viernes, 7 de agosto de 2026

Primer Viernes de mes: devoción al Sagrado Corazón de Jesús


El rol contrarrevolucionario de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús

Plinio Corrêa de Oliveira

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús está en la raíz de todos los movimientos contrarrevolucionarios, grandes o pequeños, conocidos o desconocidos, que han surgido desde la época en que Santa Margarita María recibió esta revelación en el siglo XVII. Ella recibió la misión, en nombre del Sagrado Corazón de Jesús, de pedirle al rey Luis XIV de Francia que consagrase la nación al Sagrado Corazón y pusiese el Corazón de Jesús en el escudo de armas de Francia.
Santa Margarita, a pedido de nuestro Señor, le prometió al rey de Francia de que si combatía a los enemigos de la Iglesia, el Corazón de Jesús lo apoyaría y llevaría su reinado a una gran gloria. El Sagrado Corazón de Jesús esperaba que Luis XIV cambiase el curso de su política y se colocase a la cabeza de la Contra-Revolución. De haberlo hecho, él tendría un reino de gloria y Francia alcanzaría su verdadero apogeo católico.
Está claro que en caso de que él hubiese tomado este curso, la devoción al Sagrado Corazón de Jesús se habría extendido por todo el mundo. Habría habido una buena acogida en Francia a la predicación de San Luis María Grignon de Montfort que también vivió en esa época. Por lo tanto, su predicación se habría extendido por todo el mundo y, con ello, la Revolución Francesa se ​​podría haber evitado.
Por medio de este pedido al rey, la Revolución —en la forma que tenía en la época de Santa Margarita María— habría sido detenida, y esa forma de maldad que ésta tomó más tarde —la Revolución Francesa— se habrían evitado.
Por lo tanto, esta devoción, desde su primer movimiento, desde su primera indicación por parte del Sagrado Corazón, tiene un significado claramente contrarrevolucionario.

Objeciones a esta devoción

En un cuidadoso estudio de esta devoción, el profesor Fernando Furquim llama la atención sobre el hecho de que los distintos movimientos contrarrevolucionarios que se alzaron en los siglos XVIII y XIX estaban vinculados al Sagrado Corazón de Jesús. Por ejemplo, los contrarrevolucionarios franceses de la Vendée, los Chouans, llevaban una insignia del Sagrado Corazón. Esta devoción siempre ha sido adoptada por los contrarrevolucionarios, inspirándolos y alentándolos, a la vez que ha sido odiada por los malos.

Es perfectamente correcta la devoción 
a un órgano específico de Cristo

¿Qué han dicho estos enemigos contra la devoción al Sagrado Corazón de Jesús? Primero, ellos presentan este argumento supuestamente decisivo: “¿Por qué adorar al Corazón de Jesús ¿Por qué no hacer una hermosa devoción a las manos o a los ojos de Jesús? Al adorar su corazón, podríamos blasfemar por descomponer a Jesús y hacer una devoción a cada parte de su cuerpo Por tanto, podríamos tener una devoción a sus oídos que oyeron todas las súplicas del hombre, a su boca que habló, a sus manos que bendijeron (sin mencionar que también azotaron a los mercaderes del Templo). Por lo tanto, no vale la pena esta devoción al Corazón de Jesús”.
También, ellos van a decir: “Esta es una devoción sentimental. El corazón es el símbolo de la emoción por lo sentimental. De manera que esta es una devoción sentimental carente de contenido teológico y no se debe permitir”.

Una devoción promovida por la Iglesia

En efecto, en muchos de los documentos papales solemnes, sustanciales y magníficos, la Santa Sede recomendó esta devoción, por ejemplo, la encíclica Inscrutabile Divinae Sapientiae del Papa Pío VI en 1775. La Santa Sede concedió muchas indulgencias a los que recibieran la comunión los primeros viernes en reparación por las ofensas hechas contra el Sagrado Corazón. También se otorgaron indulgencias en las cofradías y archicofradías que se establecieron en apoyo a la devoción del Sagrado Corazón.
Además, se aprobó y alentó la construcción de iglesias, altares e imágenes en honor del Sagrado Corazón. La Iglesia, por tanto, ha aprobado esta devoción abundantemente y, por lo tanto, tiene todas las razones para merecer nuestra confianza.
En cuanto al argumento de que no se puede tener una devoción a cada parte del cuerpo sagrado de Nuestro Señor, éste no tiene ningún mérito. De hecho, en nuestras devociones privadas, podemos adorar a Nuestro Señor en sus manos sagradas; podemos y debemos adorarlo a Él en sus infinitamente expresivos, elocuentes, regios, instructivos y salvíficos ojos. No hay más que recordar que fue con una mirada de Nuestro Señor, que movió a San Pedro a arrepentirse de su triple negación para darnos cuenta que adorar a Nuestro Señor en sus divinos ojos es sin duda algo que uno puede hacer.
Nuestra Señora adoró el 
cuerpo de su amado Hijo
Pero la Iglesia, que tiene un gran sentido del ridículo y entiende que el ridículo puede estar a un paso de lo sublime, entiende que las mentes vulgares están siempre dispuestas a emplear el sarcasmo para degradar devociones como estas a una parte del cuerpo, las que realmente pueden impresionar a las sensibilidades humanas. Pero estas devociones no están en contra de la razón, y pueden ser hechas apropiadamente.
Por ejemplo, entre las piedras de la Vía Sacra tenemos la que lleva la marca de sus pies divinos. Es honesto y legítimo a adorar los divinos pies que pisaron la tierra para enseñar y que fueron cubiertos con el polvo de la carretera con el fin de instruir, salvar y combatir el mal. Es correcto adorar estos pies que condujeron al Salvador mientras llevaba la cruz, esos pies manchados de sangre para nuestra redención, esos pies que llevan las marcas de los clavos de la Pasión.


