martes, 4 de agosto de 2026

S A N T O R A L

SAN JUAN MARIA VIANNEY, CONFESOR

LA POPULARIDAD DE LOS SANTOS


"Es un hecho que la Iglesia, después que ha pronunciado con previo, largo y minucioso conocimiento de causa, que tal o cual de sus hijos practicó en grado heroico las virtudes del Evangelio y que Dios le ha recompensado con el privilegio auténtico de hacer milagros, cuando inmediatamente es invocado, amado, aclamado, por desconocido que haya sido antes a las naciones extranjeras, y a pesar de sus esfuerzos por ocultarse a los demás e ignorarse así mismo.
"Aunque no haya sido más que un humilde cura de una parroquia de 200 almas, como fué la de Ars, a pesar de eso, los católicos del universo saben su nombre y quieren saber los detalles de su biografía. Si juzgamos a los santos con miras humanas, sería necesario declararles como los más astutos de todos los demás hombres, ya que ellos se dirigen, como por instinto, hacia esa celebridad mundial que muchos envidian sin poder nunca obtener.
"Nada, fuera de este aspecto, es atractivo en el espectáculo de su vida. Porque, ¡qué variedad en sus caminos y en sus métodos! ¡Qué diversidad, por no decir que contraste de caracteres y de obras! Unos permanecen extraños al mundo y solitarios; éstos, desbordantes de iniciativa, dejan sobre una sociedad, sobre un país o sobre su época la impronta de su acción; aquellos caminan en medio de tinieblas y a través de continuos matorrales de espinas que les hacen sangrar, mientras que otros muchos saltan por encima de los obstáculos y se ciernen en medio de la luz más brillante.
"Se ha creído mucho tiempo en la monotonía de los Santos. Mas en nuestros días van adquiriendo fama por todas partes. Escritores de valía han notado que la interesante ascensión de un genio es inferior a la emoción más fuerte de ver a un cristiano ascender hacia la perfección'".

UN CURA DE ALDEA

¿Qué encontramos hoy en el Calendario Litúrgico? Un cura de aldea: un pobre cura tan poco dotado intelectualmente que aún sus superiores dudaron permitirle ascender a las Órdenes. Le negaron por mucho tiempo el oficio de confesar y después le enviaron a una parroquia de las más, pequeñas y de las más pobres de la Diócesis de Lyon: de aspecto tan enclenque y de aire tan campesino que sus feligreses, que no eran exigentes, no se mostraron muy contentos; de memoria tan rebelde, que le eran necesarias siete u ocho horas de esfuerzos para aprenderse sus sermones; de una pobreza tan extrema que no tenía más que una sotana raída, un sombrero viejo, zapatos burdos claveteados, y que por toda herencia no pudo dejar a su parroquia más que su cuerpo extenuado por los ayunos, las disciplinas y el cilicio.

LA CONVERSIÓN DE UNA PARROQUIA

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/53/Ars_Natura._Ciudad_antigua.JPGY sin embargo de eso, este pobre sacerdote haría que pronto se hablara de él. Al enviarle a Ars, el Vicario General le dijo: "No hay mucho amor de Dios en esa parroquia. Implántale tú, si puedes."
Nunca fué observada mejor una consigna. Mas esto no sucedió sin sufrimientos, y más tarde el santo cura dirá: "Si yo hubiese sabido lo que debía sufrir aquí, hubiera muerto repentinamente."
No perdonó nada para alcanzar de Dios la conversión de su parroquia. Se levantaba a la una o a las dos de la mañana, y pasaba una gran parte del día ante el Santísimo Sacramento; todas las tardes se daba disciplina hasta derramar sangre; jamás usaba de calefacción; su caridad le llevaba hacia todas las miserias de las almas a él confiadas, hacia los enfermos a quien el reconfortaba y salvaba.
Sus feligreses debieron pronto reconocer los méritos del cura que la Providencia les había enviado. Cuando le vieron transfigurado en el altar en que celebraba el Santo Sacrificio, cuando oyeron sus sermones muy sencillos, pero ardientes de amor de Dios y más todavía sus catequesis que ilustraba tanto a los grandes como a los más pequeños, cuando se dieron cuenta de las mortificaciones, que se imponía por ellos, cuando oyeron al demonio perseguirle, su estima aumentó y no tardaron en proclamar su santidad.

