jueves, 7 de noviembre de 2024

Mes de MARÍA en la Argentina

Mes de María




En la búsqueda de un comentario sobre el significado del mes mariano por excelencia, nos deparamos con este excelente artículo del ilustre pensador católico, escrito para el periódico «Legionario» (n° 563, 23 de mayo de 1943), donde el autor, aborda el tema de modo magistral y perfectamente válido para nuestros días.

Plinio Corrêa de Oliveira

¡No es sin tristeza que sentimos aproximarse el fin de este mes de María! En efecto, durante el mes de mayo sentimos que una protección especial de la Santísima Virgen se extiende sobre todos los fieles, y la alegría que brilla en nuestros templos e ilumina nuestros corazones expresa la universal certeza de los católicos de que el patrocinio indispensable de nuestra Madre celestial se vuelve, durante el mes de mayo, aún más solícito, más amoroso, más exuberante de visible misericordia y acogedora condescendencia.
Sin embargo, algo queda después de cada mes de mayo, si hubiéramos sabido vivir convenientemente esos treinta y un días especialmente consagrados a la Santísima Virgen. Lo que nos queda es una devoción mayor, una confianza más especial, y, por así decir, una intimidad aún más acentuada con Nuestra Señora, con la cual en todas las vicisitudes de la vida sabremos pedir con más respetuosa insistencia, esperar con más invencible confianza, y agradecer con más humilde cariño todo el bien que Ella nos haga.
La Santísima Virgen es la Reina del Cielo y de la Tierra, y, al mismo tiempo, nuestra Madre. Con esta convicción entramos siempre en el mes de mayo, y tal convicción se afirma cada vez más en nosotros, lanza claridades y fortaleza siempre mayores cuando el mes de mayo termina. Mayo nos enseña a amar a María Santísima por su propia gloria, por todo cuanto Ella representa en los planes de la Providencia. Y nos enseña también a vivir de modo más constante nuestra vida de unión filial a María.
*     *     *
Los hijos nunca están tan seguros de la vigilancia amorosa de sus madres como cuando sufren. La humanidad entera sufre hoy en día. Y no apenas todos los pueblos sufren, sino que casi se podría decir que sufren de todos los modos por los que pueden sufrir. Las inteligencias son barridas por el vendaval de la impiedad y del escepticismo. Tifones locos de mesianismos de todo orden devastan los espíritus. Ideas nebulosas, confusas, audaces, se infiltran en todos los ambientes, y arrastran consigo, no sólo a los malos y a los tibios, sino a veces hasta a aquellos de quien se esperaría mayor constancia en la Fe. Sufren las voluntades obstinadamente apegadas al cumplimiento del deber, con todas las contrariedades que les viene de su fidelidad a la ley de Cristo. Sufren los que quebrantan esa ley, pues lejos de Cristo todo placer no es en el fondo sino amargura, y toda alegría una mentira. Sufren los corazones, dilacerados por los horrores de las guerras que se dilatan, de las familias que se disuelven, de las luchas que arman por doquier hermanos contra hermanos. Sufren los cuerpos, diezmados por la ametralladora, debilitados por el trabajo, minados por la enfermedad, acongojados por todo tipo de necesidades. Se podría decir que el mundo contemporáneo, semejante al que vivía en el tiempo en que Nuestro Señor nació en Belén, llena los aires de un grande y clamoroso gemido, que es el gemido de los malos que viven lejos de Dios, y de los justos que viven atormentados por los malos.
Cuanto más sombrías se vuelvan las circunstancias, cuanto más agudos los dolores de toda especie, tanto más debemos pedir a la Santísima Virgen que ponga término a tanto sufrimiento, no sólo para hacer cesar así nuestro dolor, sino para mayor provecho de nuestra alma. Dice la Sagrada Teología que la oración de Nuestra Señora anticipó el momento en que el mundo debería ser redimido por el Mesías. En este momento lleno de angustias, volvamos con confianza nuestros ojos a la Santísima Virgen, pidiéndole que abrevie el gran momento esperado por todos, en que un nuevo Pentecostés abra claridades de luz y de esperanzas en estas tinieblas, y restaure por todas partes el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo.
Debemos ser como Daniel, de quien dice la Escritura que era desideriorum vir, “varón de deseos”, es decir, hombre que deseaba grandes y muchas cosas. Para la gloria de Dios, deseemos grandes y muchas cosas. Pidamos a Nuestra Señora mucho y siempre. Y lo que sobre todo le debemos pedir es aquello que la Sagrada Liturgia suplica a Dios: Emitte Spiritum tuum et creabuntur, et renovabis faciem terrae — “Envía tu Espíritu y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra”. Debemos pedir por intermedio de la Santísima Virgen que Dios nos envíe nuevamente en abundancia el Espíritu Santo, para que las cosas sean nuevamente creadas, y purificada por una renovación la faz de la tierra.
Dice Dante en la Divina Comedia que rezar sin el patrocinio de Nuestra Señora es lo mismo que querer volar sin alas. Confiemos a la Santísima Virgen este anhelo en que va todo nuestro corazón. Las manos de María serán un par de alas purísimas por medio de las cuales llegará ciertamente al trono de Dios nuestra oración.
Como conclusión de este mes de María, hagamos nuestras dos súplicas de la letanía de las Rogativas, referentes a las necesidades mundiales de la Santa Madre Iglesia:
“Para que os dignéis humillar a los enemigos de la Santa Iglesia, ¡te lo pedimos, Señor!

