jueves, 7 de noviembre de 2024

Mes de MARÍA en la Argentina

Mes de María




En la búsqueda de un comentario sobre el significado del mes mariano por excelencia, nos deparamos con este excelente artículo del ilustre pensador católico, escrito para el periódico «Legionario» (n° 563, 23 de mayo de 1943), donde el autor, aborda el tema de modo magistral y perfectamente válido para nuestros días.

Plinio Corrêa de Oliveira

¡No es sin tristeza que sentimos aproximarse el fin de este mes de María! En efecto, durante el mes de mayo sentimos que una protección especial de la Santísima Virgen se extiende sobre todos los fieles, y la alegría que brilla en nuestros templos e ilumina nuestros corazones expresa la universal certeza de los católicos de que el patrocinio indispensable de nuestra Madre celestial se vuelve, durante el mes de mayo, aún más solícito, más amoroso, más exuberante de visible misericordia y acogedora condescendencia.
Sin embargo, algo queda después de cada mes de mayo, si hubiéramos sabido vivir convenientemente esos treinta y un días especialmente consagrados a la Santísima Virgen. Lo que nos queda es una devoción mayor, una confianza más especial, y, por así decir, una intimidad aún más acentuada con Nuestra Señora, con la cual en todas las vicisitudes de la vida sabremos pedir con más respetuosa insistencia, esperar con más invencible confianza, y agradecer con más humilde cariño todo el bien que Ella nos haga.
La Santísima Virgen es la Reina del Cielo y de la Tierra, y, al mismo tiempo, nuestra Madre. Con esta convicción entramos siempre en el mes de mayo, y tal convicción se afirma cada vez más en nosotros, lanza claridades y fortaleza siempre mayores cuando el mes de mayo termina. Mayo nos enseña a amar a María Santísima por su propia gloria, por todo cuanto Ella representa en los planes de la Providencia. Y nos enseña también a vivir de modo más constante nuestra vida de unión filial a María.
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Los hijos nunca están tan seguros de la vigilancia amorosa de sus madres como cuando sufren. La humanidad entera sufre hoy en día. Y no apenas todos los pueblos sufren, sino que casi se podría decir que sufren de todos los modos por los que pueden sufrir. Las inteligencias son barridas por el vendaval de la impiedad y del escepticismo. Tifones locos de mesianismos de todo orden devastan los espíritus. Ideas nebulosas, confusas, audaces, se infiltran en todos los ambientes, y arrastran consigo, no sólo a los malos y a los tibios, sino a veces hasta a aquellos de quien se esperaría mayor constancia en la Fe. Sufren las voluntades obstinadamente apegadas al cumplimiento del deber, con todas las contrariedades que les viene de su fidelidad a la ley de Cristo. Sufren los que quebrantan esa ley, pues lejos de Cristo todo placer no es en el fondo sino amargura, y toda alegría una mentira. Sufren los corazones, dilacerados por los horrores de las guerras que se dilatan, de las familias que se disuelven, de las luchas que arman por doquier hermanos contra hermanos. Sufren los cuerpos, diezmados por la ametralladora, debilitados por el trabajo, minados por la enfermedad, acongojados por todo tipo de necesidades. Se podría decir que el mundo contemporáneo, semejante al que vivía en el tiempo en que Nuestro Señor nació en Belén, llena los aires de un grande y clamoroso gemido, que es el gemido de los malos que viven lejos de Dios, y de los justos que viven atormentados por los malos.
Cuanto más sombrías se vuelvan las circunstancias, cuanto más agudos los dolores de toda especie, tanto más debemos pedir a la Santísima Virgen que ponga término a tanto sufrimiento, no sólo para hacer cesar así nuestro dolor, sino para mayor provecho de nuestra alma. Dice la Sagrada Teología que la oración de Nuestra Señora anticipó el momento en que el mundo debería ser redimido por el Mesías. En este momento lleno de angustias, volvamos con confianza nuestros ojos a la Santísima Virgen, pidiéndole que abrevie el gran momento esperado por todos, en que un nuevo Pentecostés abra claridades de luz y de esperanzas en estas tinieblas, y restaure por todas partes el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo.
Debemos ser como Daniel, de quien dice la Escritura que era desideriorum vir, “varón de deseos”, es decir, hombre que deseaba grandes y muchas cosas. Para la gloria de Dios, deseemos grandes y muchas cosas. Pidamos a Nuestra Señora mucho y siempre. Y lo que sobre todo le debemos pedir es aquello que la Sagrada Liturgia suplica a Dios: Emitte Spiritum tuum et creabuntur, et renovabis faciem terrae — “Envía tu Espíritu y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra”. Debemos pedir por intermedio de la Santísima Virgen que Dios nos envíe nuevamente en abundancia el Espíritu Santo, para que las cosas sean nuevamente creadas, y purificada por una renovación la faz de la tierra.
Dice Dante en la Divina Comedia que rezar sin el patrocinio de Nuestra Señora es lo mismo que querer volar sin alas. Confiemos a la Santísima Virgen este anhelo en que va todo nuestro corazón. Las manos de María serán un par de alas purísimas por medio de las cuales llegará ciertamente al trono de Dios nuestra oración.
Como conclusión de este mes de María, hagamos nuestras dos súplicas de la letanía de las Rogativas, referentes a las necesidades mundiales de la Santa Madre Iglesia:
“Para que os dignéis humillar a los enemigos de la Santa Iglesia, ¡te lo pedimos, Señor!

Para que os dignéis exaltar a la Santa Iglesia, ¡te lo pedimos, Señor!”  

Nota: Esta fiesta en el hemisferio norte se celebra en Mayo (primavera, mes de las flores), en el hemisferio sur desde el día 7 de Noviembre -fiesta de María Mediadora de todas las Gracias- al 8 de Diciembre -fiesta de la Inmaculada Concepción-.


Cinco Cardenales piden definición de dogma mariano

Cinco cardenales han enviado una carta invitando a los purpurados de todo el mundo a unirse a ellos para pedir a Benedicto XVI que declare un quinto dogma mariano que “proclamaría la plena verdad cristiana sobre María”. Los firmantes son Telesphore Toppo, arzobispo de Ranchi (India); Luis Aponte Martínez, arzobispo emérito de San Juan (Puerto Rico); Varkey Vithayathil, arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly (India); Ricardo Vidal, arzobispo de Cebú (Filipinas); Ernesto Corripio y Ahumada, arzobispo emérito de Ciudad de México.
El texto incluye la petición hecha al Papa de proclamar a María “Madre espiritual de toda la humanidad, corredentora con Jesús Redentor, mediadora de todas las gracias con Jesús único mediador, abogada con Jesucristo en favor del género humano”.
El secretariado de los cinco cardenales ha difundido el texto de la presentación hecha al Papa en 2006:
“Creemos que es el momento oportuno para una solemne definición o clarificación sobre la constante enseñanza de la Iglesia respecto a la Madre del Redentor y su cooperación única en la obra de la Redención, así como su papel en la distribución de la gracia y en la intersección por la familia humana”.
Esta doctrina de ningún modo es una novedad en la Iglesia. Ya en el siglo II, San Ireneo afirmaba que María ha sido constituida causa de salvación para todo el género humano. A lo largo de los siglos, hubo incontables santos que postularon esta verdad, entre los que se destacan San Germán de Constantinopla, San Bernardo, san Pablo de la Cruz, San Bernardino de Siena, San Alfonso María del Ligorio, etc.
No sólo los santos, sino también los Pontífices, como el beato Pío IX, León XIII, san Pío X, Benedicto XV, Pío XI, Pío XII, en diversas Encíclicas enseñaron esta doctrina.
San Luis María Grignion de MontfortSin embargo, uno de los santos que la desarrolló de forma más completa, fue San Luis María Grignion de Montfort, cuya fiesta se celebran el 28 de abril. En su célebre “Tratado De la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen” él afirma:
“Fue por intermedio de la Santísima Virgen María que Jesucristo vino al mundo, y es también por medio de Ella quiere Él deberá reinar en el mundo”.
“Sólo María es la que ha hallado gracia ante Dios sin el auxilio de ninguna otra pura criatura (S.Lc. 1, 30). Sólo por medio de Ella han hallado gracia ante Dios cuantos después de Ella la han hallado, y sólo por Ella la obtendrán cuantos en lo sucesivo la han de hallar.
“Ella estaba llena de gracia cuando la saludó el arcángel San Gabriel (S. Lc. 1, 28), y quedó sobreabundantemente llena de gracia cuando el Espíritu Santo la cubrió con su sombra inefable (S. Lc. 1, 35), y de tal manera ha aumentado Ella, de día en día y de momento en momento, esta doble plenitud, que se ha elevado a un grado de gracia inmensa e inconcebible; en forma que el Altísimo la ha hecho tesorera única de sus riquezas y dispensadora singular de sus gracias para ennoblecer, levantar y enriquecer a quien Ella quiere: para hacer caminar por la estrecha senda del cielo a quien Ella quiere; para permitir, a pesar de todos los obstáculos, la entrada por la angosta puerta de la vida a quien Ella quiere, y para dar el trono, el cetro y la corona de rey a quien Ella quiere. Jesús, en todas partes y siempre, es el fruto y el Hijo de María, y María es, en todo lugar y tiempo, el árbol verdadero que contiene el fruto de la vida y la verdadera Madre que lo produce”