CONVERSIÓN DE LAS MULTITUDES

Su fama se extendió pronto por doquier y pronto las muchedumbres se agolpaban para ver a aquel cura que leía en las almas, predecía el futuro, curaba a los enfermos y tranquilizaba a las conciencias dándolas la luz y el perdón de parte de Dios. Mientras que en la otra extremidad de la diócesis de Belley, en otra aldea llamada Ferney, se veía a algunos admiradores esforzarse por sostener el prestigio de Voltaire, las muchedumbres cansadas ya de tanta duda, corrían hacia un humilde sacerdote, hacia una pobre aldea, hasta entonces desconocida, y allí comenzaban de nuevo a creer, esperar y amar. Dios realizaba una vez más la palabra del Apóstol San Pablo: "confundía con la necedad de la cruz la sabiduría de los sabios". Durante muchos años hubo un afluir de gente hacia Ars, comparable al que, en la Edad Media, conducía a las muchedumbres hacia los santuarios más renombrados.
Fácilmente se puede imaginar uno la fatiga, el martirio que causaría al santo sacerdote una tal afluencia, las 17 horas pasadas cada día en el confesonario, el ayuno y las maceraciones.
Hasta la tarde del 29 de Julio de 1859 continuó su ministerio sobrehumano. Por fin se vió obligado a quedarse en cama para no levantarse más. 
Los peregrinos forzaron la entrada de su habitación, y él, con valor heroico, prodigó sus bendiciones, sus consejos y sus absoluciones. Finalmente, en la mañana del 4 de Agosto se durmió en dulce paz, obedeciendo alegre al Señor que le llamaba para la recompensa.

VIDA

San Juan María Vianney nació en Dardilly, cerca de Lyon, el 8 de Mayo de 1786. Muy joven todavía aprovechaba del trabajo de los campos o de la guarda de las ovejas para pasar largas horas en el recogimiento y la oración. Gustaba reunir junto a sí a los niños de su edad y les enseñaba a amar a Dios y a rezar el rosario. Deseando ser sacerdote, fué conducido al cura de Ecully para que le enseñara el latín. Más como encontraba grandes dificultades en el estudio, marchó en peregrinación a pedir a San Francisco Regis, en Louvesc, la gracia de aprender lo suficiente para ser sacerdote. En efecto, se ordenó presbítero en 1815 y fué nombrado vicario de Ecully.

Permaneció allí unos tres años viviendo en medio de una gran austeridad.
Luego fué nombrado párroco de Ars donde encontró a unos vecinos poco cristianos a los que pronto convirtió, tanto por su caridad y penitencias heroicas, como por su predicación.
El demonio envidioso de un tal resultado, le persiguió de mil maneras. Pronto acudieron de todas partes a su confesonario muchedumbres de gentes que venían a buscar junto a él la luz de la gracia de la conversión. Acabado por las fatigas murió el 4 de Agosto de 1859 a la edad de 73 años. San Pío X le beatificó en 1905 y le nombró patrono de todos los sacerdotes de Francia que tienen el cuidado de las almas y Pío XI le canonizó el 31 de Mayo de 1925.