Para que os dignéis exaltar a la Santa Iglesia, ¡te lo pedimos, Señor!”  

Nota: Esta fiesta en el hemisferio norte se celebra en Mayo (primavera, mes de las flores), en el hemisferio sur desde el día 7 de Noviembre -fiesta de María Mediadora de todas las Gracias- al 8 de Diciembre -fiesta de la Inmaculada Concepción-.


Cinco Cardenales piden definición de dogma mariano

Cinco cardenales han enviado una carta invitando a los purpurados de todo el mundo a unirse a ellos para pedir a Benedicto XVI que declare un quinto dogma mariano que “proclamaría la plena verdad cristiana sobre María”. Los firmantes son Telesphore Toppo, arzobispo de Ranchi (India); Luis Aponte Martínez, arzobispo emérito de San Juan (Puerto Rico); Varkey Vithayathil, arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly (India); Ricardo Vidal, arzobispo de Cebú (Filipinas); Ernesto Corripio y Ahumada, arzobispo emérito de Ciudad de México.
El texto incluye la petición hecha al Papa de proclamar a María “Madre espiritual de toda la humanidad, corredentora con Jesús Redentor, mediadora de todas las gracias con Jesús único mediador, abogada con Jesucristo en favor del género humano”.
El secretariado de los cinco cardenales ha difundido el texto de la presentación hecha al Papa en 2006:
“Creemos que es el momento oportuno para una solemne definición o clarificación sobre la constante enseñanza de la Iglesia respecto a la Madre del Redentor y su cooperación única en la obra de la Redención, así como su papel en la distribución de la gracia y en la intersección por la familia humana”.
Esta doctrina de ningún modo es una novedad en la Iglesia. Ya en el siglo II, San Ireneo afirmaba que María ha sido constituida causa de salvación para todo el género humano. A lo largo de los siglos, hubo incontables santos que postularon esta verdad, entre los que se destacan San Germán de Constantinopla, San Bernardo, san Pablo de la Cruz, San Bernardino de Siena, San Alfonso María del Ligorio, etc.
No sólo los santos, sino también los Pontífices, como el beato Pío IX, León XIII, san Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, en diversas Encíclicas enseñaron esta doctrina.
San Luis María Grignion de MontfortSin embargo, uno de los santos que la desarrolló de forma más completa, fue San Luis María Grignion de Montfort, cuya fiesta se celebran el 28 de abril. En su célebre “Tratado De la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” él afirma:
“Fue por intermedio de la Santísima Virgen María que Jesucristo vino al mundo, y es también por medio de Ella quiere Él deberá reinar en el mundo”.
“Sólo María es la que ha hallado gracia ante Dios sin el auxilio de ninguna otra pura criatura (S.Lc. 1, 30). Sólo por medio de Ella han hallado gracia ante Dios cuantos después de Ella la han hallado, y sólo por Ella la obtendrán cuantos en lo sucesivo la han de hallar.
“Ella estaba llena de gracia cuando la saludó el arcángel San Gabriel (S. Lc. 1, 28), y quedó sobreabundantemente llena de gracia cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra inefable (S. Lc. 1, 35), y de tal manera ha aumentado Ella, de día en día y de momento en momento, esta doble plenitud, que se ha elevado a un grado de gracia inmensa e inconcebible; en forma que el Altísimo la ha hecho tesorera única de sus riquezas y dispensadora singular de sus gracias para ennoblecer, levantar y enriquecer a quien Ella quiere: para hacer caminar por la estrecha senda del cielo a quien Ella quiere; para permitir, a pesar de todos los obstáculos, la entrada por la angosta puerta de la vida a quien Ella quiere, y para dar el trono, el cetro y la corona de rey a quien Ella quiere. Jesús, en todas partes y siempre, es el fruto y el Hijo de María, y María es, en todo lugar y tiempo, el árbol verdadero que contiene el fruto de la vida y la verdadera Madre que lo produce”



jueves, 8 de agosto de 2024

 


Obispos católicos de todo el mundo exigen una disculpa formal del COI por la “blasfema” inauguración olímpica

En una contundente carta abierta, cardenales y obispos católicos de todo el mundo han pedido al
Comité Olímpico Internacional (COI) que “repudie” y “se disculpe” por la “burla intencionalmente odiosa” de la Última Cena durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024.

Además, “los abajo firmantes se comprometen a un día de oración y ayuno en reparación por esta blasfemia”.

https://www.aciprensa.com/noticias/105595/obispos-exigen-disculpa-del-coi-por-blasfemia-de-la-ultima-cena-en-juegos-olimpicos


Carta abierta de obispos católicos al Comité Olímpico Internacional

“Si mi pueblo, sobre el que es invocado mi Nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra” (2 Cron 7,14)

El mundo entero presenció consternado la grotesca y blasfema representación de la Última Cena con la cual se inauguraron los Juegos Olímpicos de París. Resulta difícil comprender cómo los responsables pudieron permitirse intencionalmente profanar tan a la ligera la fe de más de dos mil millones de hombres.

Nosotros, obispos católicos del mundo entero, exigimos en nombre de todos los cristianos que el Comité Olímpico repudie este acto blasfemo y pida disculpas a todos los hombres de fe. Es difícil imaginarse que cualquier otra religión habría sido deliberadamente expuesta a un escarnio tan odioso ante un público internacional. Sin embargo, este vil acto representa una amenaza para todos, incluidos los creyentes de otras religiones y de ninguna, porque anima a los poderosos a hacer lo que les plazca con quienes desprecien.