jueves, 8 de agosto de 2024

 


Obispos católicos de todo el mundo exigen una disculpa formal del COI por la “blasfema” inauguración olímpica

En una contundente carta abierta, cardenales y obispos católicos de todo el mundo han pedido al
Comité Olímpico Internacional (COI) que “repudie” y “se disculpe” por la “burla intencionalmente odiosa” de la Última Cena durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de París 2024.

Además, “los abajo firmantes se comprometen a un día de oración y ayuno en reparación por esta blasfemia”.

https://www.aciprensa.com/noticias/105595/obispos-exigen-disculpa-del-coi-por-blasfemia-de-la-ultima-cena-en-juegos-olimpicos


Carta abierta de obispos católicos al Comité Olímpico Internacional

“Si mi pueblo, sobre el que es invocado mi Nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra” (2 Cron 7,14)

El mundo entero presenció consternado la grotesca y blasfema representación de la Última Cena con la cual se inauguraron los Juegos Olímpicos de París. Resulta difícil comprender cómo los responsables pudieron permitirse intencionalmente profanar tan a la ligera la fe de más de dos mil millones de hombres.

Nosotros, obispos católicos del mundo entero, exigimos en nombre de todos los cristianos que el Comité Olímpico repudie este acto blasfemo y pida disculpas a todos los hombres de fe. Es difícil imaginarse que cualquier otra religión habría sido deliberadamente expuesta a un escarnio tan odioso ante un público internacional. Sin embargo, este vil acto representa una amenaza para todos, incluidos los creyentes de otras religiones y de ninguna, porque anima a los poderosos a hacer lo que les plazca con quienes desprecien.

Obedientes al Dios que nos llama a rezar con humildad y a rechazar el mal, nosotros, los infrascritos, celebraremos una jornada de ayuno y de oración en reparación por esta blasfemia. En esta occasion cada uno de nosotros ofrecerá el santo sacrifico de la Misa, en la que la Pasión, muerte y Resurrección de Cristo se nos hacen presentes por medio de nuestra obediencia al mandamiento que Él mismo nos dio en la Última Cena: “Haced esto en conmemoración mía”.

La Última Cena es la comida que Jesús de Nazaret tomó con sus amigos más íntimos en la noche antes de su muerte por ellos y por nosotros. Pedimos al Señor que quienes intenten dañar a otros con su poder, y quienes se vean dañados por los poderosos, imiten el amor sacrificial de Cristo, para que la paz, el decoro y el respeto mutuo vuelvan a reinar en el mundo.

Raymond Leo Cardenal Burke (La Crosse, EE.UU.)

Wilfrid Fox Cardenal Napier, O.F.M. (Durban, Sudáfrica)

Berhaneyesus Demerew Cardenal Souraphiel, C.M. (Addis Ababa, Etiopía)

Arzobispo Emérito Héctor Rubén Aguer (La Plata, Argentina)

Arzobispo Samuel Joseph Aquila (Denver, EE.UU.)

Arzobispo Emérito Charles Joseph Chaput, O.F.M. Cap. (Philadelphia, EE.UU.)

Arzobispo Paul Stagg Coakley (Oklahoma City, EE.UU.)

Arzobispo Salvatore Joseph Cordileone (San Francisco, EE.UU.)

Arzobispo Ignatius Ayau Kaigama (Abuja, Nigeria)

Arzobispo Joseph Fred Naumann (Kansas City en Kansas, EE.UU.)

Arzobispo Gabriel Charles Palmer-Buckle (Cape Coast, Ghana)

Arzobispo Hanna Rahme (Baalbek-Deir El-Ahmar, Líbano)

Arzobispo Emérito Juan Antonio Ugarte Pérez (Cuzco, Perú)

Arzobispo Michael Charles Barber, SJ (Oakland, EE.UU.)

Obispo Athanasius Schneider, O.R.C. (Maria Santissima en Astana, Kazajstán)

Obispo Edward James Burns (Dallas, EE.UU.)

Obispo Liam Stephen Cary (Baker, EE.UU.)

Obispo James Douglas Conley (Lincoln, EE.UU.)

Obispo Andrew Harmon Cozzens (Crookston, EE.UU.)

Obispo Hyacinth Oroko Egbebo, MSP (Bomadi, Nigeria)

Obispo Jean Clément Marie Gérard Laffitte (Entrevaux)

Obispo Gregory John Mansour (Eparquía de Saint Maron de Brooklyn, EE.UU.)

Obispo Nestor-Désiré Nongo-Aziagbia, S.M.A. (Bossangoa, República Centroafricana)

Obispo Thomas John Joseph Paprocki (Springfield en Illinois, EE.UU.)

Obispo David Laurin Ricken (Green Bay, EE.UU.)

Obispo Daniel Edward Thomas (Toledo. EE.UU.)

Obispo David Arthur Waller (Nuestra Señora de Walsingham, Inglaterra)



LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO TRADUCCIÓN DEL P. FRANCISCO VILLANUEVA, S.D.B.

......Sólo Dios lo puede todo, lo conoce todo y lo ve todo. Dios no tiene ni pasado ni futuro, para Dios no hay nada oculto; todas las cosas le son presentes y para El no hay distancia de lugar o de persona. Sólo El en su infinita misericordia y para su gloria puede manifestar las cosas futuras a los hombres.

La víspera de la Epifanía del corriente año de 1870 desaparecieron todos los objetos materiales de mi habitación y me encontré ante la consideración de cosas sobrenaturales. Fue algo que duró breves instantes, pero fueron muchas las cosas que vi. Aunque de forma y de apariencias sensibles, no se pueden comunicar a los demás sino con mucha dificultad con signos exteriores o sensibles. Cuanto sigue podrá dar una idea de ello. En todo esto se encuentra la palabra de Dios acomodada a la palabra del hombre.

«Del Sur viene la guerra, del Norte viene la paz.
Las leyes de Francia no reconocen ya al Creador y el Creador se hará conocer y la visitará tres veces con la vara de su furor.

