia de la sabiduría cristiana y su virtud divina habían penetrado en las leyes, en las instituciones, en la moral de los pueblos, infiltrándose en todas las clases y relaciones de la sociedad. La religión fundada por Jesucristo se veía colocada firmemente en el grado de honor que le corresponde y florecía en todas partes gracias a la adhesión benévola de los gobernantes y a la tutela legítima de los magistrados. El sacerdocio y el imperio vivían unidos en mutua concordia y amistoso consorcio de voluntades. Organizado de este modo, el Estado produjo bienes superiores a toda esperanza. Todavía subsiste la memoria de estos beneficios y quedará vigente en innumerables monumentos históricos que ninguna corruptora habilidad de los adversarios podrá desvirtuar u oscurecer “[2].
Hasta la llegada del Papa Francisco al solio papal, los Soberanos Pontífices reconocieron la civilización cristiana occidental como la hija primogénita de la Iglesia y procuraron defenderla.
¡Qué madre antinatural sería la Iglesia si, en una situación en que esta hija está en peligro de morir, le diese la espalda o, peor aún, ayudase a sus enemigos a atacarla hasta que muriese! La Iglesia estaría actuando como un falso pastor que entrega el rebaño a voraces lobos que quieren devorarlo. Sin embargo, esta es la actitud demostrada por muchas de nuestras más altas autoridades eclesiásticas.
Ante este escenario apocalíptico, una cuestión penetrante brota en las almas de innumerables católicos: ¿es lícito reaccionar y defender con orgullo la civilización cristiana, sus tradiciones religiosas y temporales, inclusive cuando eso implique oponerse a ciertas orientaciones emanadas de dichas altas autoridades? ¿Es legítimo resistir, en toda la extensión permitida por el Derecho Canónico, a las políticas seguidas por el Papa Francisco que amenazan la integridad, seguridad e identidades culturales de Occidente?
No tememos asumir este estado de resistencia porque su licitud moral fue implícitamente reconocida por el silencio del Papa Pablo VI y de numerosas otras autoridades eclesiásticas a la declaración de la TFP sobre la política de distensión del Vaticano con los regímenes comunistas. El documento de 1974, obra del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, fue firmado y publicado por todas las TFPs entonces existentes. En él, leemos:
“En este acto filial decimos al Pastor de los Pastores: Nuestra alma es vuestra, nuestra vida es vuestra. Mandadnos lo que queráis. Solo no nos mandéis que crucemos los brazos ante el lobo rojo que embiste. A esto nuestra conciencia se opone.
“Sí, Santo Padre —continuamos—, San Pedro nos enseña que es necesario “obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5, 29). Vos sois asistido por el Espíritu Santo y fortalecido —en las condiciones definidas por el Vaticano I— por el privilegio de la infalibilidad. Pero eso no impide que, en ciertos asuntos o circunstancias, la debilidad a que todos los hombres están sujetos pueda influir e inclusive determinar su conducta. Uno de ellos es —tal vez por excelencia— la diplomacia. Y es precisamente aquí que se sitúa su política de distensión con los gobiernos comunistas.
“Entonces, ¿qué debemos hacer? Las páginas de la presente declaración serían insuficientes para contener el elenco de todos los Padres de la Iglesia, Doctores, moralistas y canonistas de la Iglesia —muchos de ellos elevados a la honra de los altares— que afirmaron la legitimidad de la resistencia. Este género de resistencia no es separación, no es rebelión, no es acritud, no es irreverencia. Al contrario, es fidelidad, es unión, es amor, es sumisión” [3].
V. Resistencia
Revolución y Contra-Revolución, obra prima del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira
Resistir significa que animaremos a los católicos a reafirmar su amor por la civilización cristiana occidental y su deseo de defender sus remanentes y su cultura. Es más, promoveremos su restauración con mayor brillo y solidez, para que Occidente recupere el liderazgo mundial que merece, no por ser occidental, sino por ser católico. La civilización cristiana occidental se basa en un pasado dos veces milenario y en el hecho de tener como centro a Roma, la Sede de Pedro.