Obedientes al Dios que nos llama a rezar con humildad y a rechazar el mal, nosotros, los infrascritos, celebraremos una jornada de ayuno y de oración en reparación por esta blasfemia. En esta occasion cada uno de nosotros ofrecerá el santo sacrifico de la Misa, en la que la Pasión, muerte y Resurrección de Cristo se nos hacen presentes por medio de nuestra obediencia al mandamiento que Él mismo nos dio en la Última Cena: “Haced esto en conmemoración mía”.

La Última Cena es la comida que Jesús de Nazaret tomó con sus amigos más íntimos en la noche antes de su muerte por ellos y por nosotros. Pedimos al Señor que quienes intenten dañar a otros con su poder, y quienes se vean dañados por los poderosos, imiten el amor sacrificial de Cristo, para que la paz, el decoro y el respeto mutuo vuelvan a reinar en el mundo.

Raymond Leo Cardenal Burke (La Crosse, EE.UU.)

Wilfrid Fox Cardenal Napier, O.F.M. (Durban, Sudáfrica)

Berhaneyesus Demerew Cardenal Souraphiel, C.M. (Addis Ababa, Etiopía)

Arzobispo Emérito Héctor Rubén Aguer (La Plata, Argentina)

Arzobispo Samuel Joseph Aquila (Denver, EE.UU.)

Arzobispo Emérito Charles Joseph Chaput, O.F.M. Cap. (Philadelphia, EE.UU.)

Arzobispo Paul Stagg Coakley (Oklahoma City, EE.UU.)

Arzobispo Salvatore Joseph Cordileone (San Francisco, EE.UU.)

Arzobispo Ignatius Ayau Kaigama (Abuja, Nigeria)

Arzobispo Joseph Fred Naumann (Kansas City en Kansas, EE.UU.)

Arzobispo Gabriel Charles Palmer-Buckle (Cape Coast, Ghana)

Arzobispo Hanna Rahme (Baalbek-Deir El-Ahmar, Líbano)

Arzobispo Emérito Juan Antonio Ugarte Pérez (Cuzco, Perú)

Arzobispo Michael Charles Barber, SJ (Oakland, EE.UU.)

Obispo Athanasius Schneider, O.R.C. (Maria Santissima en Astana, Kazajstán)

Obispo Edward James Burns (Dallas, EE.UU.)

Obispo Liam Stephen Cary (Baker, EE.UU.)

Obispo James Douglas Conley (Lincoln, EE.UU.)

Obispo Andrew Harmon Cozzens (Crookston, EE.UU.)

Obispo Hyacinth Oroko Egbebo, MSP (Bomadi, Nigeria)

Obispo Jean Clément Marie Gérard Laffitte (Entrevaux)

Obispo Gregory John Mansour (Eparquía de Saint Maron de Brooklyn, EE.UU.)

Obispo Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia, S.M.A. (Bossangoa, República Centroafricana)

Obispo Thomas John Joseph Paprocki (Springfield en Illinois, EE.UU.)

Obispo David Laurin Ricken (Green Bay, EE.UU.)

Obispo Daniel Edward Thomas (Toledo. EE.UU.)

Obispo David Arthur Waller (Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra)



LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO TRADUCCIÓN DEL P. FRANCISCO VILLANUEVA, S.D.B.

......Sólo Dios lo puede todo, lo conoce todo y lo ve todo. Dios no tiene ni pasado ni futuro, para Dios no hay nada oculto; todas las cosas le son presentes y para El no hay distancia de lugar o de persona. Sólo El en su infinita misericordia y para su gloria puede manifestar las cosas futuras a los hombres.

La víspera de la Epifanía del corriente año de 1870 desaparecieron todos los objetos materiales de mi habitación y me encontré ante la consideración de cosas sobrenaturales. Fue algo que duró breves instantes, pero fueron muchas las cosas que vi. Aunque de forma y de apariencias sensibles, no se pueden comunicar a los demás sino con mucha dificultad con signos exteriores o sensibles. Cuanto sigue podrá dar una idea de ello. En todo esto se encuentra la palabra de Dios acomodada a la palabra del hombre.

«Del Sur viene la guerra, del Norte viene la paz.
Las leyes de Francia no reconocen ya al Creador y el Creador se hará conocer y la visitará tres veces con la vara de su furor.

La primera abatirá su soberbia, con las derrotas, con el saqueo y con los estragos en las cosechas, en los animales y en los hombres.
En la segunda, la gran prostituta de Babilonia, aquella a la que los buenos llaman, suspirando, el prostíbulo de Europa, será privada del jefe y entregada al desorden.

¡París! ¡París! En vez de armarte con el nombre del Señor te rodeas de casas de inmoralidad. Estas serán por ti misma destruidas: tu ídolo, el Panteón, será reducido a cenizas, para que se cumpla lo que está escrito: mentita est iniquitas sibi. Tus enemigos te colmarán de angustias, de hambre, de espanto y quedarás convertida en la abominación de las naciones. Pero ¡ay de ti si no reconoces la mano qué te hiere! Quiero castigar la inmoralidad, el abandono, el desprecio de mi ley, dice el Señor.

En la tercera caerás bajo una mano extranjera: tus enemigos verán desde lejos tus palacios incendiados, tus casas convertidas en montones de ruinas, bañadas en la sangre de tus héroes, que ya no existen. Pero he aquí que un gran guerrero del Norte llevará un estandarte; sobre la diestra que lo sustenta está escrito: «Irresistible es la mano del Señor». En aquel instante el Venerando Anciano del Lacio le salió al encuentro flameando una antorcha de luz vivísima. Entonces el estandarte se extendió y de negro que era se trocó blanco como la nieve. En el centro del estandarte estaba escrito con caracteres de oro el nombre de Quien todo lo puede.

El guerrero y los suyos hicieron una profunda inclinación al Anciano y se estrecharon la mano.

Ahora la voz del cielo se dirige al Pastor de los pastores. Tú ahora estás en la gran conferencia con tus asesores; pero el enemigo del bien no guarda un momento de reposo; estudia y practica toda clase de argucias contra ti. Sembrará la discordia entre tus asesores; suscitará enemigos entre mis hijos. Las potencias del siglo vomitarán fuego y querrían que las palabras fuesen ahogadas en las gargantas de los custodios de mi ley. Pero esto no sucederá. Harán el mal, pero en perjuicio de sí mismos. Tú date prisa; si las dificultades no se resuelven, corta por lo sano. Si te sientes angustiado, no te detengas, sino al contrario, continúa adelante hasta que le sea cercenada la cabeza a la hidra del error. Este golpe hará temblar a la tierra y al infierno, pero el mundo recobrará la seguridad y todos los buenos se alegrarán. Conserva, pues, junto a ti solamente a dos asesores, pero a cualquier parte que vayas, continúa y termina la obra que te fue confiada. Los días corren velozmente y tus años se acercan al número establecido; pero la gran Reina será siempre tu auxilio y como en los tiempos pasados, también en el porvenir será siempre magnum et ingulare in Ecclesia proesidium.

FuenteLOS SUEÑOS DE DON BOSCO- CASTIGOS SOBRE ROMA Y PARÍS
.SUEÑO 75.—AÑO DE 1870. (M. B. Tomo IX. págs. 779-783; Tomo X, págs. 59-63

jueves, 6 de junio de 2024

 




 

«Requiem æternam dona eis, Domine,
 et lux perpetua
luceat eis»


Como devoto de María Auxiliadora, acompañó desde jóven
 los ideales de la Tradición, Familia y Propiedad

Quiero llegar hasta tus pies benditos
para implorar sobre mi vida entera
la bendición que ampare mi alegría
¡Auxiliadora madre mía!

Por ti viví los años de inocencia
porque aprendí de labios de mi madre
a invocar tu nombre cada día
¡Auxiliadora madre mía!

Tuya será mi juventud inquieta
frágil barquilla en borrascosos mares
porque serás su brújula y su guía
¡Auxiliadora madre mía!

Y hasta el postrer momento de mi vida
ruego que ayudes con materna mano
al pecador que solo en ti confía
¡Auxiliadora madre mía!

.


lunes, 12 de diciembre de 2022

S A N T O R A L

Guadalupe: más descubrimientos milagrosos, asombro de la ciencia, esperanza del "Reino de María"

Las investigaciones sobre las apariciones de la Santísima Virgen a san Juan Diego, en los albores de la evangelización de México, revelan aspectos cada vez más fascinantes, que proyectan luces proféticas sobre el extraordinario futuro de América Latina . 

Su encantador rostro de adolescente
mestiza cautivó a los indígenas, que
de inmediato se identificaron con Ella

Lo esencial de la historia del milagro es bien conocido. El 9 de diciembre de 1531 la Virgen aparece sobre la colina Tepeyac, a unos 7 kilómetros de la capital azteca, al indígena converso Juan Diego, para pedirle que transmita al Obispo fray Juan de Zumárraga su deseo de que se sea levantada en el lugar una capilla en su honor. El prelado recibe amablemente al vidente, pero le pide una prueba de la veracidad de la aparición. Al día siguiente, en un diálogo encantador, Juan Diego transmite el encargo a la celestial Señora y el día 12 ésta le ordena recoger flores en el cerro y llevárselas al Obispo. A pesar de tratarse de un lugar yermo y pedregoso, y de estar en pleno invierno, el fiel Juan Diego sube al morro y allí encuentra rosas en plena floración, las recoge en su tilma o ayate (especie de poncho de fibra vegetal) y se las lleva al Obispo.

Cuando despliega la tilma y caen las rosas, fray Zumárraga y todos los presentes quedan atónitos. Y del asombro pasan a la emoción, cuando ven que en la humilde tilma ha quedado impresa una figura mestiza de la Santísima Virgen, de indescriptible belleza. Entonces todos caen de rodillas...

Así comienza en México el culto a Nuestra Señora de Guadalupe, que pronto se extendería por todo el Nuevo y Viejo Mundo.

“Aquella que aplasta a la serpiente” deshace la trama anticristiana

El vidente San Juan Diego – Su condición de príncipe
real y guerrero influyó decisivamente para la
credibilidad del milagro y la conversión de su pueblo
El milagro de Guadalupe tiene un carácter profético, porque su objetivo trasciende el tiempo y se proyecta sobre el futuro de América Latina. Y de él deriva toda una cadena de milagros adicionales, que continúan revelándose hasta hoy.