La primera abatirá su soberbia, con las derrotas, con el saqueo y con los estragos en las cosechas, en los animales y en los hombres.
En la segunda, la gran prostituta de Babilonia, aquella a la que los buenos llaman, suspirando, el prostíbulo de Europa, será privada del jefe y entregada al desorden.

¡París! ¡París! En vez de armarte con el nombre del Señor te rodeas de casas de inmoralidad. Estas serán por ti misma destruidas: tu ídolo, el Panteón, será reducido a cenizas, para que se cumpla lo que está escrito: mentita est iniquitas sibi. Tus enemigos te colmarán de angustias, de hambre, de espanto y quedarás convertida en la abominación de las naciones. Pero ¡ay de ti si no reconoces la mano qué te hiere! Quiero castigar la inmoralidad, el abandono, el desprecio de mi ley, dice el Señor.

En la tercera caerás bajo una mano extranjera: tus enemigos verán desde lejos tus palacios incendiados, tus casas convertidas en montones de ruinas, bañadas en la sangre de tus héroes, que ya no existen. Pero he aquí que un gran guerrero del Norte llevará un estandarte; sobre la diestra que lo sustenta está escrito: «Irresistible es la mano del Señor». En aquel instante el Venerando Anciano del Lacio le salió al encuentro flameando una antorcha de luz vivísima. Entonces el estandarte se extendió y de negro que era se trocó blanco como la nieve. En el centro del estandarte estaba escrito con caracteres de oro el nombre de Quien todo lo puede.

El guerrero y los suyos hicieron una profunda inclinación al Anciano y se estrecharon la mano.

Ahora la voz del cielo se dirige al Pastor de los pastores. Tú ahora estás en la gran conferencia con tus asesores; pero el enemigo del bien no guarda un momento de reposo; estudia y practica toda clase de argucias contra ti. Sembrará la discordia entre tus asesores; suscitará enemigos entre mis hijos. Las potencias del siglo vomitarán fuego y querrían que las palabras fuesen ahogadas en las gargantas de los custodios de mi ley. Pero esto no sucederá. Harán el mal, pero en perjuicio de sí mismos. Tú date prisa; si las dificultades no se resuelven, corta por lo sano. Si te sientes angustiado, no te detengas, sino al contrario, continúa adelante hasta que le sea cercenada la cabeza a la hidra del error. Este golpe hará temblar a la tierra y al infierno, pero el mundo recobrará la seguridad y todos los buenos se alegrarán. Conserva, pues, junto a ti solamente a dos asesores, pero a cualquier parte que vayas, continúa y termina la obra que te fue confiada. Los días corren velozmente y tus años se acercan al número establecido; pero la gran Reina será siempre tu auxilio y como en los tiempos pasados, también en el porvenir será siempre magnum et ingulare in Ecclesia proesidium.

FuenteLOS SUEÑOS DE DON BOSCO- CASTIGOS SOBRE ROMA Y PARÍS
.SUEÑO 75.—AÑO DE 1870. (M. B. Tomo IX. págs. 779-783; Tomo X, págs. 59-63

jueves, 6 de junio de 2024

 




 

«Requiem æternam dona eis, Domine,
 et lux perpetua
luceat eis»


Como devoto de María Auxiliadora, acompañó desde jóven
 los ideales de la Tradición, Familia y Propiedad

Quiero llegar hasta tus pies benditos
para implorar sobre mi vida entera
la bendición que ampare mi alegría
¡Auxiliadora madre mía!

Por ti viví los años de inocencia
porque aprendí de labios de mi madre
a invocar tu nombre cada día
¡Auxiliadora madre mía!

Tuya será mi juventud inquieta
frágil barquilla en borrascosos mares
porque serás su brújula y su guía
¡Auxiliadora madre mía!

Y hasta el postrer momento de mi vida
ruego que ayudes con materna mano
al pecador que solo en ti confía
¡Auxiliadora madre mía!

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