lunes, 3 de octubre de 2016

S A N T O R A L


SAN MARCELO, CENTURIÓN, Y DOCE HIjOS SUYOS, TODOS MÁRTIRES


Entre los muchos ilustres mártires que ha habido en España, uno es san Marcelo, soldado y centurión, ó capitán de cien soldados [en realidad una centuria estaba integrada por ochenta soldados, N. de la R.], así por haber él muerto gloriosamente por Cristo, como por haber por su ejemplo animado á doce hijos suyos, para que le siguiesen y diesen alegremente su vida por aquel Señor que por ellos había dado la suya en la cruz. Del padre y de los hijos hablaremos aquí, y referiremos lo que hallamos en las historias eclesiásticas y en algunos breviarios y santorales antiguos de España.
El martirio de san Marcelo, escrito por los notarios de su mismo tiempo, referido por el padre Fr. Lorenzo Surio en su quinto tomo á los 30 de octubre, resumido en pocas palabras, fué de esta manera. Celebrando las legiones militares de la provincia de Galicia el nacimiento del emperador Diocleciano con coronas de flores y rosas en sus cabezas, y llegándose á ofrecer el incienso que llevaban en las manos, á una estatua del mismo emperador; Marcelo, centurión de la legión, llamada Trajana, que se hallaba presente, abominando (como era razón) tan detestable sacrificio con desprecio, no quiso ofrecer el incienso. Causó esto admiración á los otros soldados, y comenzaron á amonestarle que sacrificase y se conformase con los demás; y él encendido en el amor de Dios, y menospreciando las honras y bienes de la tierra, se quitó el cíngulo militar, y arrojóle con la espada, confesando claramente que era cristiano.
Espada jineta nazarí (M.A.N. Madrid) 01a
Fué acusado delante de Fortunato, tribuno de aquella legión, y presidente de aquella provincia: hablóle y respondiólo Marcelo con gran libertad; y él lo mandó llevar aprisionado á la ciudad de León, para oírle allí otra vez. Examinóle la segunda vez, y de la plática resultó que Fortunato le envió aprisionado á Agricolao, prefecto del pretorio, que á la sazón se hallaba en la ciudad de Tánger, metrópoli de la provincia Tingitana, en África, que en aquel tiempo estaba sujeta á la jurisdicción del presidente de España. Llevóle á cargo un soldado, llamado Cecilio Arba: padeció san Marcelo grandes trabajos en aquel largo camino, por ir con prisiones y sin ningún regalo. Después que llegó, y fué preguntado por Agricolao sobro el caso. y Marcelo hubo respondido grave y constantemente á sus preguntas, y confesado claramente lo que había hecho y dicho, y que era cristiano, y que no se dejaría vencer de temor ni espantos, ni tormentos, para apartarse un punto de la confesión de Jesucristo; el prefecto pronunció sentencia en la forma siguiente contra él: Es mi voluntad y mando que sea degollado Marcelo; porque públicamente violó y quebrantó el juramento del cargo de centurión, en que servía en la guerra, renunciándolo y echándolo de sí, y en la audiencia del presidente dijo palabras de desatino y locura. Oyendo esta sentencia Marcelo, dijo: Dios le haga bien; y con esto fué degollado. Su cuerpo fué allí sepultado, y en tiempo de los reyes católicos don Fernando y doña Isabel, por buena diligencia de un clérigo, llamado Isla, fué trasladado de Tánger á León, y puesto en una iglesia de su nombre de san Marcelo, que es la más principal parroquia de la ciudad. Está el santo cuerpo sobre el altar mayor en una arca dorada de muy lindo talle. En el breviario antiguo de aquella ciudad se dice, que la mujer de san Marcelo se llamó Nona, y que cuando supo la muerte de su marido y de algunos de sus hijos, rogó á Dios que la llevase para sí, y que murió luego. Tiénenla por santa, y en gran reverencia, y también un pozo en que dicen que estuvo el cuerpo de Nona algún tiempo. El martirio de san Marcelo fué por los años del Señor de 298, imperando Diocleciano. El Martirologio romano y el de Reda, y los demás, hacen mención de él á los 30 de octubre, y el breviario toledano pone un himno de su martirio y gloriosa corona.


Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc
Fresco barroco de los Santos Fausto, Jenaro (Januario) y Marcial, obra de Cesare Arbasia. Mezquita Catedral de Córdoba, España.

LOS HIJOS DE SAN MARCELO, CENTURIÓN, MÁRTIRES


El breviario de Evora y Juan Vasco, en la Crónica de España, dicen que los doce hijos de san Marcelo se llamaron con estos nombres: Claudio, Lupercio, Victórico, Facundo, Primitivo, Genuterio, Celedonio, Fausto, Januario, Marcial, Servando, y Germano, y que todos fueron Mártires.

Fuente: La leyenda de oro para cada día del año; vidas de todos los santos que venera la Iglesia; obra que comprende todo el Ribadeneira mejorado, las noticias del Croisset, Butler, Godescard, etc

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