El primero de ellos ocurrió el día de la última aparición a Juan Diego. Un tío de éste, llamado Juan Bernardino, gravemente enfermo y sintiéndose próximo a morir, tuvo ese día una visión de Nuestra Señora, exactamente bajo los mismos trazos con que se apareció a su sobrino. Hablándole en su propia lengua, el náhuatl, la Virgen le anunció su curación, la cual ocurrió de inmediato (fué el primer milagro de ese género sucedido en el Nuevo Mundo). Y le manifestó su deseo de ser llamada Cuatlaxúpeh, que en azteca significa “aquella que pisa a la serpiente”.

Ese nombre —que los españoles convirtieron en “Guadalupe” por su parecido con el de la ciudad extremeña— acumula dos significados: uno genérico, el de la Mujer bíblica del Génesis cuyo talón aplasta la cabeza del demonio, y otro específico, su victoria sobre el demonio Coatlicue o Quetzalcoatl, adorado por los aztecas en forma de pájaro-serpiente. Lo admirable del caso es que en el mismo cerro Tepeyac se daba culto a Tonantzín, la madre de esa deidad. Al elegir ese local para aparecerse, Nuestra Señora deja claro que viene “para sustituir el culto idolátrico a Tonantzín por el culto legítimo a la Verdadera Madre del Verdadero Dios” [1].

Al tiempo del milagro, en 1531 —apenas diez años depués de consumada la conquista de México— la evangelización del país atravesaba dificultades mayúsculas. Las conversiones eran escasas y frágiles (muchos volvían a sus antiguas idolatrías), y se tenía información de una conjura de brujos aztecas para asesinar a todos los españoles del país —que eran menos de dos mil—, acabar con la evangelización, y restablecer el horrendo canibalismo azteca. El Obispo Zumárraga escribía en 1529 al rey Carlos V una angustiada carta, afirmando que si Dios no intervenía, “está la tierra a punto de perderse totalmente”.

La maravillosa doble aparición quebró de raíz esta trama. Y fue complementada por otro milagro espectacular, ocurrido apenas dos semanas después. El 26 de diciembre, la imagen fue llevada festivamente desde México a una primera ermita levantada a toda prisa en el mismo Tepeyac. Un lucido desfile de indígenas la trasladó en medio de inciensos, músicas y danzas. Llegados frente a la ermita, los danzarines escenificaban una batalla, cuando de repente una flecha disparada accidentalmente desde una canoa atravesó la garganta de un participante, que cayó muerto. En medio de gran conmoción, gritos y llantos, el difunto fue llevado a los pies de la imagen “implorándole que le restituyese la vida. En un instante, se inrguió sano y salvo. La flecha fue removida, y sólo quedó una ligera cicatriz para evidenciar el milagro”.

La noticia de estos tres prodigios se propagó velozmente por todo México, y desde ese momento comienza una ola de conversiones.

El papel decisivo de Juan Diego, príncipe y guerrero

Para este fenómeno fue decisiva la persona de Juan Diego. Según investigaciones recientes, que aún prosiguen, al contrario de la imagen que de él suele presentarse, desfigurada por el sentimentalismo —la de un indio de baja condición, pobre e ignorante—, el santo indígena habría sido de estirpe principesca y posición acomodada, además de guerrero y hombre de gran cultura. Su nombre nativo era Cuauhtlatohuac, que significa «El que habla como águila».
Su padre Netzahualpilic era rey de Texcoco; y su madre, la princesa Tlacayehuatzin, era hija de Moctezuma I. Es decir, por las venas del santo vidente corrían las dos mejores sangres de México, la imperial azteca y la real chichimeca. Para tener una idea comparativa, si él hubiese nacido en Cuzco se le llamaría Inca.

Su abuelo paterno era el famoso rey chichimeca Netzahualcoyotl, guerrero, filósofo y poeta, quien contemplando el orden de la naturaleza llegó a deducir la existencia de un solo Dios invisible, Creador de todas las cosas, en honor del cual compuso sesenta salmos, al estilo del rey David.

Además de príncipe, Juan Diego era guerrero y había luchado a órdenes del conquistador Pedro de Alvarado, lugarteniente de Cortés, en la guerra contra los aztecas. El hecho de que Nuestra Señora hubiera elegido como interlocutor a un indígena tan eminente, favoreció decisivamente el movimiento de conversiones ulterior [2] .

En la imagen, una constelación de simbolismos maravillosos

Pero sobre todo, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe está llena de un simbolismo maravilloso, que tocó a fondo el corazón de los mexicanos, pueblo profundamente dotado de sentido simbólico.

● Por ejemplo, la Virgen aparece rodeada de nubes. Ahora bien, a los seres que consideraban venidos de parte del Cielo, los aborígenes mexicanos los figuraban surgidos “entre neblinas y nubes”. Así, cuando en 1519 Moctezuma II recibió a Hernán Cortés, le dijo: “Mi corazón estaba mirando para los lugares de donde habéis venido, salisteis de entre las nubes y las neblinas (...) a reinar en estos reinos”. Similar saludo dieron los sacerdotes aztecas a los primeros misioneros franciscanos, en 1524: “vinisteis por el mar entre las nubes y neblinas, y Dios os envió entre nosotros por ojos, oídos y boca suya”. Por eso, viendo que en la tilma de Juan Diego Nuestra Señora aparece cercada de nubes, los indios entendieron que venía del Cielo; que en Ella se hacían visibles los “ojos, oídos y boca” de Dios; y que venía para “reinar en estos reinos”.