Una hermosa manera de adorar a Nuestro Señor Jesucristo es unirnos a los pensamientos y meditaciones de Nuestra Señora, cuando Nuestro Señor fue bajado de la cruz, cuando ella sostuvo en su regazo su Sagrado Cuerpo y sangre derramada. Ella contempló cada parte de ese cuerpo macerado con infinito amor, veneración, respeto y afecto. Ella consideró los miembros y los adoró en su significado y función. Ella midió la ofensa contra su divinidad en esas partes flageladas. Con esto, en definitiva, ella practicó esta devoción, adorando las diferentes partes del cuerpo de su Divino Hijo.

Por lo tanto, es sólo una cuestión de conveniencia, un sentido de la apariencia y proporción, por así decirlo, que la Iglesia promueve la adoración de las muchas de las partes del cuerpo de Nuestro Señor.

¿Qué es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús?

¿Qué es exactamente la devoción al Sagrado Corazón? Es la devoción al órgano de Nuestro Señor, que es el corazón. Pero en las Escrituras, el corazón no tiene el significado sentimental que tomó hacia finales del siglo 18, y desde luego en el siglo 19. El corazón no expresa sentimiento.
Cuando la Escritura dice: “Con todo mi corazón te he buscado”, (Salmo 119, 10) el corazón aquí es la voluntad humana, el propósito humano, propiamente dicho, la santidad humana. Por lo tanto, cuando el profeta dice esto, él que quiere decir, “Con toda mi voluntad te he buscado”. El Evangelio dice también: “La Virgen guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón” (Lucas 2, 19). Podemos ver aquí que no se habla de un corazón sentimental, sino de su voluntad, su alma, que guardaba estas cosas y pensaba en ellas.
El corazón es la voluntad y la razón de la persona, ese elemento dinámico que estudia y reflexiona sobre las cosas. En Nuestro Señor, su Sagrado Corazón es su voluntad. La voluntad está simbolizada por el corazón, porque todos los movimientos de la voluntad pueden tener repercusiones en el corazón. Es en este sentido, pues, que el Sagrado Corazón de Jesús es adorado.

El marqués Gral. de la Rochejaquelein usaba
 en su pecho la insignia del Sagrado Corazón,
símbolo de la resistencia católica de la Vendée

Por correlación, está la devoción inmensamente significativa del Inmaculado Corazón de María. El Inmaculado Corazón de María es un santuario en cuyo interior se encuentra el Sagrado Corazón de Jesús.
Nuestro Señor prometió una efusión de gracia para esta devoción. El Sagrado Corazón hizo promesas especiales a quienes hacen los nueve primeros viernes. La más notable de ellas, tal vez, es de que los que hacen los Nueve Primeros Viernes no morirán sin la gracia de la penitencia final. Esto no quiere decir que sin duda irá al cielo. Es decir que tendréis una gran gracia antes de morir, tan grande que se puede tener toda esperanza para vuestra salvación.
Ustedes entienden cuán diligentemente la Iglesia se ha esforzado en el pasado para que esta devoción fuese conocida, apreciada y comprendida por nuestra razón sin sentimentalismo. Una devoción varonil busca la razón de una cosa y luego ama esa cosa por su razón de ser. Es, de esta manera, que el hombre fuerte y la mujer fuerte del Evangelio juzga las cosas piadosas.
Por lo tanto, debemos reflexionar sobre esta devoción y volcar nuestras almas, nuestras voluntades, al Corazón de Jesús como la fuente de esas gracias que la Divina Providencia planeaba dar a los hombres en la época de la Revolución. Es un medio de la gracia destinado a los tiempos difíciles por venir, esos mismos tiempos en los que vivimos hoy en día.
Debemos pedir al Corazón de Jesús, a través de la sangre y el agua que fluyeron de él, que limpie y restaure el de nosotros. Esta es mi sugerencia cuando mediten y recen los viernes, y sobre todo en el primer viernes de cada mes, y el viernes de la Semana de la Pasión.
Termino recordándoles del soldado que atravesó el Corazón de Jesús con una lanza. Al hacer este acto de violencia contra el Sagrado Corazón de Jesús, agua y sangre brotó desde el costado de Nuestro Señor y le cayó en sus ojos. Entonces, los ojos del soldado, que se estaba volviendo ciego, se curaron inmediatamente y recobró la vista. Para nosotros, esto es lo más elocuente y significativo.
Esto significa que aquellos que tienen la devoción al Sagrado Corazón de Jesús pueden pedir gracias similares, no necesariamente el milagro físico, sino más bien una gracia para nuestras almas. Si queremos tener el sentido católico, un conocimiento contrarrevolucionario de las cosas, si queremos percibir cómo la Revolución y la Contra-Revolución están trabajando alrededor de nosotros y dentro de nosotros, si queremos conocer nuestros defectos, para comprender el alma de los otros para hacerles el bien, para tener perspicacia en nuestros estudios, para tener un buen equilibrio psicológico y curarse de problemas nerviosos de todo tipo, entonces podemos y debemos recurrir al Sagrado Corazón de Jesús.
Deberíamos pedir una gracia que brota de su Sagrado Corazón —como la sangre y el agua que curó al soldado— que erradicará la ceguera total o parcial de nuestras almas. Oremos, pues, al Sagrado Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María, porque ésta es la única manera de obtener las gracias para curarnos de nuestras múltiples cegueras. Al hacer esto, vamos a hacer una espléndida solicitud y estar en el camino hacia la obtención de una magnífica gracia.

S A N T O R A L


San Cayetano de Thiene

Apóstol de la auténtica reforma católica

Suscitado por la Providencia para combatir los efectos paganizantes del Renacimiento, fundó la Orden de los Teatinos para la reforma del clero

Plinio María Solimeo

Mucho se podría decir a respecto del Renacimiento Bajo cierto punto de vista, fue en ese período histórico que se dieron “las realizaciones de lo que se denomina espíritu moderno, en oposición al espíritu que prevaleció durante la Edad Media”.
Plinio Corrêa de Oliveira aclara cómo se formó y desarrolló ese espíritu: “La admiración exagerada, y no pocas veces delirante, por el mundo antiguo, sirvió como medio de expresión a ese deseo (de un orden de cosas fundamentalmente diverso del que había llegado a su apogeo en los siglos XII y XIII). Procurando muchas veces no chocar de frente con la vieja tradición medieval, el Humanismo y el Renacimiento tendieron a relegar la Iglesia, lo sobrenatural, los valores morales de la Religión, a un segundo plano. El tipo humano, inspirado en los moralistas paganos, que aquellos movimientos introdujeron como ideal en Europa, así como la cultura y la civilización coherentes con este tipo humano, ya eran los legítimos precursores del hombre ávido de ganancias, sensual, laico y pragmático de nuestros días, de la cultura y de la civilización materialistas en que cada vez más nos vamos hundiendo. Los esfuerzos por un Renacimiento cristiano no lograron aplastar en su germen los factores de los cuales resultó el triunfo paulatino del neopaganismo”.²
Muchos miembros de la Iglesia docente lamentablemente absorbieron ese espíritu, y tal absorción fue una de las primeras causas de la crisis religiosa, con toda su repercusión sobre los fieles. Fue en parte para combatir esa situación calamitosa que la Providencia suscitó a San Cayetano de Thiene.

Condes verdaderamente católicos

San Cayetano nació en octubre de 1480 en Vicenza, ciudad de la entonces República de Venecia. Su padre, Gaspar, conde de Thiene, doctor en Derecho y capitán de Coraceros, poseía castillos en esa ciudad. Era sobre todo un católico ejemplar. Consagrado a la Virgen Santísima inmediatamente después del bautismo, Cayetano fue educado en un ambiente noble y profundamente religioso.
Cuando tenía apenas dos años de edad, falleció su padre. Le correspondió a la madre, María del Porto, la ardua tarea de educar a sus tres hijos.
Prácticamente nada se sabe de la vida estudiantil de Cayetano. Como era tímido, modesto y evitaba sobresalir, quedamos privados de los pormenores de su juventud. Sabemos que cursó estudios jurídicos y teológicos en la Universidad de Padua, donde ya era señalado como espejo de sabiduría en medio del libertinaje de sus jóvenes compañeros y destacado por su dulzura, candor, modestia y templanza.

La muerte de San Cayetano (crédito imagen: Museo del Prado) Etiquetas: Cayetano de ThieneJesucristoSan Cayetano
La muerte de San Cayetano : Museo del Prado)
En 1504 Cayetano se graduó como doctor en derecho civil y canónico y recibió la tonsura clerical. Tres años después fue a Roma. 
En la Ciudad Eterna, en aquella época “León X [Papa renacentista] se sumergía inconsciente en el tumulto de su vida fastuosa y de sus gustos profanos; mientras el mundo oficial de la curia romana se entregaba al arte, a la política, a la frivolidad o a la corrupción, un grupo de hombres piadosos, hondamente persuadidos de la necesidad de una renovación social [y religiosa], organizaban una hermandad destinada a fomentar la vida cristiana en sí mismos y en cuanto les rodeaba”.³ A esta compañía la llamaron Oratorio del Amor Divino. Sus miembros “mostraron al mundo, con su ejemplo, que la fe y las obras no estaban muertas en la Roma del Renacimiento, presentada entonces por Lutero como centro de todos los vicios”.4 Este Oratorio tenía en vista “contrarrestar la influencia paganizante del Renacimiento”,5 procurando “reencender el fuego del amor de Dios en los corazones, e impedir que la herejía, el libertinaje, el amor a los placeres y la pasión de los intereses lo desterrasen”.6 O sea, anhelaba una verdadera reforma católica. San Cayetano se entregó de cuerpo y alma al Oratorio.

Recibe en los brazos al Niño Jesús

Visión de San Cayetano

La Santísima Virgen se le aparece con el 
 Niño Jesús en los brazos -Cristobal Ramos, 
1774- Iglesia de San Román, Sevilla
En la noche de Navidad de 1517, cuando San Cayetano rezaba junto a la reliquia del pesebre que se venera en la Basílica de Santa María Mayor, en Roma, Nuestra Señora se le apareció con el Niño Jesús recién nacido en los brazos, acompañada de San José y San Jerónimo, habiendo confiado al Divino Infante en los brazos de Cayetano. Este hecho es relatado por el propio santo a Sor Mignani, en carta del 28 de enero de 1518. Tal aparición se repitió en las fiestas siguientes de la Circuncisión y de la Epifanía. Por eso San Cayetano es representado siempre con el Niño Jesús en los brazos.7 ¡Qué pureza virginal y qué limpieza de alma debía tener para recibir tal privilegio!
Cayetano regresó entonces a su ciudad natal, Vicenza, para asistir a su piadosa madre en los últimos momentos. Después del fallecimiento de ésta, mientras cuidaba de los asuntos domésticos, el santo ingresó al Oratorio de San Jerónimo, cuyos fines eran los mismos de la Cofradía del Amor Divino, pero que incluía entre sus miembros también a laicos pobres. A pesar del vocerío suscitado entre sus relacionados, porque consideraban indigno que alguien de tan grande nacimiento como él se mezclara con humildes trabajadores, Cayetano no se incomodó. Hizo de todo para elevar espiritual y materialmente a aquellos pobres obreros.8 Consiguió incrementar entre ellos la comunión frecuente y las visitas a los enfermos en los hospitales. Fundó también el hospital de los Incurables, para los pobres sin esperanza de curación.

Reforma del clero y regeneración de la sociedad

Al contrario de Lutero, que puso de pretexto ciertas transgresiones ocurridas en el clero para atraer a los incautos a su seudo reforma, Cayetano buscó llevar adelante la obra de la auténtica reforma católica deseada por los Concilios de Letrán y de Trento. Pensó en fundar una Orden religiosa que enalteciera el estado sacerdotal con la profesión de los tres votos religiosos, bajo la obediencia a un superior y la dependencia inmediata de la Santa Sede. Su objetivo sería trabajar por la reforma del clero y la regeneración de la sociedad. Cayetano encontró óptima aceptación entre tres ilustres miembros del Oratorio del Amor Divino: Juan Pedro Carafa, obispo de Chieti, también oriundo de ilustre familia condal y más tarde Papa Paulo IV; Bonifacio de Colle, hábil y virtuoso abogado, y Pablo Consiglieri, también de alta sociedad y de vida intachable.
Surgió así la Orden de los Teatinos. Cayetano comprendió “que el nudo del problema estaba en el clero, contagiado en grandes sectores por la codicia, la frivolidad y la inmoralidad del Renacimiento”.9 Estos religiosos debían tener tal confianza en la Divina Providencia, que no podrían ni siquiera pedir limosnas, sino esperar que ellas les fuesen dadas espontáneamente. Clemente VII autorizó la nueva fundación.
Catedral de Vicenza, ciudad donde nació el santo
En 1527 ocurrió el saqueo de Roma, cuando el Condestable de Borbón, con un ejército de 30 mil soldados compuesto por luteranos y asalariados sin principios, sitió la Ciudad Eterna. Durante dos meses los luteranos —hirviendo de odio contra la fe católica, y seguidos por el resto de la soldadesca ávida de destrucción—, causaron a la ciudad las mayores calamidades, sin respetar ni los lugares ni a las personas sagradas. Cayetano llegó a ser apresado y torturado. Los teatinos, después de muchos sufrimientos, tuvieron que trasladarse a Venecia, donde emprendieron, al par de las obras de misericordia, la reforma del Misal y del Breviario romanos, que el Papa les había encomendado.
En todos los lugares en que estuvo, San Cayetano “contra el materialismo paganizante del Renacimiento, desplegó la bandera del sobrenaturalismo cristiano, modelando su vida y su acción sacerdotal según aquella máxima evangélica que constituyó también el lema de su Orden: «Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura». Promovió con extraordinario celo la magnificencia del culto litúrgico, la santidad y el decoro de los templos, y la práctica de la comunión frecuente, metas importantes en su obra de reforma”.10 Luchó contra la herejía que se infiltraba en los círculos aristocráticos e intelectuales de Nápoles, denunció al Santo Oficio a tres predicadores captados por la herejía luterana; fundó o reformó varios monasterios, estableciendo para los obreros de aquella ciudad un Monte de Piedad, que se convirtió en el actual Banco de Nápoles.