LA CRUZ

Pasaron ya los primeros años de tu ministerio de los que decías: "Esperaba de un momento a otro ser suspendido y condenado a terminar mis días en las prisiones. En aquel tiempo se olvidaban de comentar el Evangelio en los púlpitos y se predicaba sobre el pobre cura de Ars. ¡Oh, cuánta cruz debía yo sobrellevar!...¡Me abrumaba tanto que casi no lo podía soportar! Comencé a pedir el amor de las cruces; entonces fui feliz." Para ti ha terminado ya el trabajo; mas desde el seno de tu reposo escucha a los obreros de la salvación implorar tu patrocinio; sostenles en tu misión cada día más ingrata, más llena de amarguras. A aquellos a quienes la paciencia amenaza doblegarse ante la persecución y las calumnias, repíteles las palabras que tu decías a uno de tus predecesores: "Amigo mío, haz como yo. Me enfadaría si Dios fuese ofendido; más por otra parte, me alegro en el Señor de todo aquello que él permite se diga contra mí, porque las condenaciones del mundo son bendiciones de Dios. Las contradicciones nos colocan al pie de las cruces y las cruces a la puerta del cielo. ¿Acaso el que huye de la cruz, no huye de Aquel que quiso ser clavado en ella y morir por nosotros?
¡Qué la cruz haga perder la paz! Es ella la que ha dado la paz al mundo, y la que debe llevarla a nuestros corazones."

LA SANTIDAD

San Pio X
Elevado a la Silla apostólica en el día aniversario de tu entrada en la gloria, San Pío X que te insertó en el código de los Bienaventurados, escogió precisamente ese mismo día 4 de Agosto de 1908 para dirigir al clero católico la exhortación solemne que inspiraban a su corazón de Pontífice nuestros tiempos malvados y repletos de peligros. Ayuda con tus súplicas ante el pie del trono del Señor las recomendaciones que el sucesor de Pedro sacaba de vuestro ejemplo, cuando decía a los sacerdotes: "Sola la santidad puede hacer de nosotros lo que exige nuestra divina vocación, a saber, hombres crucificados al mundo y en los cuales esté crucificado el mismo mundo, que no miran hacia el cielo más que en lo que les concierne, y no perdonan esfuerzos para llevar a los demás." Hombres de Dios ¿es necesario que se muestren únicamente aquellos que son la luz del mundo, la sal de la tierra, los embajadores de Aquel que se digna llamarles sus amigos, que les hace dispensadores de sus dones? No serán ellos fuente de santidad como tienen que serlo para los demás, si en primer lugar no son ellos mismos santos en el secreto de la faz del Señor; en la medida en que ellos se den a Dios, Dios se dará por su medio al pueblo.
Relicario con el corazón íncorrupto 
del Santo Cura de Ars



¡Oh Juan María! Dios quiera que puedan decirse a sí mismos y decir a los demás contigo: "Fuera de Dios, no hay nada que sea sólido. La vida pasa; la fortuna se derrumba; la salud se destruye, la reputación es atacada. Nosotros caminamos como el viento. El paraíso, el infierno y el purgatorio tienen un gusto anticipado desde esta vida. El paraíso reside en el corazón de los perfectos que están muy unidos con nuestro Señor; el infierno está en el de los impíos; y el purgatorio en las almas que no están muertas a ellas mismas. El hombre ha sido creado para el amor: por eso está tan dispuesto para amar; por otra parte es tan grande que nada puede contenerle sobre la tierra. No está contento más que cuando se dirige hacia el cielo."
 fuente: Año Litúrgico de Dom Próspero Guéranguer