● Esta deducción era reforzada por tres diseños: de los rayos del sol que circundan a la Virgen como irradiados de Ella; de la luna a sus pies; y de las estrellas en su manto y sobre su cabeza; que hicieron entender a los indígenas que Ella es la Reina de todo el universo.

● El 12 de diciembre, dia del solsticio de invierno en México, era el día más importante en el calendario religioso azteca. Celebraban al sol victorioso sobre las tinieblas. Y en la tilma, la Virgen surge precisamente del sol... Asimismo los aztecas adoraban a la diosa luna, Tezcatlipoca. Viendo a Nuestra Señora de Guadalupe pisando en la luna, entendieron que ésta no es nada comparada con Ella. Más aún considerando que en los duelos de guerra aztecas, el vencedor proclamaba su victoria pisando la cabeza del vencido y manteniendo esa posición. La Virgen aparece así como la gran vencedora de la idolatría.

● Pero, a diferencia de los horrendos dioses aztecas, sus manos unidas en oración como suplicantes, y su ligera inclinación de cabeza en señal de humildad, les hicieron comprender que Ella no es una diosa, sino una maternal intercesora ante Alguien mucho mayor que Ella, el verdadero Dios.

● Y como su rostro es de una adolescente encantadoramente mestiza, es decir, posee un claro componente autóctono, los indios se sintieron de inmediato connaturales con Ella.

● El vestido interno de la imagen, que asoma en las mangas, es blanco, precisamente el color que usaban en México las doncellas. Pero la túnica es rosada, color de las mujeres casadas. Mientras que la faja de color lila, dibujada un poco encima de la cintura, así como la configuración del vientre, dan a entender que se trata de una Mujer grávida. O sea, sus vestimentas simbolizan simultáneamente a una esposa, Virgen y Madre.
Este conjunto de simbolismos cautivó de tal manera a los indígenas, que provocó un movimiento de conversiones incontenible, sin precedentes en la historia de la Iglesia.

En el siglo del ateísmo, milagros que desconciertan a la ciencia


El Santuario de Nuestra Señora de los Remedios en
Puebla de los Ángeles expresa el espíritu maravillable del
pueblo mexicano, que la Virgen de Guadalupe deslumbró
con su prodigiosa variedad de significados simbólicos
Pero la pintura escondía aún otras maravillas simbólicas, cuya revelación Dios reservaba para varios siglos después: precisamente para nuestra época de incredulidad y apostasía, como preludiando una nueva y más prodigiosa conversión...

● Los primeros exámenes científicos a que la tilma fue sometida, en 1666 y en 1787, concluyeron que la pintura no era obra de pincel ni otro medio humano conocido, y que su conservación era humanamente inexplicable (la fibra de magüey no dura más de 20 años, y la humedad salitrosa del lugar la corrompe rápidamente).

● Estas conclusiones fueron confirmadas en 1954 por el profesor español Francisco Camps Ribera, autoridad europea y mundial en técnicas pictóricas, quien observó que la burda tela absolutamente no ofrecía condiciones para pintar trazos tan delicados sobre ella, y que en la imagen no hay huella de pincel.

● Pero lo más asombroso es que ¡tampoco hay pintura! En 1936 el profesor de química de la Universidad de Heidelberg Richard Kühn, de origen judío y Premio Nobel de Química 1938, dictaminó que en el diseño de la imagen no existe ningún colorante conocido, ni animal, ni vegetal, ni mineral. Es materia desconocida.

Las fotografías en infrarojo de la imagen tomadas en 1946, de
frente (der.) y al dorso (izq.), revelaron la ausencia completa 
de trazos de pincel y de cualquier otra técnica pictórica conocida
Las fotografías en infrarrojo tomadas por Jesús Cataño en 1946, de ambos lados de la tilma, corroboran que no hay huellas de pincel ni de otro medio conocido. Junto con el Santo Sudario de Turín, esta es la única imagen calificada con el vocablo griego aceiropoivhtoV (literalmente “pintada sin el uso de manos”).

● Esto fue nuevamente confirmado por las fotografías con rayos infrarojos obtenidas en 1979 por los científicos de la NASA Jody Brand Smith y Philip S. Callaghan. Ellos concluyeron que “la técnica empleada es desconocida en la historia de la pintura. Es inusual, incomprensible e irrepetible”.

● Como también es inexplicable que el color de la pintura se mantenga vivo y remozado después de cinco siglos, sobre una tela que debería haberse deshecho en pocos años, increíblemente conservada en perfecto estado hasta hoy.

● Pero hay más. En 1929 el fotógrafo Alfonso Marcué había descubierto que en el ojo derecho de la imagen se refleja el busto de un hombre, posiblemente Juan Diego o el Obispo Zumárraga. La persecución anticatólica que se vivía entonces en México impidió llevar adelante las investigaciones. Pero en 1951 el dibujante Carlos Salinas, examinando fotografías ampliadas de la imagen, reconoció esa misma figura reflejada en las córneas de ambos ojos. Esto fue confirmado por una comisión de 20 oculistas, químicos, optometristas y diseñadores tras 8 años de investigaciones [3].