“La primera figura de la edad moderna”

En 1547 el virrey de Nápoles, D. Pedro de Toledo, decidió establecer allí el tribunal de la Inquisición según el modelo español. La nobleza y el pueblo se amotinaron y la sedición fue ahogada en sangre. Ello resultó en una verdadera guerra civil. Las súplicas y mediaciones de San Cayetano fueron en vano. Como registra la bula de su canonización, “quebrantado por el dolor de ver a Dios ofendido por los tumultos populares, y más aún por la suspensión del Concilio de Trento, en el que tantas esperanzas había cifrado, cayó enfermo de muerte” 11 y falleció el 7 de agosto de 1547. Aunque la bula añade que el mismo día de su fallecimiento cesaron todas las revueltas populares, según se cree por su intercesión.
Mucho se podría decir a respecto del Renacimiento Bajo cierto punto de vista, fue en ese período histórico que se dieron “las realizaciones de lo que se denomina espíritu moderno, en oposición al espíritu que prevaleció durante la Edad Media”.12 

 

Notas
1. Willian Barry, The Renaisance, The Catholic Encyclopedia, CD Rom edition. 
2. Revolución y Contrarrevolución, Tradición y Acción por un Perú Mayor, Lima 2008, Parte I, cap. III, 5 B.
3. Fray Justo Pérez de Urbel, Año Cristiano, Ed. Fax, Madrid, 1945, t. III, p. 300.
4. Edelvives, El Santo de Cada Día, Ed. Luis Vives, Zaragoza, 1948, t. IV, p. 385.
5. Pedro Antonio Rullán, San Cayetano de Thiene, Gran Enciclopedia Rialp, Madrid, 1971, t. V, p. 419.
6. Les Petits Bollandistes, Vies des Saints, Bloud et Barral, París, 1822, t. IX, p. 380.
7. Cf. Pedro Antonio Rullán, op. cit. p. 418.
8. Cf. www.corazones.org/santos/cayetano.htm.
9. Pedro Antonio Rullán, op. cit. p. 418.
10. Id. Ib.
11. Id. Ib.
12. Julio Salvadori, apud Pedro Antonio Rullán, op. cit. p. 419.

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Fuente:http://www.fatima.pe/articulo-828-san-cayetano-de-thiene

jueves, 6 de agosto de 2026

S A N T O R A L

LA GLORIOSA TRANSFIGURACION DE NUESTRO SEÑOR

"Oh Dios, que, en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito, confirmaste los Misterios de la fe con el testimonio de los Padres, y declaraste admirablemente, por medio de la voz salida de la luminosa nube, la perfecta adopción de hijos: haz propicio que seamos coherederos del mismo Rey de la gloria y partícipes de su misma gloria."
Noble fórmula que resume la oración de la Iglesia y nos da su pensamiento en esta fiesta de testimonio y de esperanza.

SENTIDO DEL MISTERIO

Mas, es necesario hacer notar que la memoria de la gloriosa Transfiguración se ha hecho ya dos veces en el Calendario Litúrgico; el segundo Domingo de Cuaresma y el Sábado que le precede. Con lo que se nos quiere significar, que la solemnidad presente tiene menos objeto recordar el hecho histórico ya conocido, que el misterio permanente que se saca de él; menos el favor personal que honró a Simón Pedro y a los hijos del Zebedeo que el cumplimiento del mensaje de que fueron ellos encargados de comunicar a la Iglesia: "No digáis a nadie esta visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos?".
La Iglesia, que nació del costado del Hombre Dios, abierto en la Cruz, no debía encontrarse con él cara a cara, cuando, resucitado de entre los muertos, hubiese sellado su alianza con ella en el Espíritu Santo, sola la fe tenía que sostener su amor. Pero, con el testimonio que suple a la vista, no faltaba nada a las legítimas aspiraciones de conocer.

