miércoles, 8 de noviembre de 2017

S A N T O R A L



LOS SANTOS MÁRTIRES CORONADOS

En tiempo del emperador Diocleciano hubo en Roma cuatro hermanos, cuyos nombres eran Severo, Severiano, Carpófero y Victorino: todos eran cristianos y santos, y deseosos de dar la vida por Cristo. Mandólos prender el emperador, y llevar delante de un ídolo de Esculapio, y que si no lo adorasen, los matasen a azotes. Llevados delante de aquel demonio, tuviéronle en lo que él era, haciendo burla del emperador. Desnudáronlos, y á todos los hirieron con plomadas tan fuertemente, que en aquel tormento dieron sus almas á Dios. Mandó el tirano que sus cuerpos fuesen echados á la plaza, para que los perros los comiesen; más en cinco días que allí estuvieron, no los tocaron, mostrando que los hombres eran más crueles que las bestias fieras. Vinieron los cristianos y tomáronlos secretamente, y sepultáronlos en un arenal, tres millas de Roma en la vía Lavieana. Y, como dice Adon en su Martirologio, el papa Melquíades mandó que se celebrase su fiesta el día de su martirio, que fué á los 8 de noviembre: y (porque entonces no se sabían sus nombres) que se celebrase debajo de nombre de los Cuatro Coronados. Aunque después fué revelado á un santo varón, que se llamaban (como se ha dicho) Severo, Severiano, Carpófero y Victorino; y de ellos hacen mención el Martirologio romano, el de Beda y los demás; y el papa Honorio les edificó una iglesia, y es título antiguo de cardenal, y de él hace mención san Gregorio. Los sagrados cuerpos de estos santos cuatro hermanos se hallaron en Roma, siendo sumo pontífice León, IV de este nombre.

LOS SANTOS CLAUDIO, NICOSTRATO, SINFORIANO, CASTORIO, Y SIMPLICIO, MÁRTIRES

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Con los santos cuatro hermanos coronados celebra la santa Iglesia el mismo día el martirio de otros cinco gloriosos mártires y esforzados soldados del Señor, que se llamaban Claudio, Nicostrato, Sinforiano, Castorio y Simplicio: todos cinco eran muy excelentes escultores, y los cuatro primeros cristianos, y solo Simplicio era pagano: el cual, como viese que las obras de mármol y de otras ricas piedras de sus cuatro compañeros salían muy perfectas y acabadas, y que cuando las labraban todo les sucedía como podían desear, y que á él se lo quebraban muchos instrumentos de su arle; preguntó á Sinforiano (que era el más principal), qué podía ser la causa de esto; y él le respondió, que siempre que tomaban algún instrumento para trabajar, invocaban el nombre de Cristo, su Dios; y de tal manera le habló, que con el favor del Señor se convirtió, y por mano de un santo obispo, llamado Cirilo, fué bautizado, y murió con sus cuatro compañeros constantemente por la fé del mismo Señor: porque habiéndoles mandado el emperador hacer una obra en que se habían de poner muchos animales, y entre ellos un ídolo; ellos con grande artificio y primor pusieron los animales: más nunca quisieron hacer el ídolo, para no dar ocasionó nadie de idolatrar, ni que se tuviese por Dios la obra de sus manos: de lo cual Diocleciano se enojó mucho, y mandó á un tribuno llamado Lampadio, que con blandas palabras los persuadiese que adorasen á sus dioses, y dejasen de ser cristianos; y habiendo ellos perseverado en la confesión de Jesucristo, mandó traerlos á su presencia, y ponerles delante todos los instrumentos con que solían atormentar á los mártires, para que de solo verlos se atemorizasen: pero ningún temor cansó este espectáculo á los fuertes caballeros de Cristo. Mandólos el tribuno azotar con duros escorpiones; y por justo castigo del Señor, luego el demonio se apoderó del inicuo juez y le mató. Cuando lo supo el emperador, de puro enojo salió de sí, y mandó hacer unas cajas de plomo, y poner en ellas á los cinco mártires, y cerradas echarlas al rio; y así se hizo, y con este martirio acabaron gloriosamente el curso de su peregrinación, y alcanzaron la corona de inmortalidad. Después de cuarenta y dos días, un cristiano, llamado Nicodemo, buscó las santas reliquias de los cinco mártires, y dióles sepultura en su casa honoríficamente. Fué su martirio á los 8 de noviembre, dos años antes que el de los santos Cuatro Coronados; y los cuerpos de los unos y de los otros están en la iglesia de los santos Cuatro Coronados en Roma, y de ellos hacen mención el Martirologio romano, y el de Beda, Usuardo y Adón.

 Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc

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