● Tres destacados oftalmólogos, los doctores Rafael Torija Lavoignet, Enrique Graue Díaz-González, y Amado Jorge Kuri, examinaron separadamente los ojos de la imagen con instrumentos de mucha precisión y llegaron a una misma conclusión, que parecen “ojos vivos”. Graue los examinó con un oftalmoscopio de alta potencia y descubrió una luminosidad en las pupilas: “Uno pasa el haz de luz en los ojos de la Virgen de Guadalupe y ve cómo brilla el iris y cómo el ojo adquiere profundidad. ¡Es algo que emociona!... le recuerdan a uno los ojos de una persona viva” [4].

El fabuloso porvenir católico de América Latina

● Las sorpresas no paran ahí: en diciembre de 1981 los astrónomos del observatorio Laplace de México, P. Mario Rojas, y el Dr. Juan Homero Hernández Illescas verificaron que las estrellas que aparecen en la pintura corresponden a la posición de las constelaciones en el cielo de México en la madrugada del propio día de la aparición, 12 de diciembre de 1531. Se identifican del lado derecho las constelaciones de Libra, Escorpión, Hidra, Centauro y nuestra Cruz del Sur; y al lado izquierdo Boyero, Osa Mayor, Berenice, Lebrel, Tauro y Dragón. ¡El simbolismo de la Reina del Cielo! [5].

● Otro detalle asombroso: la tilma está colocada sobre una placa metálica cuya temperatura es de 15° C., pero el tejido tiene una temperatura de 36,5°C., correspondiente a la de un cuerpo humano vivo normal [6].
Lo que caracteriza estos hallazgos realizados en el siglo XX es que ninguno de ellos tiene explicación científica. Estamos, pues, delante de un milagro ocurrido hace cinco siglos, que continúa desdoblándose hasta hoy, en nuevos y prodigiosos sub-milagros...

Esta secuencia maravillosa, ¿qué otras maravillas augura? Sin duda, con ella la Santísima Virgen nos muestra un acercamiento a los fieles de México y de toda América Latina, inédito en la Historia. Por cierto hay en esa proximidad un grand dessein, una celestial y grandiosa intención. Sus ojos benignos puestos sobre el Continente mestizo indican una especialísima predilección.

Más aún, el hecho de que la raza americana aparezca reflejada en esos “ojos misericordiosos”, le da al milagro de Guadalupe una dimensión profética. Y nos comunica la luminosa certeza de que el triunfo universal del Inmaculado Corazón de María, que la misma Virgen prometió en Fátima, tendrá en América Latina —el continente mariano por excelencia— un protagonista de excepción, para construir aquí una nueva civilización cristiana de grandeza inimaginable.


[1] P.Jorge Loring, S.J., El Misterio de la Virgen de Guadalupe, in http://loring.catholic.net/publicaciones.phtml;
cfr. también Alejandro Ezcurra Naón, Cristiandad auténtica o Revolución comuno-tribalista, Ed. Fernando III El Santo, Madrid, 1993, p. 70.

[2] Ver por ejemplo mención a los estudios del P. Rocha Cortés Documentos para servir a la genealogía de Juan Diego, y de los investigadores Miguel González Fernández, Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero Rosado, El encuentro de la Virgen de Guadalupe y de Juan Diego, en http://www.mariologia.org/vidasejemplaresmarianassanjuandiego04.htm

La razón por la cual un indio tan noble como Juan Diego vestía una tosca tilma, es que la usaba como señal de penitencia.

[3] Enrique M. Loaiza, O milagre da Virgem de Guadalupe, Artpress, São Paulo, 2005, p. 59.

[4http://www.aforteanosla.com.ar/catent/articulos%20generales/guadalupe.htm

[5http://www.virgendeguadalupe.org.mx/estudios/estrellas.htm

[6] Actualmente continúan investigándose otras posibles maravillas como la existencia de 13 figuras de personas en las pupilas de la Virgen, descubiertas por el ingeniero peruano José Aste Tönsman, los latidos en el vientre de la imagen, etc.
https://www.tradicionyaccion.org.pe/spip.php?article73

lunes, 12 de abril de 2021

S A N T O R A L


Santa Teresa de los Andes

 Sombra y Luz en la Edad Moderna“,

por Juana Fernández Solar (1900-1920)