LA ESCENA EVANGÉLICA

Por eso, un día de su vida mortal, dando tregua a la ley común de sufrimiento y oscuridad que se había impuesto para salvar al mundo, dejó resplandecer la gloria que llenaba su alma dichosa. El rey de los Judíos y de los Gentiles se revelaba sobre la montaña en la que su esplendor sosegado eclipsaba para siempre los rayos del Sinaí. El Testamento de la alianza eterna se mostraba, no ya en la promulgación de una ley de servidumbre, grabada sobre la piedra, sino en la manifestación del mismo Legislador, que venía en la figura de Esposo a reinar por la gracia y la hermosura sobre los corazones. La profecía y la ley que prepararon sus caminos en los siglos de espera, Elias y Moisés, que venían de lugares diferentes, se encontraban ante Él, cual emisarios fieles en el punto de la cita; haciendo honores al Dueño común de su misión, se eclipsaban en su presencia a la voz del Padre que decía: ¡Este es mi Hijo muy amado! Tres testigos más autorizados que los demás asistían a esta escena solemne: el discípulo de la fe, el del amor y el otro hijo de Zebedeo que debía sellar el primero con su sangre la fe y el amor apostólicos. Según se lo habían mandado, guardaron religiosamente el secreto hasta el día en que convenía que sus bocas predestinadas pudiesen comunicarle. 

DATA DE LA FIESTA

¿Fué siempre precioso para la Iglesia este día? Varios lo afirman. Por lo menos era conveniente que el recuerdo de esta fiesta se celebrase en el mes de la Sabiduría eterna: Destello de la luz increada, espejo sin mancha de la bondad infinita. Hoy, los trascurridos siete meses después de la Epifanía manifiestan plenamente el misterio cuyo primer anuncio alumbró con destellos tan dulces el Ciclo desde el principio. En virtud del septenario revelado otra vez aquí, los comienzos de la esperanza han aumentado como el Hombre Dios y la Iglesia y esta, establecida en la paz del pleno crecimiento, llama a todos sus hijos para que crezcan como con la contemplación del Hijo de Dios hasta la medida de la edad perfecta de Cristo. Así comprendemos porque se han tomado, en la Liturgia de este día fórmulas y cantos de la gloriosa Teofanía: Levántate Jerusalén, ilumínate, porque tu luz ha llegado y se ha levantado sobre ti. El motivo es porque, la Esposa, resplandeciente también ella con la claridad de Dios ha sido glorificada en la montaña con el Señor.

EL VESTIDO DE CRISTO

Mientras "su faz resplandecía como el sol", dice el Evangelio hablando de Jesús, sus vestidos se tornaron blancos como la nieve. Ahora bien, estos vestidos, que brillan como la nieve, dice San Marcos, que no hay batanero que los pudiera hacer más blancos sobre la tierra ¿qué son sino los justos, inseparables del Hombre-Dios y su adorno regio, sino el vestido sin costura, que es la Iglesia, y que María continúa tejiendo para su Hijo con la lana más pura y con el lino más hermoso? Por eso, aunque el Señor, habiendo pasado el torrente del sufrimiento, haya entrado personalmente en su gloria, el misterio de la Transfiguración no estará completo sino hasta el momento en que el último de los elegidos, habiendo pasado él mismo por la preparación laboriosa de la prueba y gustada la muerte, se haya juntado con la cabeza en su Resurrección. Rostro del Salvador, embeleso de los cielos, entonces brillará en ti todo: la gloria, la hermosura y el amor. Expresando a Dios en la semejanza perfecta del Hijo como hombre, extenderéis la complacencia del Padre, al reflejo de su Verbo que hace a los hijos de adopción, gozándose en el Espíritu Santo hasta en las últimas franjas del manto que llena con el templo. 

EL MISTERIO DE LA ADOPCIÓN DIVINA

En efecto, según la doctrina de Santo Tomás, la adopción de los hijos de Dios que consiste en una conformidad de imagen con el Hijo de Dios por naturaleza puede darse de dos modos: primero por la gracia de esta vida, y esta es la conformidad imperfecta, y segundo por la gloria de la patria y esta es la conformidad perfecta, según aquellas palabras de San Juan: "Nosotros somos desde ahora los hijos de Dios y, sin embargo, no aparece lo que seremos más tarde; sabemos que cuando aparezca Jesús, le seremos semejantes porque le veremos así como es Él". La palabra eterna: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy ha tenido dos ecos en el tiempo: en el Jordán y sobre el Tabor, y Dios, que no se repite nunca no ha hecho en esto excepción a la regla de no volver a decir lo que dijo una vez, pues aunque los dos términos empleados en las dos circunstancias sean idénticos, con todo eso no tienden los dos al mismo fin, prosigue diciendo siempre Santo Tomás, sino para mostrar el modo diferente con que el hombre participa de la semejanza de la filiación eterna.
En el Bautismo del Señor, donde fué declarado el misterio de la primera regeneración, como en su Transfiguración que nos manifiesta la segunda, la Trinidad apareció toda: el Padre en la voz, el Hijo en su humanidad, y el Espíritu Santo, primero en forma de paloma, después en la nube luminosa; pues si en el bautismo confiere la inocencia que está representada por la sencillez de la paloma, en la Resurrección dará a los elegidos la claridad de la gloria y el frescor rejuvenecedor que están significados por la nube luminosa.

