sábado, 8 de abril de 2017

S A N T O R A L

San Dionisio, Obispo de Corinto y Confesor

San Dionisio floreció en el segundo siglo de la Iglesia; y aunque se ignora el lugar de su nacimiento y también su origen; pero se sabe que por sus heroicas virtudes subió al episcopado de Corinto en tiempo del emperador Marco Aurelio. Allí se distinguió por su elocuencia, no menos que por el grande celo que manifestaba en la conversión de los herejes y gentiles de que estaba plagada su diócesis, y casi todas las ciudades del Oriente y Occidente.

A los lugares donde podía llegar á predicar el Evangelio, ó por la grande distancia, ó porque se lo impedían sus enemigos, escribía cartas llenas de unción y caridad, para convertir á la religión cristiana los infieles que estuvieran todavía sumergidos en las densas tinieblas del paganismo. 

A la misma Roma escribió varias cartas dando gracias al pontífice San Sotero, que entonces ocupaba la primera silla de la Iglesia, por las limosnas con que socorría á los infelices que estaban condenados á las minas por conservar su creencia y no ser perjuros á su religión.


En aquella época se descubrieron en Corinto y en otros lugares algunas herejías, no por la mala interpretación de las Sagradas Escrituras. sino por los falsas doctrinas que se enseñaban en las escuelas de la filosofía gentílica, que para oponerse á la nueva creencia no tenían embarazo en propagar los más crasos errores y las ideas más perniciosas, con las cuales tenían desordenadas á todas las gentes y á las ciudades en continuas conmociones. San Dionisio con su virtud y sabiduría descubrió el origen de estos errores, manifestó de qué provenían todas las nuevas sectas, cuál era su principal objeto, y procuró combatirlas con sus discursos en el púlpito y con sus escritos que mandaba á las ciudades por donde se había propagado el veneno de aquellas falsas religiones.


Era preciso que este santo tuviera tantos enemigos, cuantos eran los incrédulos y herejes á quienes combatía, y que estos lo persiguieran como que era el que más fuertemente se oponía a sus novedades. Mucho tuvo que sufrir Dionisio por conservar pura é intacta la religión de Jesucristo. Por esto algunos lo creen mártir, y como tal lo venera la Iglesia griega, aunque otros creen que no llegó á sufrir el martirio. El Martirologio romano lo tituló confesor, y la iglesia latina lo numera en el catálogo de santos confesores.


El papa Inocencio III hizo traer de la Grecia el cuerpo de San Dionisio, y lo mandó á la abadía de este nombre que está cerca de Paris; pero como este monasterio ya poseía de antemano las reliquias do San Dionisio Areopagita, se ha creído que este segundo cuerpo es el de San Dionisio de Corinto, y así se venera en aquel lugar.



Fuente: COMPENDIO DEL AÑO CRISTIANO DE LA OBRA DEL P. CROISET

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