DEMOLEDORES Y CREADORES


“Hay un poder siempre reinante, una dinastía que no conoce ocaso, una luz que jamás se extingue, y este poder ha sido siempre combatido, esta dinastía sin cesar perseguida, esta luz ha estado continuamente circundada de tinieblas. He aquí la eterna historia del poder de la Iglesia; de la dinastía del Papado; de la luz, de la verdad. Mientras todo pasa y fenece a sus pies, mantienes la Iglesia erguida, porque está sostenida por el poder de lo alto.
Descorramos el telón del escenario de los pueblos modernos, y veremos que en cada siglo, los hijos de la Iglesia tienen que llevar a sus labios la trompeta guerrera. Esta lucha no terminará porque eterno es el antagonismo entre la sombra y la luz. Mientras los hijos de la sombra demuelen, los hijos de la luz regeneran. De allí el título que  adoptamos: “Demoledores y Creadores”
I
¿Qué pasa en el siglo XVI? Los países de Europa se encienden en el fuego de guerra fratricida. En Alemania un astro siniestro se interpone entre las almas y el sol de la verdad. Lutero y sus secuaces dan el grito de guerra, el blanco de sus ataques es la autoridad de la Iglesia. ¡Creed lo que queráis! ¿Cuál es el fruto de esta rebelión? La destrucción de la comunión de ideas. Las naciones se ven inundadas en sangre, las almas envueltas en las tinieblas del error, y la herejía como río desbordado, arrastra a las masas populares, a la nobleza, a los tronos y hasta a los ministros del altar. Los canales por donde Dios derrama las gracias sobre las almas están pues envenenados”.
“Mas, ¿será posible que el mundo perezca? No, que un nuevo astro surge en el horizonte; es el herido de Pamplona, Ignacio de Loyola, que cae como soldado de un rey terreno y se levanta como guerrero del Rey del cielo. Vedlo alistar una compañía que no ha de manejar el cañón ni empuñar la espada. ¿Queréis conocer sus armas? ¡El Crucifijo! ¿Su divisa? ¡La mayor gloria divina! Sus soldados se derramarán por doquiera, y portadores de la luz de la verdad van dejando tras sí una huella luminosa; luz derraman en Europa, en la controversia, la predicación, la enseñanza; luz derraman en las Indias con Francisco Javier que regenera en las aguas del bautismo millones de almas; luz derraman los soldados de la nueva milicia doquiera que dirigen sus pasos”.
II
Las naciones se ven inundadas en sangre, 
las almas envueltas en las tinieblas
del error y de la herejía
“Demos vuelta a la página del siglo XVI y veremos en el siglo siguiente el mismo espectáculo de sombra y luz de demoledores y creadores. En el siglo XVII vemos destacarse entre las sombras una figura de aspecto rígido y severo: Jansenio que arroja el hielo y la sombra por donde pasa. La llama del amor vacila y acaba por extinguirse con su grito impío: ¡Cristo no murió por todos! Huid del Dios del Sacramento, pues podéis enajenaros su voluntad por vuestra indignidad. ¡Huid, huid!, claman los de moledores del siglo XVII, y las almas aterradas huyen, y se hielan y se pierden”.
“Dios estaba herido en lo más delicado de su amor, el Verbo pronuncia una vez más la palabra creadora que va a hacer brillar la luz en medio de las tinieblas: en Paray-Le-Monial se levanta un sol esplendoroso y vivificante. Jesucristo muestra a una humilde visitandina su Corazón abierto, abrasado en llamas de amor, se queja del olvido de los hombres y los llama a todos con insistencia, La legión jansenista grita: ¡Huid, huid! La voz de Paray-Le-Monial clama en tanto: ¡Venid, venid! La negra bandera del terror cederá ante el hermoso estandarte del amor, ¿Es esto todo? No, allí está el gran apóstol de la caridad, San Vicente de Paul, que a imitación del Maestro divino, llama al pobre, al enfermo, al niño; para todos hay cabida en su corazón. Su bella legión de Hermanas de la Caridad arranca al infierno millares de almas en el instante supremo. El amor desterrado reanima a las almas. La luz saca a los espíritus de las sombras. El Corazón divino de Jesús y el corazón deificado de Vicente de Paul, hablan de amor: de amor infinito el uno, y de compasión hasta el heroísmo el otro.
III
“La lucha no ha terminado; el enemigo acecha siempre a la Iglesia. La tempestad es más terrible que nunca en el siglo XVIII, Los corifeos de la maldad, Voltaire y Rousseau se muestran, el primero con la sonrisa burlesca en los labios y la blasfemia en la pluma, el segundo con el sofisma y la confusión en las ideas, y ambos con la corrupción en el corazón, Los pretendidos filósofos quieren explicarlo todo racionalmente, y proclaman a la faz del mundo que no hay Dios, y arrancan a Cristo del corazón de nobles y plebeyos, y aun se atreven a arrancarlo del corazón del niño. ¡Deteneos infames! Está colmada vuestra medida, ese santuario de inocencia no puede ser traspasado, esos niños pertenecen a Jesucristo! Un apóstol se levanta en nombre del Dios de la infancia. Juan Bautista La Salle, funda las escuelas cristianas,  encerrando en el corazón de los niños desvalidos la chispa de la fe que se extingue por todas partes”.
¡Guerra al Papa! Es el grito de la falange mortífera. Y en su frenético entusiasmo dice que ya no habrá quien suceda al mártir de la impiedad, a Pío VI. Mas no gritéis tan alto. Dios ha dicho que las puertas del infierno no prevalecerán, y se burlará de vuestros designios. Ved sentado y establecido en el trono un nuevo Papa. Lanzasteis a vuestra noble nación sobre el patrimonio de San Pedro, y he aquí que los cismáticos cumplen inconscientemente su misión: ellos arrojan al invasor y, bajo la seguridad de sus armas vencedoras, nombra la Iglesia un nuevo piloto: ¡es Pío VII!

CONCLUSIÓN

¡Oh Iglesia, tu poder jamás será destruido! Las tinieblas cubrieron la faz del universo en la aurora del Tiempo y al “Fiat lux”, huyeron vencidas. Más tarde las sombras de la idolatría cubrieron al mundo antiguo, vino el Verbo y disipó las tinieblas, porque el Verbo era la Luz. Hoy las sombras cubren de nuevo al orbe cristiano; mas allí está la palabra de Cristo, Verdad eterna: “Aquel que me sigue y cumple mi palabra no anda en tinieblas”.
"¡Oh palabra de vida! ¡A Ti amor eterno, a Ti eterna felicidad!”,

(Teresa de los Andes – Obras completas, pp. 679 a 684; Editorial Monte Carmelo, Burgos, 1995)