ENSEÑANZA DE LOS PADRES

"Subamos a la montaña, exclama San Ambrosio; supliquemos al Verbo de Dios que se nos muestre en su esplendor y hermosura; que se fortifique, que progrese felizmente y que reine en nuestras almas. ¡Pues, oh misterio profundo! según tu medida crece o decrece en ti el Verbo. Si no alcanzas esa cima más elevada que el pensamiento humano, no se te aparece la Sabiduría; el Verbo se te muestra como en un cuerpo sin brillo ni gloria."
Si la vocación que se te manifiesta en este día tan grande y tan santa, entonces "reverencia al llamamiento de Dios", dice a su vez Andrés de Creta, no te desconozcas a ti mismo, no rechaces un don tan grande, no te muestres indigno de la gracia, no seas tan flojo en tu vida que pierdas este tesoro celestial. Deja la tierra en la tierra, y a los muertos que entierren a sus muertos; despreciando todo aquello que pasa, todo aquello que muere con el siglo y la carne; sigue inseparablemente hasta el cielo a Cristo que por ti caminó por este mundo. Que el temor y el deseo te ayuden para apartar de ti la desconfianza y guardar el amor. Entrégate todo entero; se dócil al Verbo en el Espíritu Santo, para seguir el fin tan dichoso, tan puro como es tu deificación con él, goce de bienes inenarrables. Por el celo de las virtudes, por la contemplación de la verdad llega a la Sabiduría que es el principio de todo y en la que subsisten todas las cosas.

HISTORIA DE LA FIESTA

Los orientales celebran esta fiesta desde hace muchos siglos. Ya festejaba en Armenia a comienzos del siglo IV con el nombre de "llama de la rosa, rosae coruscatio." Suplantó a una fiesta de las flores que se celebraba en honor de Diana y figura entre las cinco fiestas principales de la Iglesia de Armenia. Los griegos la celebran el séptimo Domingo después de Pentecostés, aunque su Martiriólogo la menciona el 6 de Agosto.

En Occidente se ha celebrado de un modo especial desde el año 1457, fecha en que el Papa Calixto III promulgó un nuevo oficio y la hizo obligatoria en acción de gracias por la victoria conseguida el año precedente sobre los turcos, junto a los muros de Belgrado.

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..entonces San Juan de Capistrano se dedicó a animar a las tropas, empuñando una bandera en donde estaba bordada una cruz, invocando: "Jesús, Jesús, Jesús"… "Que el adversario ponga la confianza en sus caballos y en sus carros de combate; por nuestra parte invocaremos el nombre del Señor". Y en efecto, el nombre perennemente santo y terrible salvaba una vez más a su pueblo. En la tarde de esta memorable jornada veinticuatro mil turcos cubrían el suelo con sus cadáveres; trescientos cañones, todas las armas y riquezas de los infieles estaban en manos de los cristianos; Mahomet II herido huía precipitadamente tratando de ocultar su vergüenza y poner a salvo los restos de su ejército.

El 6 de Agosto llegaba a Roma la noticia de una victoria que necesariamente traía a la memoria la de Gedeón sobre los madianitas. El Soberano Pontífice Calisto III ordenó entonces que todos los años la Iglesia festejaría la Transfiguración del Señor. "Porque no era ni su espada la que había libertado la tierra ni su brazo el que los había salvado sino tu diestra y poder de tu brazo, oh Dios, y el resplandor de tu rostro porque te complaciste en ellos como en el Tabor en vuestro muy amado.
 
fuente: Año Litúrgico de Dom Próspero Guéranguer

miércoles, 5 de agosto de 2026

S A N T O R A L

Dedicación de la basílica de Santa María "La Mayor"

NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES, ó DEL PESEBRE


Fachada y Plaza
Celebra la santa Iglesia la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves el 5 de agosto, por la razón que aquí diré. Siendo sumo pontífice Liberio, hubo en Roma un caballero muy noble y rico, llamado Juan Patricio, el cual estaba casado con una señora principal, e igual suya en todo, de la cual al cabo de muchos años no tenía hijos: y aunque los deseaban mucho estos caballeros; pero como eran tan temerosos de Dios, como ricos, y no menos piadosos que ilustres, conformábanse con su voluntad, entendiendo, que no darles sucesión era lo que mejor les estaba; pues así lo ordenaba Ėl con su paternal providencia. Eran muy devotos de la Virgen María Nuestra Señora, y determinaron tomarla por heredera de sus grandes riquezas; y para acertar mejor á servirla, hicieron grandes plegarias, limosnas y buenas obras, suplicándola que los encaminase, y mostrase en qué obra quería que ellos gastasen su hacienda en su servicio.