lunes, 3 de agosto de 2026

S A N T O R A L

LA INVENCIÓN DE LOS CUERPOS DE SAN ESTEBAN, PROTOMÁRTIR, GAMALIEL, NICODEMUS, y ABIBON

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El sagrado cuerpo del glorioso san Esteban, protomártir, estuvo mucho tiempo encubierto y escondido, sin saberse donde estaba, hasta que el Señor se dignó de revelarle en tiempo de los emperadores Honorio, y Teodosio, el menor, su sobrino, el año 415 de nuestra salud. Hízose esta revelación á Luciano, presbítero: el cual refiere toda la historia, como pasó, en una epístola (de que hacen mención muchos y graves autores) que escribió en griego; y Avito, presbítero español, tradujo en latín, cuya suma es: Que la noche de un viernes, á los 3 de diciembre, estando durmiendo Luciano en el bautisterio, en donde acostumbraba dormir, para poder mejor guardar su iglesia, y ocurrir a las necesidades de sus parroquianos, le apareció un venerable viejo, con traje y hábito de sacerdote, muy cano, y con una barba larga, y cubierto con una estola sembrada de pequeñas piedras preciosas engastadas en oro, y en ellas puesta la señal de la santa cruz, y con una vara de oro en su mano: y llegándose á Luciano, tocándole con la vara, le llamó tres veces, diciendo: Luciano, Luciano, óyeme, Luciano: y luego hablándole en griego, le mandó que fuese á Juan, obispo de Jerusalén, y que le dijese que buscase los cuerpos santos, que estaban junto á aquella aldea, llamada Cafargamala,  y los colocase en otro lugar mas decente: porque Dios por los ruegos de ellos había determinado hacer bien al mundo, que estaba en gran peligro de perderse por los muchos y graves pecados que cada día en él se cometían. 
Preguntó Luciano al venerable viejo, quién era, y cuyos eran los cuerpos que se habían de buscar: y él le respondió, que era Gamaliel, el que había enseñado en Jerusalén á san Pablo, apóstol de Jesucristo: y que el que estaba en el monumento con él á la parte del Oriente, era el bendito mártir san Esteban, que fué apedreado de los judíos, cuyo cuerpo él había hecho recoger, y enterrar en aquella heredad suya, como veinte millas de Jerusalén: y que en otro lucillo y sepulcro estaba el cuerpo de Nicodemus: al cual por haberse bautizado, y ser discípulo de Cristo, los judíos le habían anatematizado y desterrado de la ciudad; y él le había recogido en su casa, y dado lo que había menester, todo el tiempo que vivió, y después de muerto, lo sepultó honoríficamente junto á san Esteban; y que en el tercer lucillo estaba un hijo suyo, llamado Abibon: el cual había recibido el bautismo con su mismo padre, y acallado el curso de su peregrinación, siendo de edad de veinte años, falleció; y él le había sepultado en aquel tercer lucillo, que estaba más alto que los otros, en donde, siendo difunto, había mandado que pusiesen su cuerpo. Preguntól más Luciano el paraje, donde estaban los santos cuerpos: y habiéndoselo enseñado, desapareció aquella visión.
Encuentro del cuerpo de San Esteban
Despertó Luciano, temiendo, que aquella fuese alguna ilusión, suplicó á Dios que si era revelación suya, se la tornase á mostrar segunda y tercera vez: y para que Dios se la otorgase, ayunó toda aquella semana hasta la noche del viernes siguiente, en que de nuevo le apareció el mismo Gamaliel, en la propia figura y traje, con que antes le había aparecido, y le reprendió porque no había cumplido lo que le había mandado. No se aseguró aún Luciano con esta segunda visión; antes aguardó la tercera, ayunando, y orando siempre, y pidiendo al Señor que no le dejase engañar: y finalmente al tercer viernes le tornó á aparecer Gamaliel, mostrándose enojado por el poco crédito que Luciano había dado á sus palabras, y mandóle que hiciese lo que había dicho: y añadió, que tuviese por gracia singular de Dios, el haberle escogido á él por instrumento pura una cosa tan grande, dejando á tantos otros varones mejores que él que le pudieran servir en aquel ministerio. Confirmado, pues, Luciano en aquella revelación, y atemorizado con las palabras y señas del santo viejo Gamaliel, luego que vino el día, fué á Jerusalén, y habló con el obispo Juan, y le dio cuenta de todo cuanto había visto. El obispo, después de haber hecho gracias á nuestro Señor, derramando muchas lágrimas, por aquel señalado beneficio que hacia á su Iglesia, dio orden que se ejecutase lo que Gamaliel había revelado á Luciano: y habiéndose cavado en un campo, y cabe un montón de piedras que estaba en él, y no hallado lo que buscaban; el mismo Gamaliel apareció á un monje, llamado Nugecio, ó Nigecio, y le señaló el lugar donde estaban los cuerpos, y cavando en él, hallaron tres sepulcros y lucillos, cubiertos con tres piedras, y en ellas escrito, tres nombres, Celitil, que se interpreta «siervo», y Apnandardan, que quiere decir Nicodemus, y Gamaliel.