Resistir significa invitar a los líderes y pueblos occidentales a estudiar las profundas razones de su decadencia, analizadas en Revolución y Contra-Revolución, obra maestra del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, e implementar los remedios que sugiere para liberar a Occidente de esta crisis existencial.
Resistir significa que la muerte de Occidente no es el final inevitable, pues como nos recuerda el líder católico brasileño en el mismo libro: “Cuando los hombres resuelven cooperar con la gracia de Dios, entonces se operan las maravillas de la Historia: es la conversión del Imperio Romano, es la formación de la Edad Media, es la Reconquista de España a partir de Covadonga, son todos esos acontecimientos que se dan como fruto de las grandes resurrecciones de alma de que los pueblos son también susceptibles. Resurrecciones invencibles, porque no hay nada que derrote a un pueblo virtuoso y que verdaderamente ame a Dios” [4].
Resistir significa publicar respetuosamente nuestro análisis y juicio en situaciones como la Encíclica Fratelli Tutti o el endoso del Papa Francisco al reconocimiento legal de las uniones homosexuales, un golpe mortal para lo que resta de la civilización cristiana occidental.
Resistir significa denunciar con filial y respetuosa franqueza la peligrosa contradicción entre el trato privilegiado dispensado por la Santa Sede a China Roja (cuyo régimen comunista no condena) y el desdén del Papa Francisco por los grandes países de Europa y de las Américas, a los que ataca sin piedad en sus soberanías y sistemas económicos basados en la libre iniciativa y la propiedad privada. Sin embargo, este sistema está ampliamente de acuerdo con la ley natural, los Diez Mandamientos y la milenaria enseñanza de los Papas, conforme se encuentra en el Supremo Magisterio de la Santa Madre Iglesia.
Resistir significa proclamar con indómita confianza que más allá de las tempestades espirituales, de los desafíos materiales y de todos los ataques de sus enemigos, Occidente y la civilización cristiana se erguirán de nuevo, cumpliendo las proféticas palabras de la Santísima Virgen en Fátima: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!”.
30 de octubre de 2020
LISTA DE LAS ENTIDADES FIRMANTES
Asociación Civil Fátima la Gran Esperanza (Argentina) Instituto Plinio Corrêa de Oliveira (Brasil) Deutsche Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum e.V. (Alemania) Australian TFP, Inc. Österreichische Gesellschaft zum Schutz von Tradition, Familie und Privateigentum (Austria) Canadian Society for the Defence of Christian Civilization (Canadá) Acción Familia por un Chile Autentico, Cristiano y Fuerte Centro Cultural Cruzada (Colombia) Sociedad Colombiana Tradición y Acción (Colombia) Circulo Beato Pío IX (Ecuador) Tradición y Acción (España) American Society for the Defense of Tradition, Family, and Property (E. U. A.) Philippine Crusade for the Defense of Christian Civilization, Inc. (Filipinas) Société Française pour la Défense de la Tradition, Famille, Propriété Federation Pro Europa Christiana (Francia) Tradition, Family, Property – United Kingdom (Gran Bretaña) Irish Society for Christian Civilisation (Irlanda) Associazione Tradizione Famiglia Proprietà (Italia) Stichting Civitas Christiana (Países Bajos) Sociedad Paraguaya de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad - TFP(Paraguay) Tradición y Acción por un Perú Mayor (Perú) Fundacja Instytut Edukacji Spolecznej i Religijnej im. Ks. Piotra Skargi (Polonia) Instituto Santo Condestável (Portugal) Helvetia Christiana (Suiza) Family Action South Africa (Sudáfrica) Tradición y Acción por un Uruguay Auténtico, Cristiano y Fuerte (Uruguay)