Oyó la Reina del cielo las oraciones, que con tanto afecto Juan Patricio, y su mujer le hacían; y una noche fué la precedente al quinto día de agosto, cuando los calores son excesivos en Roma, habló entre sueños á los dos, cada uno por sí, y díjoles, que la mañana siguiente fuesen al collado Exquilino, y que en la parte de él, que hallasen cubierta de nieve, le edificasen un templo, donde ella fuese honrada de los fieles, y que haciendo esto, se tendría por su heredera, y bien servida. La mañana siguiente confirieron entre sí los dos buenos casados el sueño, ó revelación que habían tenido: dieron parte de ello al sumo pontífice Liberio, al cual la Virgen había hecho la misma revelación. Convocó el pueblo: juntóse el clero, y ordenóse una devota procesión. Llegados al monte, hallaron cubierto de nieve un espacio muy bastante para una iglesia capaz: señalóse el lugar para ella, y de la hacienda de los caballeros devotos de la Virgen luego se comenzó á labrar, y se acabó suntuosamente. Esta fué la primera iglesia que se edificó en Roma, con título y advocación de nuestra Señora. Llamóse al principio Nuestra Señora de las Nieves, por el milagro que aquí queda referido: y también la basílica, ó templo de Liberio, por haber acaecido este milagro en su tiempo, y después se llamó basílica de Sixto, por haber el papa Sixto, III de este nombre, sucesor de Celestino, renovado y reedificado aquella iglesia, adornándola con excelentes imágenes y pinturas sagradas.
Relicario con las maderas del pesebre 
Cripta de la "Confesión" Santa María Maggiore 

Tuvo asimismo nombre de Santa María del Pesebre, por haberse puesto en una capilla de dicha iglesia el pesebre en que Cristo nuestro Señor, recién nacido fué reclinado en el portal de Belén: mas después, como en Roma se hubiesen edificado muchas y muy grandes iglesias de nuestra Señora, dieron á esta de las Nieves, título de Santa María la Mayor, para diferencia de las demás, y mostrar la excelencia que tiene sobre todas las que hay en aquella ciudad: la cual, así como en las demás cosas muestra su gran piedad; así en la devoción de la sacratísima Virgen se esmera mucho, y se aventaja sobre las otras ciudades del mundo: porque cierto es cosa que pone admiración y causa devoción el considerar los muchos y magníficos templos que hay de la Virgen en Roma, y que el clero, y casi todas las religiones que hay en ella, están debajo de la protección y tutela de la Santísima Virgen, y tienen iglesia particular suya para servirla y honrarla: porque dejando aparte las iglesias colegiatas de canónigos seglares, como son las de Santa María Transliberim, y la de la Rotunda, y la de Santa María in Vía Lata, y no hablando de la de Santa María de la Estrada, que es de los padres de la Compañía de Jesús (que es religión de clérigos reglares), y pasando en silencio otras muchas iglesias particulares, y de menor nombre; la religión de la Cartuja tiene en Roma por su principal morada, el nuevo templo de Santa María de los Ángeles:  la de Santo Domingo, el de Nuestra Señora de la Minerva: la de San Francisco, el de Nuestra Señora de Ara Cæli: la de los ermitaños de San Agustín, el de Nuestra Señora de la Paz: la del Carmen, el de Nuestra Señora Transpontina: la del Monte Olivete, el de Nuestra Señora la Nueva: la de los servitas, el de Santa la María in Vía: de manera, que si bien se mira, todas las religiones están debajo de las alas y, amparo de la Virgen, y casi todas tienen en Roma templos (y muchos de ellos muy suntuosos) de su advocación, en los cuales ella es reverenciada, y más particularmente en este de las Nieves, cuya fiesta se celebra hoy: y por esto se llama Santa María la Mayor, y el Señor en ella ha obrado grandes maravillas, por los ruegos de su benditísima Madre. A esta iglesia mandó San Gregorio el Magno, que viniese la solemne procesión de todos los estados y condiciones de gente que había en Roma, cuando aquella cruel y horrible pestilencia la asolaba y destruía: de esta iglesia ordenó Estéfano, papa, II de este nombre, que saliese otra procesión para aplacar la ira del Señor; y León IV, en tiempo de Lotario, emperador, con otra procesión que mandó hacer desde la iglesia de San Adriano, mártir, á la de Santa María la Mayor, libró la ciudad de Roma de una serpiente cruel y venenosa que la inficionaba.

Y san Martin, papa, estando celebrando en ella, y queriendo Olimpio, exarco, prenderle, ó matarle, por orden del emperador, su amo, que era hereje, quedó ciego, y no pudo salir con su intento, por no haber permitido la sacratísima Virgen que en aquel templo suyo se cometiese tan gran maldad. Otros muchos milagros ha obrado el Señor en aquel templo, y obra cada día por intercesión de su purísima Madre, la cual preside en él. Y con haberlo escogido por morada, y tabernáculo suyo, hizo mayor beneficio á Juan Patricio, y á su mujer, que si les hubiera alcanzado de Dios hijos, los cuales ya estuvieran acabados, y no hubiera memoria de ellos, como ahora la hay, y juntamente con este hecho nos enseñó, cuan bien empleadas son las haciendas que se gastan en edificar, honrar y enriquecer los templos, y cuan bien remunera la Reina del cielo los servicios que los fieles lo hacen acá en la tierra.
 
Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.