domingo, 30 de septiembre de 2018

EL LIBRO DE LA BEATA JACINTA


Un misterio para muchos
¿Por qué debería leer el relato de la breve vida de Jacinta?”, me preguntará el lector. “¿Qué puede aportarme?”.
– “Creo que sobre Fátima, ya conozco todo lo que se puede saber: la Santísima Virgen se apareció en Portugal a tres pastorcitos en 1917, les dijo que rezaran el rosario, y Jacinta era una niña que tuvo mucha suerte, aunque es cierto que murió muy joven... pero es un angelito en medio de los ángeles”.
– “¿Qué tengo que ver con todo esto, en qué se relaciona con mi vida, tendrá algún interés para mí?”
Los  tres videntes bajo el arco de madera que marca
el sitio de las apariciones
(Septiembre de 1917)


Revelaciones
Al leer las páginas que siguen, publicadas con ocasión del centenario del nacimiento de Jacinta, usted descubrirá algo que, para muchos, constituye un misterio, sobre todo en nuestro mundo paganizado.
En la aparición del 13 de julio de 1917, la Virgen Santísima mostró el infierno a tres niños: Lucía, de diez años, Francisco, de nueve, y Jacinta, de siete.
¡Sí, la Santísima Virgen mostró el infierno, con sus demonios con forma de monstruos horribles y las almas de los condenados en un inmenso incendio, a una chiquita de siete años!
Esta visión transformó su vida: a partir de entonces, aceptó sufrir por los pecadores, a fin de que se convirtieran y así, evitar que se condenaran para siempre.
Leyendo estas páginas, verá cómo el amor del prójimo, y del prójimo pecador, lleva a una niña al heroísmo en la aceptación del sufrimiento.
¡Y cuánto sufrió!
Pequeñita, pobre y enferma, se convierte en una gigante de la virtud, en un modelo universal de sabiduría, de riqueza interior y de fuerza.
No podrá dejar de emocionarse al constatar la generosidad de esta frágil víctima, su inocencia y candor en medio de los tormentos, su intimidad confiada con Jesús y con su Madre del Cielo, así
como la dulzura maternal de la Virgen Santísima para con ella.
Dos imágenes del Milagro del Sol. Fueron documentadas por el periodista Avellino de Almeida, en "A
Ilustraçâo Portuguesa", donde publicó un extenso reportaje sobre el acontecimiento el lunes siguiente, 15 de octubre de 1917 y otro el 29 del mismo mes.


Sufrir por los pecadores
Estoy convencido de que Jacinta tiene algo muy especial que transmitirle. Lea su historia, mírela a los ojos, en la foto de la tapa, y descubra por sí mismo lo que le sugiere su mirada interrogadora.
¡Atención! No crea que este opúsculo quiere susurrarle con una voz melosa: “Usted debería buscar la santidad, ¿no?” –frase que, probablemente, no le sería de gran utilidad. No. Busca expresar otra cosa.
Ser santo, sin duda, parece muy hermoso, aunque, más bien, algo muy abstracto y, aparentemente, reservado a las almas escogidas.
Pero sufrir y ser pecador, es lo que nos toca a todos cada día.
Con Jacinta, puedo aprender a aceptar los sufrimientos inevitables de la vida, puedo aprender a amar a mi prójimo, incluso si no es perfecto, puedo aprender a dejar de pecar.
¿Acaso esto no vale la pena?





Valor del ejemplar: $ 180
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2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Un libro para estos últimos tiempos. Es oración callada y fresca que anida en el interior del lector. Enmarcado en una poética simplicidad estética, no solo es una lectura para recordar sino para tener presente, ya que constituye una formidable escalera para alcanzar el Cielo, en una receta dada por una niña - ángel de nueve años.

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