Vino el obispo Juan, acompañado de Eleulerio, obispo de Sebaste, y otro Eleulerio, obispo de Jericó, y de clero y gran número de gente: y abriendo la arca, donde estaba el cuerpo del glorioso san Esteban, comenzó á temblar la tierra, y salir un suavísimo olor y fragancia celestial de aquel sagrado cuerpo tan extremada, que á los que estaban presentes, les parecía estar en el paraíso. Habían concurrido á esto espectáculo muchos enfermos y endemoniados; y solamente con el olor, que salió de aquellas preciosas reliquias, sanaron setenta y tres, de todo género de enfermedades, y los demonios, ahuyentados por la virtud del santo mártir, dejaron libres á los que antes atormentaban. Fueron los santos cuerpos trasladados á otros lugares más decentes, y el de san Estéban fué traspasado á la santa iglesia de Sión, donde antes había sido ordenado de diácono. Todo esto dice Luciano en su epístola: y añade, que él tomó algunos huesos pequeños de los artejos de las manos de san Esteban: los cuales (aunque eran pequeños) eran grandes y de grande estima, por ser huesos de aquel valeroso caudillo y soldado del Señor, que tan bien supo pelear por Él, y abrir camino á los otros con su ejemplo, para con la muerte alcanzar la vida.

También dice Luciano, que tomó de los polvos en que las carnes de san Esteban se habían resuelto, y que envió estas reliquias á Avito, presbítero, y que esta traslación se hizo en 26 de diciembre, y que en aquel tiempo la tierra estaba muy seca, por no haber llovido, y que en la misma hora cayó tanta agua del cielo, y regó la tierra con tanta abundancia, que toda la gente quedó admirada, alabando y glorificando al Señor.

 *  *  *

 Lapidación de San Esteban *Rembrandt*
Pero lo que más se debe notar, es un milagro perpetuo, que hasta hoy día dura, de las reliquias de san Esteban: porque en el tiempo que los vándalos destruyeron y asolaron la provincia de África, san Ganchoso, obispo, trajo de ella á Nápoles una redoma de vidrio llena de sangre cuajada de san Esteban: la cual hoy se guarda con gran devoción en la iglesia de San Gaudioso, de la misma ciudad de Nápoles; y es cosa maravillosa, que poniendo la dicha redoma sobre el altar, al tiempo que se dice la Misa, la sangre cuajada se derrite, y se pone tan líquida, como si acabara de salir de las venas. Antes de esto se había traído á la ciudad de Ancona, en Italia, una piedra de las que le tiraron los judíos, cuando le apedrearon, que se dice que le hirió en el brazo: con la cual ha hecho nuestro Señor grandes milagros, y defendido muchas veces aquella ciudad: para que entendamos la reverencia y devoción que debemos á las reliquias de estos santos y amigos de Dios, y cuán grande merced hace al mundo, cuando las descubre, y por su medio le defiende y libra de grandes calamidades é infortunios; y con cuánta razón la Iglesia Católica celebra fiesta el día de la Invención del cuerpo de san Esteban, protomártir, por el cual ha recibido y continuamente recibe tantos y tan singulares beneficios.


Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.

domingo, 2 de agosto de 2026

S A N T O R A L

MEMORIA DE SAN ESTEBAN, PAPA Y MÁRTIR

DIGNIDAD DEL BAUTISMO
El recuerdo del Papa Esteban I llena de un perfume de antigüedad la santidad de este día. La gloria especialísima de Esteban consiste en haber sido en la Iglesia el guardián de la dignidad del Bautismo. El Bautismo dado una vez, ya no se renueva, pues el carácter de Hijo de Dios que imprime en el cristiano es eterno; y esta inefable dignidad del primer Sacramento no tiene ninguna dependencia con las disposiciones o el estado del ministro que la confiere. Ya sea Pedro el que bautiza, como dice San Agustín, ya sea Pablo o Judas, aquél queda por ello bautizado en el Espíritu Santo, sobre el cual descendió en el Jordán la divina paloma. Tal es la adorable munificencia del Señor con respecto al más indispensable de los medios de salvación, pues no es menos válido el bautismo administrado por el cismático o hereje que se ha separado de la Iglesia, o por el mismo pagano que todavía no pertenece a ella con la condición de observar en su esencia el rito exterior y de tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia.
En tiempo de Esteban I, esta verdad que hoy nadie ignora aparecía con menos evidencia. Célebres Obispos, a los cuales su virtud y ciencia les habían merecido la veneración de su siglo, querían que se hiciera pasar de nuevo por el baño de la salvación a los convertidos de las sectas disidentes. Mas la asistencia prometida a Pedro apareció más divina aún en su sucesor; y mientras mantenía la disciplina tradicional Roma salvó la fe de las Iglesias por medio de Esteban. Testimoniemos nuestra gratitud al Santo Pontífice por su fidelidad en la guarda del depósito que es el tesoro de todos; y pidámosle que proteja no menos eficazmente en nosotros la nobleza y los derechos del santo bautismo.

ORACIÓN

"Oh Dios, que nos alegras con la anual fiesta de tu santo mártir y Pontífice Esteban: haz propicio que nos alegremos también de la protección de aquel cuyo natalicio celebramos. Por Jesucristo nuestro Señor." Amén.


San Esteban fué originario de Roma. Era sacerdote cuando sucedió al Papa Lucio el 12 de Mayo de 245. Gobernó la Iglesia en un periodo de paz. Proclamó la autoridad de la Sede Apostólica sobre los demás Obispos, recordó que Roma era la guardiana infalible de la tradición y condenó a los que creían que el bautismo conferido por los apóstatas o herejes era inválido. Después de su muerte, ocurrida el 2 de Agosto de 257, fué puesto en la cámara de los Papas en el cementerio de Calixto. Los antiguos documentos no mencionan que haya muerto mártir.

fuente: Año Litúrgico de Dom Próspero Guéranguer

Tuvo la silla de san Pedro tres años, tres meses, y veinte y dos días. Hizo órdenes dos veces por el mes de diciembre, y en ellas ordenó seis sacerdotes, cinco diáconos y tres obispos. De este santo pontífice hay un decreto, en que manda, que las vestiduras, con que se ha de ofrecer á Dios sacrificio, sean honestas y consagradas, y que ninguno use de ellas, ni las toque, sino fuera hombre sagrado y en lugar sagrado: porque no le acontezca lo que al rey Baltasar, que por haber profanado los vasos del templo, sintió sobre sí la venganza del cielo. Ordenó también, que ningún hombre infame pudiese ser admitido á dignidad eclesiástica.En tiempo de este santo pontífice se levantó una gran borrasca y turbación en la Iglesia: porque muchos obispos y santísimos varones, y entre ellos san Cipriano en África, y san Dionisio obispo de Alejandría en Oriente, fueron de parecer, que los que habían sido bautizados por los herejes, cuando se convertían á la Iglesia católica, debían ser bautizados de nuevo, no teniendo por verdadero bautismo, el que habían recibido de los herejes: pero el santo pontífice Estevan se les opuso con tanta autoridad y resolución , que todos amainaron y se sujetaron á lo que él, como sumo pastor y cabeza de toda la Iglesia católica, decretó y mandó guardar: que fué, que cuando los herejes en su bautismo guardan la forma ó intención de la santa Iglesia, dada por Jesucristo, es verdadero bautismo: y no hay por qué repetirle, ni por qué bautizar de nuevo, al que así fuere bautizado.

Fuente: La leyenda de oro pra cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.