domingo, 13 de agosto de 2017

S A N T O R A L

SAN HIPÓLITO, MÁRTIR
Siendo preso el invencible mártir de Cristo San Lorenzo, fué dado en guarda á un caballero romano, llamado Hipólito: el cual por haber visto los milagros que San Lorenzo obraba, estando aherrojado en la cárcel, y que con sola la señal de la cruz daba vista á los ciegos, y hacia cosas maravillosas, se convirtió á la fé del Señor, y fué bautizado él y toda su familia, que era de diez y nueve personas, por mano del mismo San Lorenzo. Fué tan fervoroso después Hipólito, y tan deseoso de morir por Cristo, que viendo padecer á San Lorenzo, por acompañarle y morir con él, quiso á voces clamar que era cristiano, y fué necesario, para que no lo hiciese, que el mismo San Lorenzo le detuviese y le mandase que callase y se guardase para su tiempo, que presto le vendría. Pasó su carrera gloriosamente San Lorenzo, y murió asado en unas parrillas con aquella constancia y espíritu admirable, que dijimos el día de su martirio: e Hipólito, tomando su cuerpo, honoríficamente le enterró en compañía de Justino, presbítero. Como esto se divulgase y viniese á noticia del emperador, al cabo de tres días, estando en una casa, puesta la mesa para comer, por su mandado fué preso Hipólito, y llevado á su presencia, lo dijo: ¿También tú eres nigromántico y mago como Lorenzo, y has enterrado su cuerpo? Respondió Hipólito: Verdad es que yo le enterró; mas no como mago, sino como cristiano. Enojóse sobre manera el tirano; hízole dar con una piedra muchos golpes en la boca, y desnudar de la vestidura blanca de Cristo, y recién bautizado, que traía; y San Hipólito dijo al tirano: No me has desnudado, sino vestido. Después de algunas razones, mandole Valeriano tender en el suelo, y herir fuertemente con varas y gruesos palos; y el santo daba gracias á Dios, que le hacía digno de aquel tormento. El tirano dijo: no siente los palos Hipólito: arañen con cardos y espinas su cuerpo. Hízose así; é Hipólito a voces decía: Cristiano soy, y por Cristo padezco.
Estando ya cansados los mismos verdugos de rasgar sus carnes y de atormentarle, mandó el tirano que le levantasen del suelo, y le vistiesen de su hábito antiguo y militar, y comenzó á hablarle con blandura, rogándole que dejase aquella pertinacia, y que fuese  su amigo, y que gozase de la honra militar, y de las otras mercedes que le hacía. Rióse Hipólito, y con voz alta y clara dijo: Mi honra y gloria militar, es ser soldado constante de Cristo, y morir debajo de su bandera: Mandó el tirano confiscarle los bienes, y prender, y traer delante de sí toda la familia de Hipólito, porque supo que era cristiana. Entre las otras personas que en ella había, era una santa mujer, llamada Concordia, la cual había sido ama, y criado al mismo Hipólito: y dicléndole el tirano que mirase sus años, y no quisiese morir con su señor Hipólito; ella respondió: Yo, y los que estamos aquí présentes, antes queremos morir valerosamente con Hipólito, que vivir sin él, siendo cobardesEmbravecióse el tirano, y dijo: Los esclavos y siervos no se enmiendan, sino con azotes: y mandó azotar á Concordia, y herirla con plomadas tan fuertemente, que dio su espíritu al Señor en aquel tormento, estando presente Hipólito. Quedó el santo muy alegre y regocijado, por ver que había enviado delante de sí á la corona de la gloria, á la que le había dado el pecho y sustentado con su leche.
St. Hippolytus Triptych, 1470 - 1475 - Dirk Bouts
Finalmente mandó Valeriano, que Hipólito, y toda su familia, fuesen llevados fuera de los muros de Roma, y que allí en presencia de Hipólito los demás fuesen degollados, y él, atado á las colas de caballos feroces y bravos, fuese arrastrado por el campo; y así con este horrible y cruelísimo martirio despedazado, dio su alma á Dios; y su cuerpo de noche fué sepultado por Justino, presbítero, y otros cristianos en el campo Verano, no lejos del cuerpo de San Lorenzo. Celebra la Iglesia su martirio á los 13 de agosto, y fué año de Cristo de 261, imperando Valeriano, y Galieno, su hijo. Los Martirologios, romano, de Beda, Usuardo y de Adon, hacen mención de San Hipólito, mártir, y mas copiosamente se trata de él en los Actas del martirio de San Lorenzo.
    
FuenteLa leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario